"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"
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viernes, 20 de junio de 2014

Viejas historias 2



—¡Corre!
—¿Qué cosa?
—¡Que corras! Yo los detendré lo más que pueda, ¡anda! ¡Corre!
—Estás loco, Mago, no te voy a..—la bruja salió volando antes de acabar la frase. El Mago volteó a verla una fracción de segundo y al ver que se estaba levantando, le dio la espalda para enfrentarse a los bandidos del desierto.
"Corre de una maldita vez", pensó el Mago mientras se concentraba para invocar el hechizo de fuego. Estaba furioso.
—¡Mago!— la bruja le gritó desde atrás— Podemos detenerlos entre los dos.
—¡No me obligues a lanzarte más lejos! Por favor, bruja, por lo que más quieras, ¡corre! Yo estaré bien.
La bruja sabía que no lo iba a convencer. Se levantó y empezó a correr, a regañadientes, lejos del sitio de batalla. El Mago Negro suspiró al sentir la presencia de la bruja alejándose.
—Bien, ahora, concéntrate, Rata, o esto no va a funcionar— se dijo en voz baja. Toda su energía se enfocaba en crear la bola de fuego. Los bandidos del desierto estaban muy cerca ya. La nube de arena que levantaban sus camelgos los delataban. 
El Mago se puso en posición defensiva mientras los Bandidos del Desierto lo rodeaban, haciendo gran alharaca. Él no abrió los ojos, concentrado como estaba, en la magia fluyendo hacia sus manos.
—Miren, miren, qué cosa tan valiente. Uno contra veinte. ¿Creen que pueda?—la voz sonaba burlona.
—No parece tener nada de valor, ¿podemos matarlo sólo por diversión?
—Algo debe tener entre las manos, ¡vean cómo no las suelta!
—¿Las manos?— era la primera voz, un poco alarmada— ¡Ea! ¡Alguien! ¡Deténgalo antes de que!
"Demasiado tarde", pensó el Mago Negro con una sonrisa socarrona, al tiempo que abría los ojos y gritaba:
—Siónploex
La bola de fuego que explotó en las manos del Mago Negro mandó a los Bandidos del Desierto volando por los aires, dejándolos aturdidos. El Mago se preparó para salir corriendo y alcanzar a la bruja. No llegó lejos, acaso unos cuantos metros antes de que el látigo se enredase en su tobillo izquierdo. Alcanzó a sentirlo pero su reacción fue lenta: el jalón lo tiró de bruces en el lodo.
—¡Agh!— el golpe le sacó el aire. Tres látigos más se enredaron en sus piernas.
"Concéntrate, Rata, de peores cosas has salido" se dijo mientras repasaba sus hechizos lo más rápido que podía.
Los látigos lo jalaron hacia los aturdidos Bandidos del Desierto. Lo obligaron a ponerse bocarriba. Alcanzó a notar que la explosión había dejado noqueados a dos de los bandidos y a otros cuatro fuera de combate. Sin embargo, eso seguía dejando más de diez en pie, por muy aturdidos que estuvieran.
"No debí gastar energía en lanzar a la bruja lejos", se recriminó.
—Así que te crees muy listo, ¿no? Ah, no, no, ni lo intentes— se notaba que era el jefe de los bandidos. Chasqueó los dedos y dos harapientos bandidos le detuvieron las manos.—Sin movimientos misteriosos, joven viajero.
Maniatado, el Mago Negro fue levantado por los bandidos para ponerlo frente a su jefe. 
—Veamos ¿qué traes de valor en tu talega?
De debajo de la capa de viaje, el jefe de los bandidos le arrancó la talega al Mago Negro.
—Un mendrugo de pan, una bota con, veamos... puagh... agua—dijo al tiempo que escupía el pequeño trago que había tomado de la bota— ¿ni siquiera una moneda partida a la mitad? ¿Nada de oro, plata? ¡Eres más pobre que nosotros! ¿Sabes cuál es la pena por no cargar algo que podamos robar?
—¡Muerte, muerte, muerte!— canturrearon los demás bandidos. El Mago Negro intuía que aún trayendo riquezas querrían matarlo, por el simple hecho de haberlos mandado por los aires con la explosión.
Bueno, no iba a irse sin dar una buena batalla. Aparte de montoneros, los bandidos eran estúpidos, por mucho que le detuvieran las manos, mientras fuera libre de pronunciar el hechizo correcto tenía una oportunidad. El asunto era ¿qué clase de hechizo usar para alejarlos? La explosión y el lanzar a la bruja ya habían consumido parte de su energía. Mientras pensaba en eso, el jefe de los bandidos se acercó a él, daga en mano.
—Creo que lo mejor es hacer esto con calma, ¿no, extranjero?

jueves, 19 de junio de 2014

Little Wonders




"The hardest part is over
Let your clarity define you
In the end we will only just remember how it feels

These little wonders
These twists and turns of Fate"
—Rob Thomas

La muchacha camina con él a su lado. El joven le pregunta si puede tomarle la mano, entrelaza sus dedos entre los de ellas y ella sonríe, tímida, mirando el piso. Siente la mirada de él clavada en ella. La muchacha voltea a verlo:
—¿Qué pasa?
—Nada— él sonríe vagamente, mientras la sigue observando.
Generalmente ella camina muy rápido, pero él la hace bajar el ritmo. Caminan más lento, se detienen de repente, él no deja de contemplarla. La contempla con asombro, con dulzura. Y ella se siente una chiquilla, sonrojada y apenada. Es el poder que tiene él, con la mirada.
Se sientan en cualquier banca y empiezan a platicar, las manos entrelazadas. Ella de repente desvía la mirada porque sabe que se sonroja. Él no deja de observarla. A ella le parece irreal. "Ni que de verdad fuera yo la gran cosa"
Y entre charlar sobre todo y nada, el corazón de ella se exalta. Pequeños milagros: la mirada de él, la sonrisa de ella, la risa pícara de ambos. Y ojalá el momento no acabara nunca, aunque ella sabe que se habrá de disolver. Eso no será malo, si ellos saben cuidarse, cultivar la relación. Ah, pero qué maravilla el corazón humano. "Dios no nos odia, de odiarnos no habría hecho nuestros corazones tan fuertes". Tantas veces que se puede romper el corazón humano... ¡y sigue siendo capaz de amar! Si ése no es el milagro más grande del mundo, ella no sabe qué sea.
Y se siente en paz con el mundo porque vuelve a creer en la magia y en los milagros. Las cosas no vana ser sencillas pero, who cares? Los milagros existen. Cualquier cosa puede ocurrir. Ella camina a su lado, sonrojándose como una jovencita de preparatoria y él la contempla fascinado. Los milagros existen.


lunes, 16 de junio de 2014

Viejas historias




—Siempre supe que una chica de cabello rojo sería mi perdición— le dijo el muchacho.
Ella sólo atinó a sonreír.
—Es sólo una ilusión, y tú deberías saberlo mejor que nadie.
En efecto, el color cobrizo de la cabellera de la bruja era sólo un embrujo, un pequeño cambio en su apariencia. Nada real. Nada como esa sensación de tranquilidad al estar sentada en medio del bosque con el taciturno chico. ¿Qué era lo que le atraía tanto de él? Ella percibía la magia, aunque él mismo se nombrara como mago, ella veía el potencial: era un hechicero, pero él no lo notaba aún. "Algún día notará su poder, y ese día no tendré hacia dónde huir" pensó la primera vez que se fijó en él.
Lo recordaba claramente. Ella caminaba, con su capa de viaje bien ajustada sobre sus hombros. Varios de los caballeros y plebeyos de la taberna volteaban a verla, pero ella los ignoraba tajantemente. Conocía bien era mirada de deseo. Era lo que ella menos necesitaba. Al acercarse a la barra escuchó las dagas volando y volteó. Ahí lo vio, sentado, contemplando el juego de tiro al blanco con dagas. Dos enanos, un ogro y un caballero jugaban por otra ronda de cerveza. Pero él... él contemplaba, con una sonrisa de lado en el rostro y la mirada fija en la daga que él sostenía en una mano.
La mirada de la muchacha se quedó fija en las manos de él. Varoniles. De movimientos precisos. Empezó a examinarlo con cuidado: vestía todo de negro, sus botas de viaje estaba llenas de lodo y la capa escurría un poco. Seguramente no tenía tanto de haber llegado a la taberna para, como ella, refugiarse de la tormenta de afuera.
—Eh, cantinero, ¿quién es aquel entre los enanos, el ogro y el caballero?
El cantinero volteó a ver a la joven. La mirada arisca se tornó en una cálida al posarse en los ojos profundos y violáceos. 
—¡Benditos los ojos que te contemplan, chiquilla! 
La muchacha sonrió
—¡Vaya, vaya! Artesano, no creí hallarte aquí.
—La vida da muchas sorpresas, niña mía.
—Sin duda,—ella le ofreció la mejor de sus sonrisas e inclinó la cabeza en dirección al juego de dagas—¿entonces...?
Artesano volteó a ver a los jugadores un momento antes de voltear a ver a la chica de nueva cuenta:
—Se hace llamar el Mago Negro, a veces pasa por acá. Habla poco con las personas de acá, pero es inofensivo. 
—Mago Negro— susurró ella.
—Ea, chiquilla, ¿por qué el interés?— Artesano arqueó una ceja.
Ella clavó sus ojos en los del cantinero. Sabía que él no iba a entenderlo. Si bien su corazón era amable, era un mortal y no entendía nada de sangre mágica. 
—Te apuesto una habitación a que clavará la daga, justo en el centro del blanco, a la primera—fue la respuesta.
—¿Pero qué dices, niña?
Uno de los enanos acababa de fallar el tiro. El Mago Negro se levantó, seguía contemplando la daga. Se quedó a veinte pasos del blanco. Cerró los ojos, las manos juntas sobre la daga. Inclinó un poco la cabeza. Cualquier pensaría que estaba rezando o invocando a los hados. Abrió los ojos y lanzó la daga dando justo en el centro del blanco.
El ogro gruñó algo que parecía una acusación, pero ante la mirada del Mago Negro, dejó de rezongar para ofrecerse a ir por la ronda de cervezas. El Mago Negro volvió a su asiento y cerró los ojos, el semblante serio, cual si estuviera en profunda meditación,
—Niña mía, tienes que...
—Luego, Artesano, luego— le guiñó un ojo mientras dirigía sus pasos hacia él.
[...]

sábado, 7 de junio de 2014

Caminar

"You" by Christian Schloe



"Blue Horizon" by Christian Schloe


Como la noche no tiene al día
Como la Luna no toca el mar...

Ella está parada ahí. Justo en la entrada, al lado de los torniquetes. El cabello suelto, la sonrisa dispuesta, las mariposas revoloteando en el estómago. Cruzada de brazos, recargada contra la pared, ve al mundo de gente saliendo del metrobús, pero lo distingue a él con facilidad. Viene caminando hacia ella. Ella esboza una sonrisa rápida:
—¿Muchas personas?
—No, tuve que pasar al banco antes.
Ella le sonríe de nuevo y él la abraza, con fuerza. Ella se llena los pulmones del olor de él. Apoya la cabeza en el hombro de él, quien responde al gesto besándole el cabello. Un instante. El mundo no existe y no están afuera del transporte público.Se separan apenas, un momento. Ella trata de no perderse en los ojos de él, quien le toma con suavidad la mejilla y la acerca a él para besarla. Uno, dos, tres besos suaves. 
—Bien, ¿a dónde?
Ella señala hacia la izquierda y caminan hacia allá, al supermercado. Van platicando de todo y de nada. Caminan, con los dedos de las manos rozándose con suavidad de vez en cuando. Entran a la tienda en busca de un par de objetos, deteniéndose en los pasillos por momentos para simplemente abrazarse. Ella no se cansa de recargarse en el pecho de él. Caminar. Vagar por ahí. Sea en una tienda o en la calle. Ella sólo quiere caminar con él. No quiere hacer preguntas ni pensar en el mañana. Sólo caminar, abrazarlo, entrelazar los dedos de las manos. Sentirlo cerca.
Caminan de regreso, con los abarrotes en bolsas. Ella no quiere dejar de caminar. Pero su destino está muy cerca. Llegan a la casa. Se tienen que despedir. Él la contempla. ¡Ay, esa mirada! Ella se acerca y lo besa. Si tan sólo pudieran seguir caminando. Aprovechar que sus caminos están entrelazados por el momento y aprovechar para caminar, caminar juntos todo lo que se pueda, pues ¿no dicen que se hace camino al andar? No pensar en mañana. Saben que se deben despedir.
—¿Te veo pronto?
—Eso espero.
Ella le da la espalda, sus labios silabean un silencioso "Te quiero" que él no escucha ni ve. Ella camina en dirección contraria a donde desearía ir. ¡Ah, si tan sólo pudieran seguir caminando!
Otro día será. Caminar, caminar, caminar...

"Heaven" by Christian Schloe

"Close to you" by Christian Schloe


Como poema que se queda sin verso
Como aroma que abandona a la flor
Qué solo está mi universo
Si tú te vas

"Lover's farewell" by Christian Schloe

jueves, 5 de junio de 2014

Como el hierro

"Amor" by Christian Schloe


"Passion has always driven us"



"Well it's been a long time, long time now

since I've seen you smile"

Érase una vez una bruja que vivía una vida aparentemente normal, a pesar de los retos que el Destino se empeñaba en ponerle. En una vuelta extraña de la Vida, de esas que lo dejan a uno desconcertado por ser tan bellas y tan explosivas a la vez, la bruja topó con un mago negro. Las vidas de ellos se entrelazaron por un turbulento año, antes de que ella se enfrentara a una decisión difícil. Al escoger un camino, un camino que prometía más paz, optó por alejar al mago negro de su vida. Pero el recuerdo de lo vivido anteriormente permeaba la misma esencia de la bruja. Hay relaciones que son como el hierro: queman, dejando una marca indeleble. Y cuando se trata de relaciones mágicas es un signo que nunca se cierra del todo. La bruja atesoró los momentos vividos con el mago negro en su corazón y a veces recurría a esas anécdotas como cuentos para antes de dormir, para alejar a los monstruos, a los fantasmas, a las pesadillas. A veces cantaba para ella misma las tonadas que solía cantar para el mago negro. A veces le mandaba cartas a través de las palomas viajeras. "Aún te recuerdo" era el mensaje. 

"Night flower" by Christian Schloe

lunes, 12 de mayo de 2014

Estrellas viajeras

"Papilla estelar" Remedios Varo


Así, como estrella viajera, pasó
Voló por encima llenando la vida de dudas y promesas,
de revaloraciones del presente y contemplaciones del futuro
Y entonces ¡puf!
Desapareció

Lejos, tan lejos.
Dejando una estela de luz
Disfrazada de duda.
Así, como una estrella viajera, se fue.

Iba preparando el terreno para todo lo demás.
Yo no lo supe ver en su momento.
Mucho menos lo supe valorar.
¡Qué lejos, tan lejos, se fue!
Pequeña estrella viajera.

lunes, 21 de abril de 2014

...



Vi una sonrisa
Y fue una luminaria en mi camino
De repente, me perdí.

La tristeza estancada
Se removió.
El estanque fluyó.
Enojo, caos, ira, felicidad, porvenir

lunes, 31 de marzo de 2014

Reflejos




La muchacha se contempla en el espejo, así, a contra luz. Observa la cabellera alborotada cayendo sobre el pecho, los ojos coquetos escondidos detrás de los mechones rizados. Contempla la silueta de mujer, su silueta, con sus curvas, con sus bemoles, con todo lo que es.
Hace hacia atrás el cabello y observa su desnudez y sonríe. Es una sonrisa radiante, como hace mucho no portaba en el rostro.
Con las piernas cruzadas, se estira hacia adelante, sintiendo la curvatura de su espalda, alargando los brazos, e intuye algo felino en sus movimientos. Siempre se lo han dicho "ojos felinos", pero ¿qué tal que posea la gracia de esos movimientos en ese cuerpo de mujer? Vuelve a levantarse y sigue viéndose en el espejo. Le gusta lo que ve. Las curvas, los pliegues, incluso las cicatrices. Le gusta lo que ve. Ve una mujer, completa. No hay máscaras, ni códigos de vestir. Es en la desnudez que se ve a sí misma con todo el potencial, con toda la sensualidad, con toda la magia que cabe en la mujer. Y le gusta, le gusta ese sensación de amarse, de enamorarse de sí misma. El espejo refleja lo que ella siente. Los ojos brillantes, el cabello alborotado, la sonrisa puesta, el sentirse cómoda en su propia piel. Es. No hay más. Es.Y así puede conquistar al mundo entero.


jueves, 13 de marzo de 2014

Borrachera




Me siento mareada, aturdida, tantas ideas y pasiones, tantos sueños y esperanzas, tanta pasión... siento que quiero gritar y correr pero las piernas no responden. Siento que mi cuerpo pide más y más, como si el amor fuera una droga, como si el conocimiento fuera adictivo, como si las letras fueran oxitocina y mi ser ya no funcionara sin ellas. Pero todos los excesos son malos ¿qué no? Cuántas veces puedo estar enredada en el cuerpo del hombre que tanto me apasiona, cuántas letras puedo hacerle escupir a mi pluma, cuánto tiempo más puedo estar borracha de pasión, deseo, anhelo, sueño, ¿cuánto es el límite? Vivo acelerada, cansada, aturdida, emocionada, excitada... todos mis sentidos están excitados, alertas, todo es más brillante, todo es más claro y a la vez más borroso. Ya no confío en mis sentidos. Me siento mareada. No dejo de pensar y todo tiene sentido. Y la pluma tiembla y se ríe y el mundo se tambalea y entonces... entonces...

jueves, 27 de febrero de 2014

Starlight



"This ship is taking me far away from the memories of the
people who care if I live or die
Hold you in my arms, I just wanted to hold you in my arms, I
just wanted to hold"
~Muse~


El cielo clavado de estrellas refulgía como metal líquido, mercurio multicolor, en la bóveda celeste. Las luces de la ciudad siempre tenían ese efecto en la naturaleza, la deformaban de su belleza natural para darle otro toque, un poco más extravagante si gustan, más humano si es posible. La muchacha contemplaba el cielo, fascinada. Le hubiera encantado pasearse por las calles y tocar las nubes. Pero debía quedarse ahí, encerrada. Qué tanto peligro podía haber, la verdad no lo sabía. Toda su vida había estado encerrada en ese mundo de burbujas enorme que eran casas, oficinas, centros comerciales. Aunque afuera hubiera luces, ella no sabía quién las había instalado. La humanidad entera estaba confinada a ese autoencierro inhumano. Qué ironía.

domingo, 2 de febrero de 2014

Ataque Atami




—Están muy cerca, Ahkire. Y son demasiados.
—Gracias, Lunna— contestó ella con voz ácida, —los aullidos ya me habían dado una idea.
—No, —estaba tratando de no gritar— no hagas caso de los aullidos. Sin para engañarnos. Están más cerca de lo que escuchas, Ahkire. Y nos están llevando a una trampa.
Seguían corriendo, lo más rápido que podían, aunque era una carrera a ciegas. No podían adivinar dónde estaban realmente los Atami. Eso era lo angustiante de ser la presa de los más peligrosos cazadores de las Cuatro Tierras.
—Muy bien, Lunna, entonces ¿qué sugieres?—preguntó Ryo.
—Defendernos. Tal vez dar media vuelta. Si seguimos de frente caeremos en su trampa. Nos esperan en la colina.
—Muy bien, entonces daremos media vuelta y...
—No.
—¿Perdón?—Ryo volteó a ver a Ahkire.
—Tenemos que atacar.

sábado, 1 de febrero de 2014

Alcanzarte

Les papillions by Sybile





Viaja la mente hasta alcanzarte. 
Al principio es con miedo.
Mi mano alargada de forma tímida
Quiero tocarte
Y que regreses el contacto
Tomas mi mano

viernes, 31 de enero de 2014

Despedidas de encuentros no concretados

Lover's Farewell by Christian Schloe




"I am in misery
There ain't nobody who can comfort me
Why won't you answer me?
The silence is slowly killing me
You really got me bad"

Tomó la pluma y el cuaderno y esbozó apenas un trazo, su mano era inhábil como para dibujar las sensaciones. El estar parada junto a él, sentir sus manos posadas en la cintura, el apremio con que él buscaba sus labios para rozarlos con los propios, para redibujarlos.

Ella

Ella se levanta de la cama con el desparpajo propio de la felicidad. Camina con cuidado, sin pisar los restos de la noche que siguen regados en el piso y entra al cuarto de baño, dejando la puerta abierta. Se contempla por un momento en el espejo antes de sacar el cepillo y la pasta de dientes y lavarse la boca con calma, con atención, con cuidado. Se apoya sobre el lavamanos, la mirada fija en el espejo frente a ella, segura de que él la observa.