"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"
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lunes, 1 de octubre de 2018

Octubre


Inicia mi mes favorito. Por supuesto, lo amo por ser mi cumpleaños, pero también porque a partir de mi cumple, llegan Día de Muertos y todo la época de festejo decembrina. Vi una imagen hoy que decía que octubre, noviembre y diciembre son viernes, sábado y domingo y no encuentro mejor descripción. Para mí, son meses de fiesta, de alegría, de cambios en el ambiente. Entre esos cambios está el cielo. Si bien odio el frío, los cielos de otoño e invierno siempre se me han hecho más prístinos, con las noches más despejadas y las lunas más bellas. Es como si la magia fluyera más libremente. 
Quizá por eso me identifico bruja: la magia de Halloween, de Día de Muertos, de Navidad, todo electrificando el ambiente. 
Al mismo tiempo, me siento en una encrucijada, y quizá que inicie en octubre es buen augurio. Hoy inició un taller de Raxxie al que no pude ir por dolor en el tobillo. Veré si me dicen que aún me aceptan la próxima semana, el sí ir. Me siento mal porque un par de veces Rax me ha echado en cara que le digo que voy a sus actividades y a la mera hora no llego. Jamás ha sido de mala onda y mucho menos me gustaría que mi amiga pensara que lo hago porque no me importa. En serio he tenido mala pata, hoy de forma muy literal, pues el tendón del tobillo de nuevo se inflamó (¡hola, baños de agua de agua helada alternados con agua caliente! No los pinches extrañaba). Además, una de las cosas que más necesito para mí misma es el espacio para escribir y he tenido ganas de tomar un taller con Rax desde hace años. 
Hoy también, retomé el escribir en el blog público-público. No he logrado definir una estrategia (debo hacerlo en estos días) y tampoco he hablado con Charly de ponerlo chulo (el blog, no vayan a pensar que poner chulo a Charly), pero si no me obligo a escribir diario, no lograré nada. ¡La novela, los cuentos! Ya estuvo bueno de dejar que la vida me pase a un lado y decir que no puedo controlar las cosas.
En efecto, hay cosas que no controlo, como el pie lastimado. Pero hay otras que sí puedo controlar, como darme mis tiempos para escribir, así sea a la hora de la comida en la oficina.
También sigo con la búsqueda de un mejor horizonte, porque la agencia cada vez me parece menos opción para lo que quiero hacer con mi vida. Claro que se necesita el dinero (maldito dinero), así que... no queda más que seguir trabajando y buscando mejores opciones.
Total que recibo octubre feliz, aunque no contenta con mi salud, pero buscando estar en paz conmigo misma y con las situaciones laborales. Suena enredado, pero creo que no lo es tanto.

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lunes, 24 de septiembre de 2018

Las empresas no tienen memoria


Mi padre siempre me lo dijo: "Las grandes empresas no tienen memoria". Sin embargo, creo que no son sólo las grandes. En general pareciera que el tema de la Revolución Industrial sigue permeando hasta nuestros días, no sólo por el modelo educativo que surgió en ese entonces y que, siglos después, sigue vigente (aunque sea obsoleto), sino la idea de que todo es una producción en serie, donde los empleados son únicamente un pedazo más de la maquinaria. Si uno falla, es reemplazable. Como cualquier otro engranaje, se puede cambiar por uno nuevo. Santo remedio.
Eso sigue pasando hoy en día. Se nos olvida que no los empleados no son maquinaria ni piezas intercambiables. Pero en realidad, son personas con pensamientos propios, sueños, ideales, enfermedades, problemas. 
Siempre me ha desesperado la actitud de ciertos lugares, donde olvidan que la vida ocurre y que eso hace que uno falle. Ya he tenido problemas en la Agencia porque se sorprenden de que haya veces en que diga que no puedo trabajar con migraña. Los he malacostumbrado a que por mi umbral al dolor, una migraña para mí es un dolor de cabeza intenso y no algo incapacitante.
Empero, esa mala costumbre ha de acabar. Me colmó el plato que el tema de mi incapacidad fuera motivo de pleito con mi jefa. Peor la cosa al notar que mi ansiedad empezó a crecer en el momento en que me di cuenta de que ya iba a volver a la oficina. Eso no es vida. 
Las empresas no tienen memoria y si se fastidia la persona incorrecta conmigo, pueden correrme con la mano en la cintura. Pero yo sí tengo memoria y es por ello que me niego a caer en los hábitos nefastos que ya viví antaño. Si por algo me mantuve reacia a estar en un empresa, es por actitudes como las que he notado de un tiempo para acá. Quizá es momento de alzar el vuelo, una vez más.

sábado, 22 de septiembre de 2018

La trampa de quererse poco



"Pain or tears, let's change them into stars [...] Actually I'm quite scared, but I'll keep on living"

Let it out, Fullmetal Alchemist Brotherhood segundo ending

Es muy fácil. Uno se quiere poco y luego se queja de recibir sólo migajas de amor. Pero la verdad es que eso es lo que uno acepta. Tomamos el amor que creemos merecer, parafraseando a The perks of being a wallflower. 
Hoy recibí una lección-recordatorio importante de Karishto, cuando me dijo que si lleva un rato sin salir con alguien es porque se ama demasiado como para volver a dejar entrar en su vida a quienes sólo quieren consumir su energía.  Es la reacción más madura y de amor propio que he visto en mucho tiempo. Se lo dije "Te admiro". Creo que la bruja se sorprendió. 
Pero es que ella ha logrado algo que yo no he logrado con mis propios demonios. Es muy simple encontrar justificaciones tontas, como el "traigo ganas" y volver a acabar en la cama con ciertos demonios. Sin embargo, eso sólo me consume energía.
Me acuerdo que cuando acabé enredada con el Demonio Mayor por un momento pensé que nos podíamos enamorar. Empero, era una cosa pasional, como el enamoramiento sí, pero muy químico y carnal. Hubo una época en la que sentía que podía contarle e incluso llorarle lo que fuera al Demonio Mayor.

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Empero, él tenía un objetivo muy claro, por el que trabajó año y medio: acabar en la cama conmigo. Alguna vez que se lo reclamé, le dije "Te lo puse muy fácil". Recuerdo su mirada perpleja "¿Fácil? Estuve año y medio detrás de ti, eso no fue fácil". Pero eventualmente perdió el interés, sea porque le dije que no quería ser su novia (llevaba él un par de semanas de haber cortado [y eso a medias] con su novia) y yo no quería ser plato de segunda mesa. Empero, acepté ser su amiga con derechos, poniéndome solita como el tapete que no quería ser. Cuando empezó a perder el interés en mí, me sentí desesperada.


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Y sin importar cuántas veces he buscado alejarme, si me vuelve a buscar, lo dejo entrar. Ya no con resentimiento (y es que la química que tenemos sigue siendo ¡uff!), pero el descaro del Demonio Mayor sigue siendo enorme. Aunque lleva casi dos años con la novia actual, me sigue buscando. ¿A cuántas más no buscará?
Me acuerdo que alguna vez me dijo que nos fuéramos a Australia "No estamos entre las sábanas, puedes creerme. Vamos a hacerlo un objetivo y trabajar por ello hasta alcanzarlo". Sí, le había contado mis sueños e ideales y a veces los usaba para tenerme ahí.
El problema es que mi falta de amor propio ha permitido que el Demonio Mayor siga estando en mi vida, cuando en realidad es un vampiro energético que no quiere nada serio conmigo. Si no quiere nada serio es porque yo le he hecho ver que está bien no querer nada serio conmigo. Así como los chicos de Tinder. ¿Por qué en lugar de decirles "Busco algo serio" respondo que busco fluir cuando me preguntan qué hago en una app como ésa? ¿Por qué tanto miedo a decir la verdad?
Claro, lo físico es chido, pero no satisface, no ayuda a crecer. Y mientras que no haga un verdadero acto de amor propio conmigo misma, es decir, deje de pensar que no merezco más que lo que me dan (en serio, creerme que merezco el mundo entero) las vibras no van a cambiar.
Es tan simple caer en esa fatídica trampa. Es necesario romperla.


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De verdad, ya no quiero las migajas de nadie más. Quiero mi amor completo. Y si no soy capaz de entender que con mi amor basta, no estoy lista para nada más. Hora de trabajar en mí, más de lo que ya he hecho.

miércoles, 13 de junio de 2018

Soy

"Si te pasas la vida procurando no romperte, te aburrirás terriblemente"
Mathias Malzieu, La Mecánica del corazón



A veces parece que ser quien soy es un problema. Soy ese tipo de mujer que no espera a que le bajen la Luna y las estrellas. Hubo una época en la que sí pensaba "si tan sólo hubiera alguien que me consintiera". Ya no. Aprendí a trabajar por lo que quiero y eso incluye trabajar para consentirme. 
Desde que entré a la Agencia, tomo un día por mi cumpleaños y me "llevo" a desayunar. Yo solita. A veces incluso me llevo también a cenar. Si tengo antojo de algo, voy por ese algo.
Ser así implica no tener pelos en la lengua y decir las cosas como las pienso. Las indirectas no sirven. Eso puede ser "malo" al parecer. 
Recientemente conocí a alguien que me llamó la atención, mucho. Como hacía años no me pasaba. Alguien inteligente, simpático, con gustos en común conmigo pero con una forma de ver la vida diferente para algunas cosas, lo que daba margen para aprender con él. 
Bueno, en lugar de esperar a ver qué pasaba, tuve a bien (o a mal) escribirle una carta donde le decía que me gusta él y me gusta salir con él. "Ojalá podamos seguir saliendo más".
¡Puf! Desapareció. Dos semanas después de darle la carta pasaron sin que me dijera nada. Por lo que opté por preguntar (por WhatsApp) si la había leído. "I did but I really don't know how to answer and I really don't want to answer it via text".
¿Responder? No le propuse matrimonio, ni ser novios ni nada. Sólo dije un hecho: me gustas. Y en caso de que se requiera una respuesta, es sencilla: "tú también me gustas" o "no me gustas" y fin. Sin embargo, no responder es también en sí misma una respuesta. 
Esta sociedad nos ha acostumbrado a que es malo decir lo que queremos/sentimos. Debe haber indirectas, debemos ocultar los sentimientos y esperar que de forma telepática la gente que nos rodea nos entienda.
La Reina de los Conejos me dijo que no hice nada malo: "fuiste vulnerable y eso está bien. Sabes que conlleva un riesgo, pero ya no quedó en ti".
Si algo he aprendido desde que empecé con los ejercicios de meditación, es que hay pocas cosas que puedo controlar en esta vida: 
  • Mis emociones
  • Mis reacciones
  • Mis pensamientos

Nothing more, nothing less. Eso no quita que duela el que decir las cosas y ser vulnerable aleje a alguien. Tiene casi un mes que le di la carta a la persona en cuestión. Si bien me contestaba (hasta hace dos días) los mensajes de Whats, tampoco ha sido como para decir "vamos a vernos". Sus mensajes suelen ser confusos. Me da la impresión, por Twitter, que le interesa alguien... imagino por su falta de respuesta que es alguien más, no soy yo.
Tori me ofreció una disculpa por el hecho de que esta persona desapareciera, pues ella me lo presentó. Como se lo dije: no es su culpa, ni que ella fuera su mamá. A lo que agregó "Si eso le asusta, no aguanta mujeres echadas para adelante".
Parece que así será mi vida siempre

Soy una mujer que no se guarda lo que quiere. Alguien que persigue sus sueños e ideales. Estoy dispuesta a seguir aprendiendo. ¿Que soy muy intensa? Sí, quizá. A final de cuentas, si alguien se interesa en mí, debe poder con eso, con mi intensidad, con mi desbordamiento, con mi forma apasionada y falta de medias tintas.
Soy el tipo de persona que va tras lo que quiere. Lo más valioso que tenemos es el tiempo, por lo que no me siento con ganas de estarlo perdiendo. Si esta persona de plano decidió que yo era too much (yet again), ni modo.
Lástima que algo que prometía se desvaneció tan pronto.  Lo único que me queda es seguir yendo hacia adelante.
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domingo, 9 de octubre de 2016

Los motivos de la tristeza


Sigo tristona. No es nada muy grave. Me cayó el veinte de que tiene mucho que ver con el hecho de que mi mente se empeña en pensar en las cosas que NO tiene, en lugar de alegrarse por lo que sí tiene. Count your blessings, count them, 1, 2, 3…
Buscando un texto de mi blog topé con uno de septiembre de 2014, en el que narraba cómo cuando supe del cáncer de mi papá le dije que no se podía morir porque tenía que entregarme en mi boda. Ahora ya no tengo un papá, ni siquiera tengo novio… y mi mente vaga por esos lares.
Pero eso no está bien. No estoy en un mal punto de mi existencia. Tengo un trabajo que paga bien y ¡oh, extravagancia! Me gusta y disfruto. Tengo mucho amor a mi alrededor, mucho cariño de parte de mis amigos.
No he publicado un libro aún. Y pareciera que jamás va a ocurrir. ¡Hey! Pero estoy publicando en varios blogs que tienen una buena cantidad de seguidores. No voy mal, me estoy haciendo un sitio en la red y un nombre que valga la pena buscar en Google (quiero  pensar).
He subido de peso y no me gusta cómo me veo. Y traigo lesionada la rodilla (again) por lo que no puedo hacer ejercicio de momento. Pero tampoco es como que sea una ballena. Sigo teniendo cintura y muchos me han dicho que para tener más de 30 tengo lindo cuerpo (y que me veo más joven).
Además, más allá de la rodilla anciana, no tengo problemas de salud. La migraña ya no ha sido un tema, y parece que soy la única mujer de mi generación que no padece gastritis y puede comer lo que sea sin pedirle perdón al Creador en los Cielos un rato después.
El problema con la tristeza es que te repite lo que falta y lo que quisieras como una voz diabólica con afán de tumbarte. Y si bien a todas las emociones hay que darles su espacio, dejarlas pasar y ya. Pero a las voces que tratan de llevarme a ese lado… a esas voces debo dejarlas de lado.
Es el mes de mi cumpleaños. Tengo el festejo el 15, pediré mi cumple para descansar y quizá desayunar con Kali o cenar con Clío. Iré a ver Enra con Ximechan. El viaje a Ixtapan se mueve para noviembre para poder pagar el inglés de G.
La vida es buena, así que hay que mantener a los demonios de lado. El camino se ve más claro que antes. Y he podido dedicarme a escribir un poco más que antes.

Mis 32 años deben encontrarme tranquila. Hacía mucho que no me iba tan bien. Y hay que fijarse en eso. Conocer los motivos de la tristeza permite manejarlos y alejarlos cuando son psicológicos. Ver lo bueno es un gran ejercicio. 

miércoles, 5 de octubre de 2016

Eterna oscuridad de un recuerdo rastrero


He tenido la cabeza muy enredada, es uno de esos momentos en los que peleo tremendamente contra mí misma para evitar caer en un episodio depresivo. No estoy contenta conmigo misma, en cuanto a apariencia se refiere. Ahora sí se nota que subí de peso más de lo recomendado. He procurado hacer ejercicio, sobre todo estuve entrenando para una carrera (tengo la condición física del rinoceronte de la estampida de Jumanji, dammit! y si llega el Apocalipsis zombie quiero sobrevivir ¿saben?). Me cuesta trabajo porque el único momento que tengo para hacer ejercicio es la madrugada. 

El trabajo me ha dejado agotada, pero es un buen agotamiento: el mental tras estar pensando y organizando. Me gusta mucho la chamba y eso es maravilloso. Sin embargo no estoy a gusto con mi ropa, me siento tremendamente incómoda con todo lo que tengo. Me veo en el espejo y no me gusta lo que veo.

Hoy venía cabilando eso de regreso a la casa, y noté a varios tipos en diferentes puntos de mi trayecto, observándome. Al menos sigo llamando la atención físicamente. Me propuse hacer ejercicio todo el mes... pero desde ayer me duele mucho la rodilla. Desde que conocí a Aru no me dolía tanto. Creo que la tengo inflamada y mañana voy a tener que ir a la clínica. Eso echa a perder mi plan del mes de ejercicio y ¡puta madre! ¿Cómo bajar de peso, ponerme en forma, ser guapa si no hago ejercicio? Sí, claro, dejando de comer y en serio he procurado bajarle...

Con ese estado mental no debería sorprenderme que hoy me apabulló el que pusieran en la oficina "Special needs" de Placebo a todo volumen. Repentinamente estuve al borde del llanto, y subí a planta alta (a pesar de que me rechina la rodilla y me dolía con cada escalón) sólo para alejarme de la música.

Uno puede pensar que ya está del otro lado, que ha dejado los fantasmas atrás, hasta que los desgraciados te pescan por el gañote y te preguntan si los has extrañado. La música me tuvo de golpe a ese momento en que estaba con V, la música a todo lo que daba, mientras él empezaba con sus manías, con las vejaciones, con el sexo forzado, las humillaciones... me sentí tan abrumada, tan impotente, tan pinchemente triste. De una bofetada musical volví a tener 19 años y estar asustada por haber sido violada en la pizzería; 20 años y el terror de estar viviendo con un novio de verano que me desconcertaba y del que acabé embarazada; 21 años y mamá, con un novio horrible que abusaba de mí cada que podía... Recordé cómo Aru fue el primero al que le conté absolutamente todo con pelos y señales, el por qué de los terrores nocturnos de hace una década, el por qué mi embarazo no era un recuerdo bonito porque estuve sola y marcada por el "se embarazó sin planearlo"... Todo eso con una canción que no sabía que me calaba tanto. 

Y quiero llorar, que alguien me abrace y me diga que todo estará bien. Que no voy a estar así de sola siempre y esos fantasmas me dejarán en paz. Que ese vacío que apareció por una estúpida canción no regresará. Más de 10 años... and still...

sábado, 8 de agosto de 2015

Carta abierta



He querido escribirte desde hace mucho. Desde marzo no me hablas. Te extraño.

Nunca he sabido si es mi mente de escritora, pero mi memoria es buena y me golpea con frecuencia. Cada que bajo las escaleras de mi casa, paso por el tramo junto al estacionamiento y se me encoje el corazón. Me he obligado a bajar casi diario por las escaleras en lugar del elevador, a ver si venzo esto, pero he fallado rotundamente. Bajo, veo el descanso donde me senté junto a ti y te abracé mientras te soltabas llorando. Se me rompió el corazón. ¿Qué podía hacer para librarte del dolor?

Habría amado poder ser como en "The Green Mile", absorber de alguna forma lo que te aquejaba y mandarlo al espacio. Pero sé que no funciona así. Me escuchaste tanto tiempo tras mi rompimiento, me animaste, me quisiste. Y no pude devolver el amor de la forma adecuada. Me remuerde la conciencia. ¿En qué momento te provoqué dolor, pequeña? ¿En qué momento me volví algo malo para ti? Sé que contó mucho que él te decía "Ya hablé con Nerea y ella opina equis y zeta". Lo que me pregunto es cuántas veces lo habrá dicho en serio y cuántas veces lo habrá dicho para lastimarte. Porque así como hice contigo, cuando hablaba con él procuraba no opinar. Procuraba ser imparcial. Tonta yo. Quería ser un apoyo y ahorrarte dolor. Acabé siendo lo contrario. Sé que él nos comparaba. Y francamente cuando lo supe, lo regañé. Eso no se hace. NUNCA. Pero fue muy tarde. Me volví algo doloroso para ti.

Pasó tu cumpleaños y yo sólo pensaba en marcarte. Facebook me recuerda buenos momentos: hace poco me salió una publicación de cuando nos vimos para un café y acabamos comiendo sushi y luego helado, todo el día contigo en Plaza Universidad, platicando de la vida. Y ya es agosto, así que Facebook no tardará en decirme que fuimos juntas a ver el primer capítulo de Doctor Who hace un año.

Pequeña, te extraño. Me preocupas. Todas las veces que dije que creía que debías cortar con él fue porque veía el desgaste. Los adoro a ambos y eso era precisamente lo que me impedía mentir, me impedía tratar de hacer algo porque no cortaran: se estaban lastimando tanto. Decirte que no iba a abogar por ti con él me costó mucho trabajo. ¡Me había costado tanto generar la confianza entre nosotras! Conocía el riesgo: que te enojaras conmigo, que pensaras que era mala amiga. Y creo que fue más allá de eso. Ya no sé de ti, pero me sigo preocupando, mucho. Quisiera verte volar alto, pequeña: estabas en el proceso doloroso de crecer, de reencontrarte, reenamorarte de ti misma y tus sueños. Y ahora ¿en qué punto estarás? ¿La vida me dejará volver a compartir contigo?

Quiero pensar que sí. 

Dioses, ni siquiera sé si leerás esto, pero necesito que esté ahí. Que sepas que estoy aquí. Que sepas que para mí las amistades son un trabajo constante, un amor incondicional, un siempre estar. Y que siempre estar implica respetar las distancias. Si me cortaste de tu vida debo respetarlo (por eso no he insistido en buscarte). Oh, pero te extraño tanto. Sigo aquí. Seguiré aquí. Esperándote. 


"But I'm gonna love you
You say maybe it will last this time
But I'm gonna love you
You never have to ask
I'm gonna love you
'Til you start looking back
I'm gonna love you
So I wouldn't need a second chance"

Te quiero


martes, 28 de julio de 2015

Manías

No me gusta ir de compras. La etiqueta esa de que las mujeres somos compradoras compulsivas no me queda del todo—paréntesis o nota al pie o volvemos a este punto— puesto que para mí las plazas comerciales son un infierno absoluto.

Prefiero, tanto por cuestiones de ahorro como de sanidad mental, ir consiguiendo los regalos de Navidad de a poquitos desde más o menos esta época a tener que buscarlos todos en plena época decembrina (el año pasado no hice esto y acabé yendo a plazas comerciales más veces y tiempo del que me gustaría, engentándome y hartándome bastante en el proceso). Cuando voy a comprar algo, pienso muy bien qué es lo que busco. No compro zapatos ni ropa por impulsividad. Siempre es pensando "necesito tal o cual cosa" y voy directo a comprar eso. Claro, me ha pasado que acompañando a mi hermana a que ella compre algo, reviso qué hay y compro algo que me guste. Pero eso de las "compras terapéuticas" y demás cosas del tipo no es lo mío.

Me puse a pensar en esto porque hoy fui a comprar un traje de baño. Y soy muy específica con lo que busco. Pensé "quiero un bikini que sea de preferencia morado o turquesa". Eso redujo mis posibilidades a 5 modelos. Entré y salí de la tienda en menos de media hora, ya con el traje de baño en mis manos.

Le comenté esas manías mías a cierto chico y me dijo que es muuuy específico "pero no fueran libros". Exacto. Ahí sí puedo estar un largo rato dando vueltas revisando estantes. E incluso en ese caso tiene sus asegunes: la venta nocturna del Fondo de Cultura Económica, por ejemplo, se me hace una cosa terrible por la cantidad de gente (terrible para mí y mis nervios, excelente para matar la idea de que la gente no lee y no invierte en libros).

No sé si esta manía viene de la cantidad de años que pasé sabiendo que no podía comprar algo a menos de que fuera una necesidad. Crecí con limitaciones económicas, asistiendo a una escuela donde las marcas de la ropa y la capacidad de gastar dinero en los fines de semana caminando en una plaza comercial eran pautas de vida. Yo era la niña que compraba (y a mucha honra) su ropa en lso tianguis porque para eso alcanzaba.

Es por lo mismo que en el momento en que pude pagarme mis cosas decidí dejar de lado la etiqueta de vergüenza al momento de poder comprar lo que quería. "No te arrepientas por gastar dinero en lo que amas". Alguna vez platicándolo con mi querida Mar salió el que necesitamos esos pequeños gustos, esos pequeños despilfarros, son buenos para el alma: un helado para compartir con G, un libro para alimentar mi mente y mis ojos, unos zapatos porque se gastan muy rápido. Con Aru, al final, como el dinero era pleito para todo regresó la culpa cada vez que me daba un gustito. Es absurdo.

Creo que en general soy muy medida y cuidadosa con mis gastos. Y soy muy específica en lo que deseo comprar. Como mi traje de baño de hoy. Todos tenemos manías, y creo que son consecuencia de las cosas que vivimos. El chiste es conseguir un punto medio (en este caso ni gastar a lo loco ahora que puedo, ni ser absolutamente marra). Además, no soy exigente para esas cosas en particular. Recuerdo que Aru decía que era fácil complacerme: un libro, una taza de buen té o café, y listo. Creo que sigo siendo así, en general.

Tengo mis pequeñas manías y sigo odiando ir de compras, pero ya no es algo pesado como lo fue antes. Vamos progresando.

jueves, 29 de enero de 2015

¿Y ahora?

"The Balance" by Christian Schloe


No estoy acostumbrada a que me cortejen. No estoy acostumbrada a que me digan qué linda me veo y que quieren invitarme a salir a hacer lo que yo quiera, con tal de conocerme más. No estoy acostumbrada a que pongan atención a lo que les digo y que se aprendan mi signo del zodiaco y me digan que dicen los horóscopos que mi signo y el suyo son la pareja ideal (cosa que sí, casualmente es cierto que juran los astrólogos que mi signo y el suyo son un match made in Heaven). 

No estoy acostumbrada a que memoricen los detalles de cómo cae mi cabello, o qué historias me gustan, cuál es mi agenda o la edad de mi hijo, no cuando son detalles sueltos en un café un miércoles cualquiera después de trabajar. 

No sé qué se hace cuando no me buscan exclusivamente por lo sexual, o de menos no tan de entrada. No sé qué demonios procede cuando me marcan por teléfono porque "prefiero escuchar tu voz a sólo leerte" ni qué decir cuando me comentan que el sonido de mi risa es agradable. 

No tengo idea de cómo funciona cuando las letras cursis de canciones románticas parecen haberse resbalado en la vida real y entonces hacen el esfuerzo por verme, invitarme un café, invitarme a salir, tratar de conocerme, como si fuera alguien interesante. 

No. No tengo la más remota idea de qué hacer. Sé cómo manejar a los hombres que me tiran los calzones de entrada porque quieren meterme en la cama. Conozco la desfachatez del coqueteo plenamente sexual. Sé cómo escaparme de esas tretas, e incluso lo hallo ameno. Pero ¿esto? ¿Esto?

No estoy acostumbrada a que me cortejen porque la única persona que lo hizo fue Viko, y aún así su cortejo fue express y al final me sentí traicionada.

No, no sé qué se hace. Y me choca no saber qué hacer.

sábado, 3 de enero de 2015

2015

Esta bruja no cree en los propósitos de Año Nuevo. Siempre los he visto más como buenas intenciones que, tras la emoción de las primeras dos semanas del año, se van disipando. Yo suelo ponerme metas. La verdad, cuando inició 2014 sólo pedía sanar mis heridas y reconstruirme. Que saber de Aru ya no me doliera y, con mucha buena voluntad, conseguir volver a reírme. No pensé en mucho más cuando terminaba 2013. Por fortuna, 2014 me llenó de ánimo y bendiciones a pesar de mis altibajos y mi tristeza.

En octubre dejé de escribir acá, pero fue porque estaba muy reflexiva. MUY reflexiva. Ahora que inició ya el 2015 puedo ver que 2014 fue un año de mucho aprendizaje y crecimiento. Ya no soy para nada quien era al inicio del año recién concluido. Así que esta vez sí tengo mi listita de metas:

1. Bailar. Salsa. Bachata. Pole dance. 
2. Viajar. MUCHO. Chiapas, Oaxaca, Los Cabos, Cozumel, Guanajuato, Mérida y Campeche. Mínimo.
3. Publicar. Novela de preferencia. Cuentos como mínimo. Tirándole muy alto: ambos. 
4. Estudiar. Ya estoy inscrita en un diplomado de Teoría de la imagen y en un Seminario de Arte e Infancia. 
5. Titularme.
6. Tener mi espacio propio.
7. Bloguear con frecuencia. Acá y en el "oficial". Pero no depresiones. Mi idea es aportar cosas que valgan la pena.

Ante todo, para mí este año va a ser de disfrutar y ser feliz. Reír mucho. Gozar. Atreverme. Quiero mis tatuajes este año. Quiero no frenarme. Y claro, seguir trabajando muchísimo, como loca, porque sólo el día que me muera sabré estarme en paz.
No son propósitos: son metas y hay que trabajar por ellas. Pero está bien, nada que no nos cueste es valorado por nosotros. Así que a echarle todas las ganas posibles.

Así que a por un año simple, de debraye, de risas, y de diversión.

martes, 3 de junio de 2014

Autodestrucción




Arder.
Quemar todo y empezar de cero.
Al fin y al cabo ya nada quedaba.

Qué afán, caray, qué placer morboso, qué gusto maligno en arder, en destruirse a uno mismo. Saltar desde la cornisa y caer, porque no tengo alas. Dejarlo todo atrás. ¡Adiós miseria! O mejor, ¿por qué no?, regresar a los malos pasos que nada bueno dejan. Adiós virtudes, al fin que ni las quería. Total que nada bueno me dejan. Muchas veces los dijimos "si no fuera por mi ética y mi moral..." y ya no está la voz de la conciencia. Ya no queda nada ni nadie a quién serle fiel ¿qué más da si invito a otros a ser infieles?

Arder.

sábado, 31 de mayo de 2014

For the heart I once had

"It comes and goes" by Christian Schloe



Heaven today is but a way
To a place I once called home.
Heart of a child, one final sigh
As another love goes cold.

Once my heart beats to the rhythm of the falling snow
blackened below.
The river now flows - a stream on molten virgin snow.

[Chorus:]
For the heart I'll never have,
For the child forever gone
The music flows because it longs
For the heart I once had.

Living today without a way
To understand the weight of the world.
Faded and torn, old and forlorn
My weak and hoping heart.

For the child, for the night
For the heart I once had
I believe and foresee
Everything I could ever be.

[Chorus]

Time will not heal a dead boy's scars,
Time will kill.

[Chorus]

"Nightfall" by Christian Schloe

You oughta know

"Garden of melancholia" by Christian Schloe


You Oughta Know by Alanis Morissette on Grooveshark

I want you to know, that I'm happy for you
I wish nothing but the best for you both
An older version of me
Is she perverted like me
Would she go down on you in a theatre
Does she speak eloquently
And would she have your baby
I'm sure she'd make a really excellent mother

'cause the love that you gave that we made wasn't able
To make it enough for you to be open wide, no
And every time you speak her name
Does she know how you told me you'd hold me
Until you died, till you died
But you're still alive

And I'm here to remind you
Of the mess you left when you went away
It's not fair to deny me
Of the cross I bear that you gave to me
You, you, you oughta know

You seem very well, things look peaceful
I'm not quite as well, I thought you should know
Did you forget about me Mr. Duplicity
I hate to bug you in the middle of dinner
It was a slap in the face how quickly I was replaced
Are you thinking of me when you fuck her?

'cause the love that you gave that we made wasn't able
To make it enough for you to be open wide, no
And every time you speak her name
Does she know how you told me you'd hold me
Until you died, til you died
But you're still alive

And I'm here to remind you
Of the mess you left when you went away
It's not fair to deny me
Of the cross I bear that you gave to me
You, you, you oughta know

'cause the joke that you laid on the bed that was me
And I'm not gonna fade
As soon as you close your eyes and you know it
And every time I scratch my nails down someone else's back
I hope you feel it...well can you feel it

Well, I'm here to remind you
Of the mess you left when you went away
It's not fair to deny me
Of the cross I bear that you gave to me
You, you, you oughta know

"Set your heart free" by Christian Schloe


martes, 29 de abril de 2014

Hand me down


They're gonna break your heart
From what I've seen
You're just one more hand me down
'Cause no one's tried to give you
What you need


Un par de zapatos usados. Úsese y deséchese. One more hand me down. Ha vivido con esa sensación constante en su vida. En quienes más ha confiado la han traicionado una y otra vez y, mientras llora una vez más en la oscuridad de su cuarto o en la regadera para ahogar el sonido de su dolor, se pregunta ¿cuántas  veces más se va a atrever a confiar?

domingo, 2 de febrero de 2014

And this feeling...



"This feeling I cannot deny
But I've gotta let it go"

Hace casi un año, Aru estaba tratando de ayudarme con el modelo de negocio de mi revista. Me acuerdo que se había enojado mucho conmigo porque mientras estábamos en definiciones de lo que yo quería para mi proyecto, él me regañó: "No, eso no es". ¿Que yo no sabía qué era lo que quería para mi revista? "Que sí, sí es eso"
—No, Nerea, no lo es.
—En serio sí lo es.
—No, no puede ser eso.
—Ash, está bien, entonces no y ya— dije al tiempo que tachoneaba lo que había escrito.
Ya de camino a la estación de metrobús para que yo fuera a recoger a G, él me dijo muy ofendido:
—Eres imposible. Jamás dejaría que un cliente me hablara tan grosero como lo haces tú.
No le respondí, me mordí la lengua, pero sí pensé "Ya quiero ver que tú le hables así a un cliente".
En la parada de metrobús, antes de despedirme, sí le solté algo más: me sentía muy triste y ante todo, muy culpable:
—Siento que te estoy poniendo el cuerno.

viernes, 31 de enero de 2014

Despedidas de encuentros no concretados

Lover's Farewell by Christian Schloe




"I am in misery
There ain't nobody who can comfort me
Why won't you answer me?
The silence is slowly killing me
You really got me bad"

Tomó la pluma y el cuaderno y esbozó apenas un trazo, su mano era inhábil como para dibujar las sensaciones. El estar parada junto a él, sentir sus manos posadas en la cintura, el apremio con que él buscaba sus labios para rozarlos con los propios, para redibujarlos.

jueves, 30 de enero de 2014

miércoles, 29 de enero de 2014

Confesiones de una bruja

Fluttering Dreams by Anne Julie Aubry


Ando agotada. Me está cobrando la cuota este mal hábito mío de hacer pinche mil cosas a la vez. Ladrón me decía que me dedicara a Kya! y ya. 
—Ajá, y en lo que Kya jala ¿quién me mantiene?
—Hazla jalar, mami. (sí, sí, Ladrón me dice así)
¡Plaf! Ladrón goza rompiéndome los esquemas con una facilidad pasmosa,

sábado, 28 de diciembre de 2013

Grinch

Nunca fui muy fan de la Navidad ni de Año Nuevo, lo confieso. Mi familia no estaba en una posición económica tan buena, así que recuerdo que Santa Claus y los reyes magos me frustraban, pues no traían cosas que les pidiéramos. Fui de esas niñas necias que pidieron durante años seguidos el mismo juguete en busca de que se lo trajeran y nada, jamás me llegó.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Nueva aventura

Soy blogguera desde hace mucho tiempo. Tal vez desde antes de que los blogs llamaran la atención en México, durante el boom que tuvieron y ahora que son una cosa muy específica. Me gusta buscar sitios interesantes en la red, pero también narrarme a mí misma.