He querido escribirte desde hace mucho. Desde marzo no me hablas. Te extraño.
Nunca he sabido si es mi mente de escritora, pero mi memoria es buena y me golpea con frecuencia. Cada que bajo las escaleras de mi casa, paso por el tramo junto al estacionamiento y se me encoje el corazón. Me he obligado a bajar casi diario por las escaleras en lugar del elevador, a ver si venzo esto, pero he fallado rotundamente. Bajo, veo el descanso donde me senté junto a ti y te abracé mientras te soltabas llorando. Se me rompió el corazón. ¿Qué podía hacer para librarte del dolor?
Habría amado poder ser como en "The Green Mile", absorber de alguna forma lo que te aquejaba y mandarlo al espacio. Pero sé que no funciona así. Me escuchaste tanto tiempo tras mi rompimiento, me animaste, me quisiste. Y no pude devolver el amor de la forma adecuada. Me remuerde la conciencia. ¿En qué momento te provoqué dolor, pequeña? ¿En qué momento me volví algo malo para ti? Sé que contó mucho que él te decía "Ya hablé con Nerea y ella opina equis y zeta". Lo que me pregunto es cuántas veces lo habrá dicho en serio y cuántas veces lo habrá dicho para lastimarte. Porque así como hice contigo, cuando hablaba con él procuraba no opinar. Procuraba ser imparcial. Tonta yo. Quería ser un apoyo y ahorrarte dolor. Acabé siendo lo contrario. Sé que él nos comparaba. Y francamente cuando lo supe, lo regañé. Eso no se hace. NUNCA. Pero fue muy tarde. Me volví algo doloroso para ti.
Pasó tu cumpleaños y yo sólo pensaba en marcarte. Facebook me recuerda buenos momentos: hace poco me salió una publicación de cuando nos vimos para un café y acabamos comiendo sushi y luego helado, todo el día contigo en Plaza Universidad, platicando de la vida. Y ya es agosto, así que Facebook no tardará en decirme que fuimos juntas a ver el primer capítulo de Doctor Who hace un año.
Pequeña, te extraño. Me preocupas. Todas las veces que dije que creía que debías cortar con él fue porque veía el desgaste. Los adoro a ambos y eso era precisamente lo que me impedía mentir, me impedía tratar de hacer algo porque no cortaran: se estaban lastimando tanto. Decirte que no iba a abogar por ti con él me costó mucho trabajo. ¡Me había costado tanto generar la confianza entre nosotras! Conocía el riesgo: que te enojaras conmigo, que pensaras que era mala amiga. Y creo que fue más allá de eso. Ya no sé de ti, pero me sigo preocupando, mucho. Quisiera verte volar alto, pequeña: estabas en el proceso doloroso de crecer, de reencontrarte, reenamorarte de ti misma y tus sueños. Y ahora ¿en qué punto estarás? ¿La vida me dejará volver a compartir contigo?
Quiero pensar que sí.
Dioses, ni siquiera sé si leerás esto, pero necesito que esté ahí. Que sepas que estoy aquí. Que sepas que para mí las amistades son un trabajo constante, un amor incondicional, un siempre estar. Y que siempre estar implica respetar las distancias. Si me cortaste de tu vida debo respetarlo (por eso no he insistido en buscarte). Oh, pero te extraño tanto. Sigo aquí. Seguiré aquí. Esperándote.
"But I'm gonna love you
You say maybe it will last this time
But I'm gonna love you
You never have to ask
I'm gonna love you
'Til you start looking back
I'm gonna love you
So I wouldn't need a second chance"
You say maybe it will last this time
But I'm gonna love you
You never have to ask
I'm gonna love you
'Til you start looking back
I'm gonna love you
So I wouldn't need a second chance"
Te quiero


No hay comentarios.:
Publicar un comentario