"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"
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sábado, 20 de agosto de 2016

Too much

You will be too much for some people. Those aren't your people. Sweetie, maybe it's not you, maybe it's them. There are people for whom your too much will be exactly enough. Don't become less. Find those who want more.#LoveWarrior 

Cuando vi esta imagen, con su pie de foto en Facebook, la compartí en mi perfil. Era necesario. Me identifiqué. Ahí estaba lo que todo mundo me ha dicho. El asunto es que no sé si voy a quedarme sentada esperando.



La semana pasada me fui al Cassava Roots con Greats y platicamos un buen rato (de hecho, nos corrieron porque cerraron y nos fuimos al centro de Coyoacán a seguir platicando). Greats me dijo, como comentó en este blog—comentario que noté apenas ayer, ups!— que no hay que quedarse sentado a esperar a que las cosas pasen, sino que hay que poner nuestras vibraciones en sintonía.

Creo que últimamente me preocupo tanto por lo externo, lo malo, que mi vibra no está tan bien. Me he sentido muy mal conmigo misma: me siento fea, gorda y muy incómoda con mi cuerpo. Increíblemente incómoda. Creo que jamás me había sentido así conmigo misma.  Pero en lugar de regodearme en mi tristeza, puedo hacer cosas para que cambie todo. 

No puedo cambiar las cosas, mi relación con el sexo opuesto, si estoy tan incómoda conmigo misma. Pero puedo enarmorarme de mí. De hecho, es el primer paso para poder estar bien con alguien más: quererme. Me parece que hace mucho no lo hago. 

El lunes (si la maldita infección de riñones que me ha tenido tumbada toda la fucking semana me deja) empiezo mi entrenamiento para correr una carrera de 5K a finales de septiembre. En dos fines de semana voy a hacerme un cambio de look con un pro. Será la primera vez que invierta más de $100 en un corte de cabello. Quiero dejarlo largo, con tono oscuro (quizá un poco más oscuro que mi tono natural) y con morado. He empezado a comer un poco más sano: mis sándwiches verdes son la onda [Tip: pan tostado con mayonesa, espinaca cruda, queso panela—spoiler: el panela es de los quesos más grasosos que hay— germen de trigo, aguacate y calabaza asada con albahaca, sabe delicioso y mantiene el apetito a raya por horas]. Pero antetodo me veo al espejo y busco decirme las cosas que me gustan de mí.

Ya tengo el diseño de mi tatuaje inefable. Me lo voy autoregalar de cumple. Tengo dos meses para bajar de peso y ponerme en forma.Nunca seré muy delgada ni nada similar, pero puedo tonificarme un poco. 

En fin, quererme más es el primer paso para cambiar cualquier otra cosa.

Por otro lado: estoy escribiendo para Penumbria dentro de poco para Tinta Chida. Igual puse mi blog en el directorio de blogueras mexicanas (si me aceptan) y estoy buscando escribir más. Si me interesa que me conozcan por mis letras, tengo que poner mis letras allá afuera. Igual debo darme el rato para seguir con las novelas y los cuentos.  Estoy tomando un taller con Alberto Chimal (al que no fui hoy por el reposo por la infección y no iré la próxima semana por el viaje a Acapulco del trabajo).  Retomar mis caminos.

Y dejar de lamentarme. El Mago Negro me hizo sentir estúpida. Eso de vivir eternamente infautada con él no es bueno. Me confesó que le rompieron el corazón, una mujer con la que consideró matrimonio y otro hijo. Really? Dado nuestro pasado... dadas las decisiones del año pasado... triste. Aunque creo que me dolió más el ego que el corazón. 

Decía... retomar mi camino. Volver a ser esa niña intensa. Y atraer gente para la que mi intensidad no sea demasiado, sino justo lo necesario. Esa emoción, ese "wow, haces mucho" reflejado en los ojos de alguien que neta quiera estar conmigo. Se acabó el self-pity y empezó el self-loving. 

domingo, 12 de junio de 2016

Escribir

Escribir es una de las mejores terapias que conozco
Llevo un rato sin escribir con la frecuencia que me gustaría. Iba a poner "que debería" pero tampoco es como que sea una obligación. Mi diario no ha sido abierto en casi un mes, o quizá ya pasó el mes, no sé. En serio, no lo he abierto. Cuando inicié mi trabajo en la agencia y no teníamos ni computadora ni nada qué hacer, aproveché mi cuaderno para escribir: seguí trazando cosas de las Cuatro Tierras, terminé un cuento (que mandé a un concurso, ¡dioses!). Pero ahora que voy agarrando el ritmo de volver a trabajar, me acomete una flojera tremenda los fines de semana.

El viernes pensé "este fin sí voy a escribir". Quería escribir posts para mi blog público—éste también es público, pero me refiero en el que sí firmo con mi nombre y no como Nerea—, columna para la revista, avanzar con las dos novelas... ¿y qué hice? Me la pasé viendo películas. Bueno, también hice ejercicio, platiqué con G y fui al cine con mi hermana.

Platiqué un poco por mensaje con Greats. Vamos a ir por un café en dos semanas. Le pasé por mail lo que llevo de las Cuatro Tierras. Ella también escribe, tiene su blog en Medium. Me gusta leerla, la verdad. Lo mismo que a Yoko, que tiene un blog bastante chistoso desde hace algún tiempo y ahora he empezado a seguirla. También he estado leyendo un poco de Mortinatos. Y me entra la culpa. ¿No debería estar escribiendo más? Si lo que quiero es ser escritora con al menos un par de libros publicados...

Vaya, al menos he regresado a estos lares, No estoy dejando de escribir del todo, en realidad. No puedo hacerlo porque entonces de verdad enloquezco.

"Todos tenemos cierto tipo de locura. Yo escucho voces en mi cabeza, por ejemplo.
Todos tenemos cierta forma de justificar nuestra locura. Yo les llamo a mis voces "personajes" y escribo historias con ellos, por ejemplo."

Si dejo de escribir, me angustio. Me acabo quedando atrapada en otro lugar del que me cuesta trabajo regresar. Pero me entra la culpa cuando no aprovecho mis momentos de ocio a algo más "productivo". ¿Tan clavada estoy en esa onda del workaholismo? Escucho a Raxxie regañándome, con justa razón.

Tal vez por ese afán de escribir con constancia es que he buscado más espacios. Hoy me enteré que mi propuesta de columna para Penumbria le gustó a Mortinatos. Esta semana me deben publicar como "autómata invitada". Y una vez que mande mi texto para el próximo mes, puedo colaborar como columnista mensual.

Me debo disciplinar para esto de escribir. Lo mismo que para leer. Son etapas y sé que uno no siempre tiene ganas de leer o de escribir o de hacer esas cosas que hace por gusto. Pero estoy en batalla contra la depresión, y sé que si me descuido, me puede agarrar por el pescuezo y aventarme a un sitio oscuro al que no quiero regresar jamás. Por eso lo de la disciplina. Bueno, por eso y porque en serio quiero ser publicada.

Veremos.

sábado, 4 de junio de 2016

Ansiedad social

O la maldita historia de mi estrés pre-bodas de mis amigos




No quiero morir sola. Y aviso que al baboso que me diga que tengo a G y por eso no estaré sola lo golpearé. Digo, sí, claro tengo a mi hijo, pero es otro tipo de soledad al que temo. Es no encontrar a una persona para compartir mi vida. Lo peor es que la gente para "animarme" me dice que no hay bronca, que sola me va bien, que conforme vaya pasando más el tiempo más exigente me haré y menos probable es que aguante las estupideces de otro papanatas... y por lo mismo menos probable es que encuentre pareja. Say what?! Si así es como me quieren animar, mejor no hablamos.

Sí, claro, llevo tres años soltera. Podemos decir sin temor a equivocaciones que de ese tiempo, la mitad de menos fue de reconstrucción de mi autoimagen que nunca ha sido la mejor, pero que tras la partida de Aru estaba simple y llanamente jodida y hecha añicos. Sentía que la canción Hand me down de Matchbox Twenty me describía a la perfección (lloren conmigo):





En este periodo tuve un break down en casa de Ximechan y Karasu en el que les dije ese temor de "voy a quedarme sola" y "no merezco el amor" y "¿por qué si todos dicen que soy bien mágica y musical no hay un solo hombre que no sea un cabrón que quiera estar conmigo?", junto con todas esas boberías que me ponen de malas porque no soy una princesa en desgracia: ¡soy una bruja! ¡Soy una guerrera! Y creo que ahí está el problema.

En el cumple de Ximechan salió el comentario "A los hombres no les gustan las mujeres inteligentes, les dan miedo". Karasu nos contempló a Ximechan y a mí y nos dijo:
—Pero a mí me gusta estar con estas dos mujeres tan inteligentes.
A lo que al unísono ella y yo respondimos:
—Porque eres inteligente.

Claro, fue muy simplista el comentario, pero es lo que hemos visto. Una mujer inteligente parece ser un peligro para los hombres, los espanta en general. Ya me jodí. (Aunque, si tan inteligente soy, ¿por qué no dejo de meter la pata? You'll start to think you were born blimd)

Me he dado cuenta de que casi todos mis amigos tienen pareja. Normalmente eso no me pesa. Vaya, incluso las nuevas adquisiciones a la vida de esta bruja, como Rash y Greats (que, por cierto, están comprometidos...) vienen en pareja. Creo que sólo Malesan está soltera... Pero cuando se casaron Ximechan y Karasu este año... pfff. Empezó la ansiedad social. Mi crisis de los 30 vino por ese lado: la parte mala onda de mi cerebro empezó a susurrar con toda alevosía ya tienes más de 30, ni a novio llegas, el tiempo se va bien rápido, ya no te vas a casar, ya no vas a tener más hijos (sí, sí le faltaba la risa malévola al final de su discurso). Y conforme se fue acercando la boda, peor se ponía la desgraciada voz. Fui sola a la boda. Me aburrí bastante en muchos puntos porque no tenía con quien bailar. Meh.

Por más que mi parte racional me decía que aún soy joven, que mis amigos apenas empiezan a casarse y que de cierta forma les llevo una ventaja de diez años de ser mamá, esa maldita voz, a veces en chingado loop infinito me empezaba a joder con que no hay quién me aguante el paso.

Sobreviví esa boda. Y entonces Arimasen y Gillsama se comprometieron en abril. Me lleva el tren.  De nuevo la ansiedad y ahora con más de un año de anticipación. Yo sé que la vida cambia mucho y que no debería estar buscando una pareja "dejar que las cosas fluyan, que la vida me sorprenda" y bla bla bla, todas esas tonterías optimistas y psicomágicas a las que la sociedad está tan volcada hoy en día. 

Y honestamente tampoco es que esté desesperada por tener novio o algo así. La verdad es que disfruto mucho acomodar mi tiempo a mi gusto y a mi manera, sin tener que lidiar con alguien más para organizar eventos, para cuadrar tiempos, para buscar que me haga espacio en su agenda (well, fuck, qué jodidos antecedentes tengo ¿verdad?)

En fin. Debo hallar como callar a esa maldita voz. Porque no tiene caso que me estrese tanto por estas cosas. ¿Verdad?