"This feeling I cannot deny
But I've gotta let it go"
Hace casi un año, Aru estaba tratando de ayudarme con el modelo de negocio de mi revista. Me acuerdo que se había enojado mucho conmigo porque mientras estábamos en definiciones de lo que yo quería para mi proyecto, él me regañó: "No, eso no es". ¿Que yo no sabía qué era lo que quería para mi revista? "Que sí, sí es eso"
—No, Nerea, no lo es.
—En serio sí lo es.
—No, no puede ser eso.
—Ash, está bien, entonces no y ya— dije al tiempo que tachoneaba lo que había escrito.
Ya de camino a la estación de metrobús para que yo fuera a recoger a G, él me dijo muy ofendido:
—Eres imposible. Jamás dejaría que un cliente me hablara tan grosero como lo haces tú.
No le respondí, me mordí la lengua, pero sí pensé "Ya quiero ver que tú le hables así a un cliente".
En la parada de metrobús, antes de despedirme, sí le solté algo más: me sentía muy triste y ante todo, muy culpable:
—Siento que te estoy poniendo el cuerno.
—¿Qué cosa?
—Pues así... platico más con Ladrón que contigo. Me siento más a gusto contándole mis cosas a él que a ti. Y no debería ser así. Si mi novio eres tú.
Aru me contempló con una mirada vacía. Pensé que me iba a gritar, que me iba a decir que por favor no le dijera esas cosas, que algo podíamos salvar, que le iba a echar ganas, o de menos, que era una atrevida por sentirme así. Finalmente abrió la boca para decirme:
—Ya vete, no vas a llegar por G— un beso desabrido y media vuelta para irse de regreso a su oficina.
Me costó mucho no llorar en el camino. Todo estaba roto, colapsando.
No volví a ver a Aru hasta dos días después, cuando llegó, enojadísimo, para llevarme por un café, donde despotricó.
—Estuvo mal mi reacción: te tiré de a loca. Y eso es lo que hago. Lo que me dices lo clasifico en "Locuras de Nerea". ¡Por Dios! Me dijiste que sientes que me pones el cuerno con alguien y yo lo ignoré. Eso no está bien, no está nada bien. No debería tirarte de a loca.
Y así siguió. Lo que le molestaba era que ya no me creía o ya no me ponía atención. Carajo, si por eso era que Ladrón había empezado a llamar mi atención. Porque él sí me prestaba atención. Me mandaba mensaje de "Buenos días" antes que mi novio y me leía con cuidado cuando le contaba las cosas. Pero yo no podía con la culpabilidad, si en teoría estaba en una relación seria y comprometida.
Ladrón me estuvo consolando cuando cortamos Aru y yo. Yo era un relajo sentimental en ese momento. El enojo, porque me enojaba mucho que Aru (así como yo platicaba más con Ladrón) había buscado un punto de fuga con alguien más, era lo que más me molestaba. Me molestaba también el que yo había hecho lo mismo, aunque me hice consciente de ello mucho antes que Aru, que lo negaba rotundamente.
La bruja tiene miedo, la Luna lo sabe y trata de abrazarla. El espejo le dice que se cuide. Pero ella no quiere pensar, quiere sentir.





No hay comentarios.:
Publicar un comentario