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| Fluttering Dreams by Anne Julie Aubry |
Ando agotada. Me está cobrando la cuota este mal hábito mío de hacer pinche mil cosas a la vez. Ladrón me decía que me dedicara a Kya! y ya.
—Ajá, y en lo que Kya jala ¿quién me mantiene?
—Hazla jalar, mami. (sí, sí, Ladrón me dice así)
¡Plaf! Ladrón goza rompiéndome los esquemas con una facilidad pasmosa,
encima de todo, haciéndome sentir muy bien de paso. Porque cree en mí y en lo que puedo conseguir. No es un "deténte" o un "sueñas muy grande" es "vas por todo, eres una chingona y puedes lograrlo" (hace poco me decía que es difícil que cualquier hijo de vecina pueda cargarme porque soy un paquetote, pero no en mal plan, sino como... pues como me lo han dicho todos mis amigos a fechas recientes).
Luego Karasu, a quien le fui a chillar por mail ayer, me escribió con la sabiduría y puntería que sólo muchos años —casi veinte, mi madre— de amistad proveen: "tienes amigos en quienes apoyarte, amigos que te regañen, amigos que te dicen las cosas aunque tú digas hijo de la guayaba..." me regañó, me dijo necia (maldita sea, me lo están diciendo demasiado a últimas fechas) y me recordó eso que es bello: me rodea mucho amor.
Por si me faltaba un recordatorio, hoy llegué corriendo a la EEE para la junta de inicio de semestre. Iba tarde (gracias metrobús) y fue la directora quien me presentó gracias a mi falta de aire:
—Ella es Nerea, profesora de tres materias, de las maestras más queridas de la escuela y de los mejores elementos que tenemos.
Sí, claro, que bueno que no me pidieron salir en ese momento del auditorio: me sentía tan enorme e inflada que no hubiera podido pasar por la puerta.
Igualmente, Mandy, una de las coordinadoras, reforzó lo que ya varios (Unamuno incluido) me han dicho: "Bájale al acelere o vas a ir en contra de ti misma y el cuerpo te va a pasar la factura gacha". Y sí. Ando demasiado acelerada.
Así que, aunque orgullosa con lo que tengo y hago...
1) Debo decidir qué voy a dejar. —mala cosa, me acaban de reclutar para una revista chilena de literatura para entrevistar autores mexicanos, ¡ay!
2) Debo ponerme horarios y respetarlos. Trabajar hasta altas horas de la noche cuando me levanto entre 5:30 y 6:00 va a acabar conmigo.
3) Debo acomodar mis obsesiones. El ocio es bueno, pero no de trancazo. Así que alternaré las series que veo con trabajo en horarios decentes. Todo con medida, jaja.
Así que soy un completo y hermoso desastre, para variar. Pero al menos un desastre feliz. Así que en confesiones:
1) No perdono a Aru y no lo haré en un ratote. Ello evita que sea su amiga (que de cualquier forma no creo que él me quiera de amiga, anyway, no importa lo que haya dicho cuando me cortó) pero confío en que el tiempo sanará las heridas y podré hallar en mí el cómo perdonarlo, cosa importante por mí, no por él.
2) El miedo siempre es mal consejero.
3) No soy la mujer maravilla. Sí, sí, el mundo lo sabe, pero es importante que me lo recuerde. Debo, en serio debo, aceptarlo. Y con ello podré encontrar balance antes de acabar conmigo en el proceso.
4) Sin importar los bajones emocionales, soy feliz. Y eso vale oro.

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