"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"
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miércoles, 3 de octubre de 2018

For better and for worse



Ayer vino a verme en la mañana la Reina de los Conejos. Teníamos un rato de no vernos en persona, a pesar de que gracias al WhatsApp solemos platicar con frecuencia. Es curioso cómo se dan las amistades hoy en día. Con la Reina de los Conejos platico mucho, tanto de las peripecias para sobrevivir en un mundo freelance donde el trabajo es mal pagado, hasta sobre por qué no entendemos a los hombres. Ella es más chica que yo, pero siempre se me ha hecho una mujer centrada. Sabe perfectamente lo quiere y va haciendo sus planes para alcanzar los objetivos. Me encanta su ímpetu y sus ganas de salir adelante.
Recientemente, su situación ha sido complicada porque su mamá se enfermó, estuvo hospitalizada, tuvo operaciones... pero ya está en su casa y se va recuperando. A distancia, a través de mi celular y mensajitos, estuve lo más al pendiente que pude de ella. Es como sé ser amiga. Preguntando, recordando en la medida de lo posible las cosas, haciéndome presente aunque sea a través de una pantalla.
Yo creo que la amistad es en las buenas y en las malas. Las risas y los buenos momentos unen a la gente, pero atravesar por las situaciones dolorosas sin rajarse es lo que fortalece los lazos. Al menos, ésa ha sido mi experiencia. Yo me he visto muy afortunada al estar rodeada por gente que en mis peores momentos ha estado al pie del cañón, sin importar nada. Quizá por eso pienso en C todavía como un amigo, a pesar de que es el Demonio Mayor: cuando murió mi papá estuvo aquí, conmigo, sin rajarse. Todo el fallout que ocurrió después es otro boleto. Pero esos instantes de dolor absoluto en mi vida, son algo por lo que siempre le estaré agradecida.
Supongo que por eso cuando Tori me cuenta que un amigo suyo no la deja estar cerca ahora que pasa por momentos difíciles, entiendo su pesar y el que le duela. No entiendo cuál es la definición de amistad de la persona en cuestión, si prefiere alejarse de todo y de todos para no ser una carga cuando lo está pasando muy mal. ¿No son los amigos una red de apoyo, los que nos salvan hasta de nosotros mismos en nuestros momentos más oscuros?
La amistad no se puede poner en pausa cuando la vida es una cosa jodida. Por el contrario, es cuando menos necesitamos estar aislados. ¿O no?
Ayer, también, falleció el papá de Arimasen. Se me hizo un nudo en el estómago cuando me llegó su mensaje "Al fin pasó. Hoy en la mañana murió mi papá". Fue muy rápido. Fue muy repentino. Fue muy desgastante.
Hace apenas una semana diagnosticaron al padre de Arimasen con la enfermedad C-J, una cosa neurológica sin cura ni tratamiento, de esas loterías que nadie quiere sacar, pues sólo una persona en un millón la padece. La enfermedad va alterando las facultades mentales del paciente, genera demencia y eventualmente, en un lapso de entre un año y año y medio, cae en coma y muere. Empero, el padre de mi amigo se fue en un suspiro. Ni siquiera alcanzó a salir del hospital donde llevaba tres semanas internado. 

Arimasen vivió lo que es mi visión del infierno, ésa que no le deseo a nadie: las guardias en el hospital. Pero encima de todo vivió el que su padre dejara de conocerlo, porque la demencia entró en high gear. Por fortuna, alcanzaron a hacer las paces. 
Cuando supe que falleció su padre, le avisé a Malesan  y nos pusimos de acuerdo para ir al velorio. Me daba terror llegar sola. Fue en una funeraria J. García López, pero por suerte no la misma donde velamos a mi papá (si así hubiera sido, creo que me habría pegado muchísimo más). Por supuesto que me sentí renuente a ir al velorio, pero se trata de mi mejor amigo, el que ha dejado cosas de lado para ayudarme, el que una Navidad manejó de Naucalpan a mi casa sólo para hacerme compañía durante la madrugada en lo que esperaba a saber qué había pasado con mi papá en el hospital, el que cuando tuve que irme a Querétaro a despedirme de mi abuelo vino a darle de comer a Cora dos veces al día un fin de semana. Tenía que estar con él, no sólo ayer sino en este trayecto que es el duelo.
Arimasen ya había hablado con mi mamá y mi abuelita sobre los trámites que le tocan a las viudas, pues sensato y pragmático como es, quería evitarle problemas a su madre. 
Su papá se fue más rápido de lo que esperábamos, pero al menos evitó el desgaste de un año que auguraban los médicos. Eso no quita que sea difícil. Es una situación que jamás es fácil y jamás se vive igual.
Para eso estamos los amigos, en las buenas y en las malas. Para eso estaré para él, como él ha estado para mí. El duelo apesta. Nadie lo vive igual, pero eso no implica que se deba vivir tan solitariamente. 

sábado, 22 de septiembre de 2018

La trampa de quererse poco



"Pain or tears, let's change them into stars [...] Actually I'm quite scared, but I'll keep on living"

Let it out, Fullmetal Alchemist Brotherhood segundo ending

Es muy fácil. Uno se quiere poco y luego se queja de recibir sólo migajas de amor. Pero la verdad es que eso es lo que uno acepta. Tomamos el amor que creemos merecer, parafraseando a The perks of being a wallflower. 
Hoy recibí una lección-recordatorio importante de Karishto, cuando me dijo que si lleva un rato sin salir con alguien es porque se ama demasiado como para volver a dejar entrar en su vida a quienes sólo quieren consumir su energía.  Es la reacción más madura y de amor propio que he visto en mucho tiempo. Se lo dije "Te admiro". Creo que la bruja se sorprendió. 
Pero es que ella ha logrado algo que yo no he logrado con mis propios demonios. Es muy simple encontrar justificaciones tontas, como el "traigo ganas" y volver a acabar en la cama con ciertos demonios. Sin embargo, eso sólo me consume energía.
Me acuerdo que cuando acabé enredada con el Demonio Mayor por un momento pensé que nos podíamos enamorar. Empero, era una cosa pasional, como el enamoramiento sí, pero muy químico y carnal. Hubo una época en la que sentía que podía contarle e incluso llorarle lo que fuera al Demonio Mayor.

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Empero, él tenía un objetivo muy claro, por el que trabajó año y medio: acabar en la cama conmigo. Alguna vez que se lo reclamé, le dije "Te lo puse muy fácil". Recuerdo su mirada perpleja "¿Fácil? Estuve año y medio detrás de ti, eso no fue fácil". Pero eventualmente perdió el interés, sea porque le dije que no quería ser su novia (llevaba él un par de semanas de haber cortado [y eso a medias] con su novia) y yo no quería ser plato de segunda mesa. Empero, acepté ser su amiga con derechos, poniéndome solita como el tapete que no quería ser. Cuando empezó a perder el interés en mí, me sentí desesperada.


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Y sin importar cuántas veces he buscado alejarme, si me vuelve a buscar, lo dejo entrar. Ya no con resentimiento (y es que la química que tenemos sigue siendo ¡uff!), pero el descaro del Demonio Mayor sigue siendo enorme. Aunque lleva casi dos años con la novia actual, me sigue buscando. ¿A cuántas más no buscará?
Me acuerdo que alguna vez me dijo que nos fuéramos a Australia "No estamos entre las sábanas, puedes creerme. Vamos a hacerlo un objetivo y trabajar por ello hasta alcanzarlo". Sí, le había contado mis sueños e ideales y a veces los usaba para tenerme ahí.
El problema es que mi falta de amor propio ha permitido que el Demonio Mayor siga estando en mi vida, cuando en realidad es un vampiro energético que no quiere nada serio conmigo. Si no quiere nada serio es porque yo le he hecho ver que está bien no querer nada serio conmigo. Así como los chicos de Tinder. ¿Por qué en lugar de decirles "Busco algo serio" respondo que busco fluir cuando me preguntan qué hago en una app como ésa? ¿Por qué tanto miedo a decir la verdad?
Claro, lo físico es chido, pero no satisface, no ayuda a crecer. Y mientras que no haga un verdadero acto de amor propio conmigo misma, es decir, deje de pensar que no merezco más que lo que me dan (en serio, creerme que merezco el mundo entero) las vibras no van a cambiar.
Es tan simple caer en esa fatídica trampa. Es necesario romperla.


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De verdad, ya no quiero las migajas de nadie más. Quiero mi amor completo. Y si no soy capaz de entender que con mi amor basta, no estoy lista para nada más. Hora de trabajar en mí, más de lo que ya he hecho.

martes, 7 de junio de 2016

Emociones

Utan ansvar
Vi förstörde (vårt liv)
Med vår vänskap
Men jag ångrar ingenting av det vi gjorde
Du kan komma dit du vill om du tror på det
Varje tanke varje dröm varje hjärtslag
Kommer eka mycket högre i en död stad

[We destroyed our lives
With our friendship
But I regret nothing of what we did
You can go where you want if you believe in it
Every thought every dream every heartbeat
Will echo so much louder in a dead town]

—Kent, Andromeda




Estaba tratando de dormir (el día de hoy fue laaaaaargo en el trabajo), pero mi mente que no sabe estarse en paz decidió que no, que no me iba a dejar dormir aún. Pensaba en varias cosas.Empecé a repasar a los hombres que han hecho mella en mi vida. En las emociones. En lo que las emociones provocan.

No podría explicar el tren de pensamiento original, el por qué llegué a donde llegué. Pero creo que me han amado varios hombres en diversos puntos de sus vidas. Así, tal cual. La intensidad de las emociones que he visto reflejadas en los ojos de varios de los hombres de mi vida (novios o amantes)  ha dejado una huella que equivale a detener el tiempo por un breve instante: ese momento que se congela y se guarda para darle un bonito replay cuando es necesario volver a creer en la magia que guardo bajo la manga. 

C, diciéndome por mensaje que nos fuéramos a Australia "Hagamos de eso un objetivo y trabajemos juntos para llegar a él". Su mirada llena de emoción cuando me contemplaba mientras nos tomábamos un café o cenábamos. Su ternura al abrazarme. Momentos breves de una promesa que jamás habría de cumplirse, porque ambos sabíamos que no podía ser. Pero por un instante él creyó enamorarse de mí, él creyó que podíamos hacernos promesas de un futuro a construir.

La sorpresa de la bella emoción de descubrir a alguien similar, a alguien que sorprende, que llama la atención, reflejada en los ojos del Chico de las Sombras fungía de espejo que me mostraba mi propio asombro. A la fecha sé que de repente lo sigo sorprendiendo (y que en cierto nivel me respeta). Pienso en él, en nuestro último evento, diciéndome "Tú también sabes un montón" como respuesta a que le dijera que disfrutaba esos eventos porque aprendía mucho de él. Respeto y admiración. 

El Mago Negro reencontrándose conmigo hace dos años y diciéndome al oído "Te lo diré ahora porque es lo que siento: te amo", dos palabras que sé que se guardó por casi una década porque estaba prohibido que me lo dijera. Y cuando me lo soltó fue a destiempo, burlándose de la curva que nos hacía sentir como si fuéramos pareja nueva cuando ya había pasado nuestro momento. 

El único que creo que llegó a mentirse a sí mismo y a mí en el ínter fue el innombrable, Lord V, cuando me decía que me amaba. Pero después de él... después de él sí he creído que por un breve momento los hombres que han cruzado camino conmigo sí han dicho las cosas creyéndolas.

Que hayan cuajado los asuntos o no, ya es otro boleto. Pero me da esperanza. Porque si he podido encender una chispa de emoción en alguien (en varios) más en estos años, significa que la magia sigue vive y que con alguien funcionará. Y de mientras, I regret nothing.