"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"
Mostrando las entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de diciembre de 2018

2019

Se acaba el 2018 y veo a todos en redes sociales ponerse súper cursis. El recuento de sus años, en fotos y buenos deseos para el mundo. Creo que me causa un poco de ruido, porque durante casi todo el mes vi a la gente diciendo que qué bueno que se acaba el año porque fue horrible.
La verdad, 2018 ha sido por mucho uno de los mejores años de mi vida: viajé, reí, bailé, gocé con mis amigos y a pesar de mis momentos de muchísimo estrés en el trabajo, me siento orgullosa de mí misma y lo que he logrado en la chamba.
Topé con una charla TED que creo que me define lo que he logrado, algo que en su momento fue motivo de resentimientos ajenos: siempre he sabido hacia dónde voy. A veces parece que lo olvido, pero no lo pierdo, sigo teniendo un norte. Y mientras exista en mi vida y luche por ello un poco cada día, me habré salvado de la monotonía del olvido. Venga, 2019, estoy lista.

martes, 25 de septiembre de 2018

Un mes (casi) para los 34



De niña tenía la extraña sensación de que, por haber nacido en un día 24, cumplir 24 años iba a marcar un cambio fuerte o iba a ser un hito o, quizá, iba a ser el mejor momento de mi vida. ¡Alabado sea que mi punto más alto en esta vida no fueron mis 24! Sería una cosa tristísima que a menos de un tercio de mi vida ya hubiera llegado a lo que, en retrospectiva, era mi mejor momento.
Estoy a un mes (almost) de llegar a los 34. Si los comparo con los 24... veamos:

A los 24:
  • Estaba soltera. Tenía escasa una semana de haber conocido a Aru (quien por cierto se indignó conmigo por no haberlo invitado a mi festejo de cumple, me enteré de eso al inicio de nuestro noviazgo).
  • Estaba francamente deprimida. Tenía apenas 3 meses de haber escapado de Lord V, regresado con la cola entre las patas a casa de mis padres, me sentía perdidísima y sin rumbo.
  • Trabajaba de hostess porque a mi regreso de Cancún me dije "debo obtener trabajo, como lo que se pueda". Y tomé el primer trabajo que me quiso así, sin estudios ni experiencia. Claro, tenía experiencia en el ámbito de alimentos y bebidas y en atención al cliente y por eso en el Restaurante me quisieron.
  • Pesaba entre 62 y 64 kg. La rodilla derecha me dolía un montón (Aru decía que usé el dolor de mi rodilla para "seducirlo". Yeah, sexy, righ? I know #NOT).
  • No tenía una carrera terminada. y por algún motivo traía en la cabeza la idea de que jamás podría acabar una licenciatura. Vaya, que como no había seguido "el camino" y me había desviado con el chiste de ser mamá a los 21, había desordenado el Universo de tal forma que lo no habría remedio.
  • Me sentía frustrada porque de adolescente me había prometido publicar mi primer libro a los 21. Lo único que escribía de forma constante era mi blog. 
  • La relación con mi familia era mala, malísima. A mi regreso me habían dicho que ya no podía dormir en el cuarto de mi infancia y me mandaron al cuarto de servicio, en la azotea del edificio donde vivíamos. Era común me peleara con mis papás. Mi hermana apenas estaba volviendo a hablarme de forma decente (me dejó de hablar durante mi embarazo y retomar la relación fraternal nos tomó años).
  • La idea de suicidarme me rondaba con frecuencia. Mi música seguía siendo Evanescence (Going under, Whisper y Last breath eran recurrentes) así como Nightwish. Ya saben, cosas bien alegres.
  • Económicamente no veía la mía. Tenía dos trabajos y aún así no salía del paso. Además de que vivía exhausta.
Sí... eso de que los 24 iban a ser mi mejor momento, ¡jajajajaja!, no parecía cercano ni por accidente. Ahora, eso es el recuento de cuando estaba por cumplir los 24. El único cambio que hubo en ese listado entre mi cumple 24 y mi cumple 25 fue que empecé a andar con Aru en enero de 2009. Ah, y cambié de trabajo para ser asistente de dirección en una pequeña empresa. Pero la constante sensación de fracaso, de haber echado a perder mi camino (ojo: mi camino, jamás me arrepentí de tener a G, pero al truncar mi carrera sentí durante mucho tiempo que me aventé a mí misma a la vida "mediocre" y que no podría salir de ahí) no me abandonaba. A pesar de mi enamoramiento, la depresión seguía haciendo de las suyas y habían días en que me sentía absolutamente desdichada, cosa que Aru no podía comprender "Pero si estoy contigo, ¿por qué no te basta para ser feliz?". ¡Porque estaba clínicamente deprimida! Claro que eso lo sé ahora.

Ahora, si todo sigue como vamos, los 34 me encontrarán:
  • Soltera. Llevo cinco años así (sí, no pensemos ni en el Mago Negro ni en el Demonio Mayor, porque finalmente ellos no fueron mis novios). La gran diferencia es que estar sola no me pesa. Por el contrario, ahora que acabé incapacitada y que estuve recluida en mi habitación, me sentía muy a gusto con mi propia compañía. Mis libros, mis letras, escribir, leer. Casi no vi Netflix, para ser honesta. Estar con mis pensamientos no es un peligro, porque no me lleva a un sitio oscuro. Ya no siento que el tema de no tener pareja me haga menos o me separe de los demás.
  • Cambié la depresión por un poco de ansiedad y un muchísimo de estrés. Siempre he sido bastante estresada, pero a fechas recientes ha incrementado para mal ese rasgo. A pesar de que medito y hago yoga, hay veces en que mi trabajo me apremia más de lo que es sano.
  • Trabajo de Coordinadora de Social Media. Estos diez años de diferencia han marcado mucha experiencia, mucha búsqueda de mí misma en el mundo laboral y, por supuesto, un gran crecimiento. Ya dirigí mi propia revista digital, he incursionado mucho en la publicidad digital, he conocido a una cantidad y variedad de gente que me sorprende... Ahora tengo muchísimo más claro a qué me quiero dedicar. Si bien desde hace mucho sé que la docencia es lo que me apasiona y las letras son mi mayor instrumento, tengo un poco más de camino y certeza de a dónde ir y cómo venderme.
  • Peso mucho más que hace 10 años... y eso ha implicado una gran lucha conmigo misma para aceptarme, quererme, no maltratar mi cuerpo y ser más consciente de mis rutinas. ¡Y ha funcionado! No sólo ahora hago ejercicio con frecuencia, sino que lo disfruto. Como más saludable, la meditación es algo que me encanta y sí, en este mes he bajado de peso (¡mira, mamá, sin hacer dieta!). Y la rodilla ya no me duele. El tobillo no cuenta porque sigue en recuperación.
  • Sigo sin tener una carrera concluida ¡pero es culpa de la burocracia! (Bueno y un poco de mi desidia, porque no he ido a corretear a la coordinadora). Pero en temas de estudio y ñoñería: terminé Pedagogía en el Sistema Abierto, cursé el Diplomado de Estrategias para la Lectura a través del Libro Álbum, fui al Taller de Periodismo Cultural Digital, he tomado talleres de Creación Literaria con Alberto Chimal y la vena autodidacta no ha muerto.
  • Sigo sin publicar un libro, ¡maldita sea! Pero existe un tema en el tintero con mi querido Alberto, he publicado en revistas, tengo la columna en Penumbria gracias a Mortinatos, he presentado libros y tengo el canal con G. Sólo hay que enfocar más la pluma.
  • La relación con mi familia es maravillosa. Adoro a mi madre, G y yo somos cómplices y Mel y yo nos llevamos de nuevo de maravilla. ¿Se puede pedir más? ¡Sí! Mi padre y yo hicimos las paces antes de que él falleciera. So, no regrets.
  • Ya no he tenido ideas suicidas en mucho, mucho tiempo. Eso no quita que mi música sigue siendo nostálgica en general, creo que es parte de mí. Pero ya he agregado cosas mucho más felices. 
  • Económicamente me va bien. Tengo varios trabajos, el fijo y los freelance, pero he aprendido a administrar mis tiempos y mis esfuerzos, lo que me simplifica la vida. Trabajo para vivir y darme mis gustos (como mi biblioteca personal) y no vivo para trabajar.
  • Tengo excelentes amigos, son mi red de seguridad y sé que cuento con ellos siempre. 
Así que contrario a la víspera de mis 24, la víspera (figurativa) de mis 34 me encuentra feliz conmigo misma y con mi vida. Claro, hay cosas que no me gustan y que quiero cambiar, pero me siento plena, con planes y con metas. 
Mi cumpleaños es mi verdadero Año Nuevo, mi verdadero balance de las cosas viene en octubre. He viajado, he reído, he visto a mis amigos casarse, he reído (¿ya lo mencioné?) y la vida sigue pareciéndome maravillosa. A pesar de que ahorita tengo un bache en el trabajo, no me quejo del punto en el que estoy. Creo que es momento, laboralmente hablando, de reagruparme conmigo misma y recalibrar mis esfuerzos. Pero si debo ser honesta, creo que estoy en uno de los mejores momentos de mi vida ¡y pensar que tengo toda mi vida por delante!
Sí, estoy emocionada.


sábado, 22 de septiembre de 2018

La trampa de quererse poco



"Pain or tears, let's change them into stars [...] Actually I'm quite scared, but I'll keep on living"

Let it out, Fullmetal Alchemist Brotherhood segundo ending

Es muy fácil. Uno se quiere poco y luego se queja de recibir sólo migajas de amor. Pero la verdad es que eso es lo que uno acepta. Tomamos el amor que creemos merecer, parafraseando a The perks of being a wallflower. 
Hoy recibí una lección-recordatorio importante de Karishto, cuando me dijo que si lleva un rato sin salir con alguien es porque se ama demasiado como para volver a dejar entrar en su vida a quienes sólo quieren consumir su energía.  Es la reacción más madura y de amor propio que he visto en mucho tiempo. Se lo dije "Te admiro". Creo que la bruja se sorprendió. 
Pero es que ella ha logrado algo que yo no he logrado con mis propios demonios. Es muy simple encontrar justificaciones tontas, como el "traigo ganas" y volver a acabar en la cama con ciertos demonios. Sin embargo, eso sólo me consume energía.
Me acuerdo que cuando acabé enredada con el Demonio Mayor por un momento pensé que nos podíamos enamorar. Empero, era una cosa pasional, como el enamoramiento sí, pero muy químico y carnal. Hubo una época en la que sentía que podía contarle e incluso llorarle lo que fuera al Demonio Mayor.

via GIPHY

Empero, él tenía un objetivo muy claro, por el que trabajó año y medio: acabar en la cama conmigo. Alguna vez que se lo reclamé, le dije "Te lo puse muy fácil". Recuerdo su mirada perpleja "¿Fácil? Estuve año y medio detrás de ti, eso no fue fácil". Pero eventualmente perdió el interés, sea porque le dije que no quería ser su novia (llevaba él un par de semanas de haber cortado [y eso a medias] con su novia) y yo no quería ser plato de segunda mesa. Empero, acepté ser su amiga con derechos, poniéndome solita como el tapete que no quería ser. Cuando empezó a perder el interés en mí, me sentí desesperada.


via GIPHY

Y sin importar cuántas veces he buscado alejarme, si me vuelve a buscar, lo dejo entrar. Ya no con resentimiento (y es que la química que tenemos sigue siendo ¡uff!), pero el descaro del Demonio Mayor sigue siendo enorme. Aunque lleva casi dos años con la novia actual, me sigue buscando. ¿A cuántas más no buscará?
Me acuerdo que alguna vez me dijo que nos fuéramos a Australia "No estamos entre las sábanas, puedes creerme. Vamos a hacerlo un objetivo y trabajar por ello hasta alcanzarlo". Sí, le había contado mis sueños e ideales y a veces los usaba para tenerme ahí.
El problema es que mi falta de amor propio ha permitido que el Demonio Mayor siga estando en mi vida, cuando en realidad es un vampiro energético que no quiere nada serio conmigo. Si no quiere nada serio es porque yo le he hecho ver que está bien no querer nada serio conmigo. Así como los chicos de Tinder. ¿Por qué en lugar de decirles "Busco algo serio" respondo que busco fluir cuando me preguntan qué hago en una app como ésa? ¿Por qué tanto miedo a decir la verdad?
Claro, lo físico es chido, pero no satisface, no ayuda a crecer. Y mientras que no haga un verdadero acto de amor propio conmigo misma, es decir, deje de pensar que no merezco más que lo que me dan (en serio, creerme que merezco el mundo entero) las vibras no van a cambiar.
Es tan simple caer en esa fatídica trampa. Es necesario romperla.


via GIPHY

De verdad, ya no quiero las migajas de nadie más. Quiero mi amor completo. Y si no soy capaz de entender que con mi amor basta, no estoy lista para nada más. Hora de trabajar en mí, más de lo que ya he hecho.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Escribir con frecuencia

via GIPHY

Hace años me dedicaba a escribir casi diario en mi blog. Luego fue escribir casi diarios en mis blogs. Ahora es raro que me dé el tiempo, pero lo intento.
Es curioso considerar que me dedico a la creación de estrategias digitales y que no logro hacer mi propia estrategia. Quizá si dejara de verme como eso que puedo hacer en mis tiempos libres y me viera como eso a lo que debo dedicarle todo mi tiempo, las cosas mejorarían.
Platiqué con Charly sobre pimpear mi blog público, para poder trabajar más mi figura pública. Pero debo comprometerme conmigo misma. Generar contenido con constancia y no sólo cuando puedo. Así como debo ponerme horarios para escribir, tal como hace Alberto Chimal que diario escribe de menos una cuartilla, así mismo debo hacer yo. Sea una, dos, tres. Pero seguir narrando, siempre, para llegar a mi objetivo. 
Es fácil dejarnos de lado, porque la vida nos sobrepasa. Sin embargo, si no somos capaces de hacernos espacio para nosotros mismos ¿quién lo va a hacer? A ver qué tal me va. 

domingo, 22 de julio de 2018

¿Para siempre?


El otro día le dije a las chicas del trabajo que eso de "y vivieron felices para siempre" no es tan fácil ahora. Y no tanto porque desde los cuentos de hadas la sociedad haya cambiado, sino por cosas más simples como la longevidad. Por supuesto: Blancanieves podía casarse a sus 15 años y pensar en un "para siempre" porque por mucho, llegaría a los 25, 30 años. Su para siempre representaban 10, 15 años más por mucho. 
Si me veo muy pesimista conmigo misma y digamos que me muero a los 70 años (considerando que los genes élficos y longevos de mi familia se brincaran mi generación) implica que me quedan 37 años de vida. Es decir, me falta poco para llegar a la mitad de mi vida. Puesto de otra forma, si el día de hoy conociera a quien decidiera vivir para siempre conmigo, viviría más años conmigo de los que yo llevo de vida. ¡Es un montón! Es, literal, una vida entera. No es para nada lo que se pensaba en los cuentos de hadas.
Además, vivir con otra persona es complicado. Vaya, si vivir con la familia, en ese núcleo en el que nacimos y fuimos criados, es complicado, juntar dos bagajes y dos formas de crianza bajo un mismo techo no es tan fácil. 
El para siempre no existe, no realmente. No estoy diciendo que el amor no exista, tampoco ha llegado a tanto mi pesimismo. Lo que sí creo es que debemos resignificar lo que pensamos acerca del amor. Lo que pensamos que es una relación de pareja. Porque hoy en día, iniciar una relación a los 20 y tratar de llevarla a buen puerto hasta el fin de nuestros días es envejecer con alguien hasta los 70, 80 años. ¡Medio siglo con alguien! No creo que sea una tarea sencilla si no estamos abiertos a seguir aprendiendo.
Una de las cosas que más hace falta hoy en día es tener una comunicación asertiva y tener reglas de común acuerdo. Me ha tocado ver personas que gozan teniendo varias parejas sexuales cuando tienen una pareja oficial, pero Dios prohiba que la pareja oficial se le vaya a ocurrir buscar aventuras en otro lado porque entonces arde Troya. 
Los secretismos y la doble moral deben terminar para tener una mejor concepción del amor. ¡Y dejar de lado el miedo!
Yo sé que no soy una persona fácil y mi miedo a quedarme sola deviene del hecho de que sé que espanto a la gente al ser una intensa. El otro día, empero, Arimasen me lo dijo: "Tu intensidad es uno de tus puntos buenos". Cuando lo interrogué sobe qué tiene de positivo ser como soy, me respondió:
"Entre estar con alguien con alegría, intensidad y desparramando energía y [estar con] una papa que no se mueve en un sillón, ¿con quién prefieres estar? ¿cuál te da más conversaciones y vida?"
Justo así: soy de las personas que persiguen la alegría de lo intangible. La maravilla de la sorpresa, de lo que explota, lo que cambia la percepción. Como dice Mathias Malzieu*:

"Soy un adicto al entusiasmo. Tengo el cráneo tan lleno de cuevas de Alí Babá que casi se me saltan los ojos. Nunca me aburro, salvo cuando me hacen bajar el ritmo. Mi corazón lanza fuegos artificiales. Soy un auténtico hombre-volcán y por mis venas corre lava. Busco la convulsión eléctrica de la sorpresa. No sé vivir de otra forma."

No es fácil. Quien sea que intente vivir para siempre conmigo debe buscar la convulsión eléctrica de la sorpresa y saber que soy efímera, que a veces me disuelvo entre letras, sea con un libro o con mis propios textos, que mi cabeza de va a otro lado aunque mi cuerpo siga presente y que eso no implica que no lo ame, porque siempre necesito un puerto al cual volver, algo a lo que anclarme. Puedo volar lejos, muy lejos, pero eso no me hace inalcanzable. Mi inquietud sólo hace que me llene de más vidas, de más historias que al final volcaré para que el mundo conozca. Alguien que quiera estar conmigo tendrá que saber dejarme volar. ¡Alas! Deberá saber volar él mismo, por sus propios medios. Nuestro nido sería el punto de encuentro para dos aves salvajes que van, buscan y regresan a casa. Siempre anclados a la idea de vernos y suspirar Tadaima. Libertad. Confianza. Es lo que pido. Doy con creces alegría, letras, café, cursilería. Un ser como yo, apasionado, no sabe vivir de otra forma.
¿Vivir así 37 años? Puede ser la mayor aventura de la existencia con la persona correcta. 
Para mí una relación es una mezcla de muuuuchas cosas. No es sólo a quien besar y con quién coger. Hablar, compartir, crecer juntos. Jugar, reír, ser cómplices...

Conmigo ya no aplica el "no seas exigente, ya no tienes edad para elegir", conmigo aplica el ser tan exigente como me dé la gana porque estoy pensando en la persona que pasará más de lo que llevo viva a mi lado. Me queda tiempo. Puedo darme el lujo.


*Diario de un vampiro en pijama. Mathias Malzieu. Reservoir Books (Pinguin Random House Grupo Editorial). Marzo, 2016. Página 13. 

sábado, 16 de junio de 2018

Los cambios de la vida


Anoche fuimos al teatro. Invité a mi ma y a Mel al estreno de la obra Escritores Ebrios S.A. en Un Teatro.  Fue una gran velada, en la que reímos mucho. Mientras esperábamos a que Mel llegara, mi ma y yo platicamos de cuánto han cambiado nuestros hábitos desde la muerte de mi papá.
A mi papá no le gustaba salir. Sólo cuando era a comidas en casa de mis tíos. Pero ir de paseo, al cine, al teatro... como que no era su cup of tea. A veces me pregunto qué tanto eran las limitaciones económicas y qué tanto era la flojera. 
A raíz de la muerte de él, nosotros cambiamos muchas cosas, incluyendo nuestros hábitos de entretenimiento. Claro, yo ya salía con mis amigos y con G, pero ¿ir al cine con mi ma? ¿Salir a comer, a cenar, al teatro, a pueblear? Era algo que no acostumbrábamos. A veces siento que no lo hacemos tanto como deberíamos, y  justo quiero que logremos salir a algún pueblito al menos una vez al mes para conocer más.
Nos disfrutamos más como familia. Desde el ver Trollhunters a la hora de la comida cuando estamos G, mi ma y yo, hasta el escaparnos al cine los cuatro o, como ayer, ir al teatro. Salir de vacaciones. Reír, viajar, sorprendernos. Ha sido uno de los cambios positivos que trajo la partida de mi papá. Nos limitábamos mucho, fuera por dinero o por tener que cuidarlo en el declive de la enfermedad. Y es bueno saber que en el aftermath de su partida llegaron cosas buenas.
A final de cuentas, la vida sigue. La muerte es un cambio para los que nos quedamos detrás. Pero no significa que sea malo. 

jueves, 1 de diciembre de 2016

Infinitos y anécdotas efímeras


Tengo sed de infinito.

No puedo evitar pensar en cuando las cosas se estaban yendo al carajo con Aru y escribí un post, que no sonaba para nada a mí, hablando de mi necesidad de infinito: de perderme en los ojos de alguien.

Hace un par de días, Facebook, ojete como es, me recordó que ese día hacía 7 años habíamos subido una foto, mal tomada y cortada: Aru viéndome embelesado a los ojos. Se ven nuestros perfiles, de la nariz hacia arriba, pero se alcanza a notar que sonreímos bobamente. Suena Marron 5 “Do you think of me? Where we used to be? Is is better now that I am not around?” Conozco las respuestas a esas preguntas: No. No. Sí. La nuestra era, al final, una relación disfuncional con tintes de abuso tipo Gaslight.


Él y yo juntos jugábamos a sacar lo peor del otro. Desde antes de cortar tenía sed de infinito. De esa cosa linda en una relación: perderme en su mirada de forma ridícula y boba y cursi y poder pensar en un “nosotros”, un futuro.

Pero el post del que hablo al inicio no sonaba a mí porque trata de emular la voz de elinauta, tan etérea, tan extravagante y difícil de comprender al leerla… no era mi voz, era la voz de la que yo sabía que Aru se estaba enamorando. El infinito, para él, estaba en otro lado…

Las cosas no hay que buscarlas, no de forma tan insistente en cosas del amor. Al menos eso dicen. Por hartazgo, aburrimiento o necesidad, reabrí mi cuenta de Tinder. Tengo un mes con ella funcionando. 123 matches. Charlas efímeras. Algo que por un instante me haga sentir que me acerco al infinito. Pero en realidad, quizá, me aleja más de él. La idea del amor en los tiempos de la inmediatez suena a algo desechable.

Tengo el escozor de extrañar la compañía. No extraño a Aru. Envidio, eso sí, un poco lo que tiene: una relación estable. Ayer platicaba con unos compañeros del trabajo. E y A. E decía que no entiende “a las morras que están todas locas” y nos contó a A y a mí (las dos mujeres) sus broncas con su novia. Tanto A como yo intuimos que la novia le pone el cuerno, bien y bonito a E. Lo curioso es que los tres coincidíamos en algo: tras una relación que terminó siendo disfuncional, optamos por un cierre al mundo y mantenernos solos. “Yo ya le encontré el gusto a estar sola”, dije sin pensarlo. De hecho, se salió de mi boca, de golpe. “¡Yo también!” contestaron E y A al unísono.

Los matches de Tinder son un boost al ego. Son un “Buenos días, hermosa” seguro en mi cel, todos los días. Pero son, igualmente, una ventana  mis miedos. He salido con un par de los chicos que he conocido a través de la app: el casi mirrey que estaba muy emocionado conmigo porque sentía que estábamos en sintonía y que al saber que soy mamá, salió corriendo porque “no estábamos en la misma página y no estoy listo para ser papá de nadie” [¿cómo por qué coños asumen que madre soltera equivale a le-busco-padre-a-mi-criatura?]; el filósofo que cada tres palabras mías decía “ajá” como para dar a entender que me estaba poniendo atención, aunque con ello alimentaba a las voces que decían “mátalo” y que si bien no lo dijo ipso facto igualmente abrió los ojos como platos y no volvió a hablarme tras saber que soy mamá; el joven-no-tan-joven que mintió por ¡10 años! respecto a su edad y si bien está entusiasmado conmigo, a mí se me hace una amiga-tía más. Por supuesto también está el vecino, ése que vive a escasas cuadras de mi casa y de mi trabajo (está en el punto medio justo para llegar en cinco minutos con él sin importar de dónde vaya, casa u oficina). Puede ser un buen escape cuando las hormonas me estén matando, pero dudo mucho que sea la fuente del infinito.

¿Y si son hormonas y no extrañar la compañía?

A veces sí quiero un cómplice. Un alguien que se emocione con mi ñoña emoción (no forzosamente por las cosas que a mí me mueven, sino que le mueva el que las cosas me emocionan) y que me comparta su mundo, sin que espere que seamos muéganos.





No quiero sentirme atada a alguien. Por eso: cómplice. Parece que todos en Tinder tienen el corazón roto, el miedo a mil, la necesidad del contacto físico al triple y muchos deberíamos estar más bien en terapia. ¿Dónde está el infinito entonces?

La app creo que sólo me está dando varias anécdotas para narrar, pero nada sustentable. La inmediatez de fotos  que fingen no ser personas rotas, la cara del cinismo necesario para escribirle a una perfecta desconocida “Hey, te quiero coger” sin esperar reproches más allá de un “Cancelar compatibilidad”. Sí. En definitiva mi sed de infinito no se va a apagar con esto. De menos las ganas de escribir se alimentan. Eso ya es algo.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Eterna oscuridad de un recuerdo rastrero


He tenido la cabeza muy enredada, es uno de esos momentos en los que peleo tremendamente contra mí misma para evitar caer en un episodio depresivo. No estoy contenta conmigo misma, en cuanto a apariencia se refiere. Ahora sí se nota que subí de peso más de lo recomendado. He procurado hacer ejercicio, sobre todo estuve entrenando para una carrera (tengo la condición física del rinoceronte de la estampida de Jumanji, dammit! y si llega el Apocalipsis zombie quiero sobrevivir ¿saben?). Me cuesta trabajo porque el único momento que tengo para hacer ejercicio es la madrugada. 

El trabajo me ha dejado agotada, pero es un buen agotamiento: el mental tras estar pensando y organizando. Me gusta mucho la chamba y eso es maravilloso. Sin embargo no estoy a gusto con mi ropa, me siento tremendamente incómoda con todo lo que tengo. Me veo en el espejo y no me gusta lo que veo.

Hoy venía cabilando eso de regreso a la casa, y noté a varios tipos en diferentes puntos de mi trayecto, observándome. Al menos sigo llamando la atención físicamente. Me propuse hacer ejercicio todo el mes... pero desde ayer me duele mucho la rodilla. Desde que conocí a Aru no me dolía tanto. Creo que la tengo inflamada y mañana voy a tener que ir a la clínica. Eso echa a perder mi plan del mes de ejercicio y ¡puta madre! ¿Cómo bajar de peso, ponerme en forma, ser guapa si no hago ejercicio? Sí, claro, dejando de comer y en serio he procurado bajarle...

Con ese estado mental no debería sorprenderme que hoy me apabulló el que pusieran en la oficina "Special needs" de Placebo a todo volumen. Repentinamente estuve al borde del llanto, y subí a planta alta (a pesar de que me rechina la rodilla y me dolía con cada escalón) sólo para alejarme de la música.

Uno puede pensar que ya está del otro lado, que ha dejado los fantasmas atrás, hasta que los desgraciados te pescan por el gañote y te preguntan si los has extrañado. La música me tuvo de golpe a ese momento en que estaba con V, la música a todo lo que daba, mientras él empezaba con sus manías, con las vejaciones, con el sexo forzado, las humillaciones... me sentí tan abrumada, tan impotente, tan pinchemente triste. De una bofetada musical volví a tener 19 años y estar asustada por haber sido violada en la pizzería; 20 años y el terror de estar viviendo con un novio de verano que me desconcertaba y del que acabé embarazada; 21 años y mamá, con un novio horrible que abusaba de mí cada que podía... Recordé cómo Aru fue el primero al que le conté absolutamente todo con pelos y señales, el por qué de los terrores nocturnos de hace una década, el por qué mi embarazo no era un recuerdo bonito porque estuve sola y marcada por el "se embarazó sin planearlo"... Todo eso con una canción que no sabía que me calaba tanto. 

Y quiero llorar, que alguien me abrace y me diga que todo estará bien. Que no voy a estar así de sola siempre y esos fantasmas me dejarán en paz. Que ese vacío que apareció por una estúpida canción no regresará. Más de 10 años... and still...

martes, 7 de junio de 2016

Emociones

Utan ansvar
Vi förstörde (vårt liv)
Med vår vänskap
Men jag ångrar ingenting av det vi gjorde
Du kan komma dit du vill om du tror på det
Varje tanke varje dröm varje hjärtslag
Kommer eka mycket högre i en död stad

[We destroyed our lives
With our friendship
But I regret nothing of what we did
You can go where you want if you believe in it
Every thought every dream every heartbeat
Will echo so much louder in a dead town]

—Kent, Andromeda




Estaba tratando de dormir (el día de hoy fue laaaaaargo en el trabajo), pero mi mente que no sabe estarse en paz decidió que no, que no me iba a dejar dormir aún. Pensaba en varias cosas.Empecé a repasar a los hombres que han hecho mella en mi vida. En las emociones. En lo que las emociones provocan.

No podría explicar el tren de pensamiento original, el por qué llegué a donde llegué. Pero creo que me han amado varios hombres en diversos puntos de sus vidas. Así, tal cual. La intensidad de las emociones que he visto reflejadas en los ojos de varios de los hombres de mi vida (novios o amantes)  ha dejado una huella que equivale a detener el tiempo por un breve instante: ese momento que se congela y se guarda para darle un bonito replay cuando es necesario volver a creer en la magia que guardo bajo la manga. 

C, diciéndome por mensaje que nos fuéramos a Australia "Hagamos de eso un objetivo y trabajemos juntos para llegar a él". Su mirada llena de emoción cuando me contemplaba mientras nos tomábamos un café o cenábamos. Su ternura al abrazarme. Momentos breves de una promesa que jamás habría de cumplirse, porque ambos sabíamos que no podía ser. Pero por un instante él creyó enamorarse de mí, él creyó que podíamos hacernos promesas de un futuro a construir.

La sorpresa de la bella emoción de descubrir a alguien similar, a alguien que sorprende, que llama la atención, reflejada en los ojos del Chico de las Sombras fungía de espejo que me mostraba mi propio asombro. A la fecha sé que de repente lo sigo sorprendiendo (y que en cierto nivel me respeta). Pienso en él, en nuestro último evento, diciéndome "Tú también sabes un montón" como respuesta a que le dijera que disfrutaba esos eventos porque aprendía mucho de él. Respeto y admiración. 

El Mago Negro reencontrándose conmigo hace dos años y diciéndome al oído "Te lo diré ahora porque es lo que siento: te amo", dos palabras que sé que se guardó por casi una década porque estaba prohibido que me lo dijera. Y cuando me lo soltó fue a destiempo, burlándose de la curva que nos hacía sentir como si fuéramos pareja nueva cuando ya había pasado nuestro momento. 

El único que creo que llegó a mentirse a sí mismo y a mí en el ínter fue el innombrable, Lord V, cuando me decía que me amaba. Pero después de él... después de él sí he creído que por un breve momento los hombres que han cruzado camino conmigo sí han dicho las cosas creyéndolas.

Que hayan cuajado los asuntos o no, ya es otro boleto. Pero me da esperanza. Porque si he podido encender una chispa de emoción en alguien (en varios) más en estos años, significa que la magia sigue vive y que con alguien funcionará. Y de mientras, I regret nothing.



martes, 21 de julio de 2015

Sorpresas

Un día cualquiera quedé con un chico para tomar un café y platicar de negocios. Quedamos en vernos a las 4:00 p.m. y, tras un breve rato de platicar, volteó a ver su celular y me dijo "Señorita, ¿quiere que la lleve a su casa? Ya son las 8:00 de la noche". Breve rato, dije. Cuatro horas. Justo cuando llevaba una semana de juntas de no más de una hora: directo al grano. 

Pero cuando él llegó conmigo y empezamos a platicar, la plática navegó entre el por qué de su negocio, qué carrera estudió, a qué me dedico yo... y las horas se me deslizaron de una forma inesperada, sorprendente, la envidia de los hombres grises que no consiguieron meternos la prisa en el hablar. Me hizo reír y me hizo sorprenderme, porque ese muchacho sentado enfrente mío estudió Literatura y se ha enfocado en México, en lo contemporáneo. Es una enciclopedia con pies sobre las letras mexicanas. Me soltó nombre tras nombre y tuve que admitir que si acaso reconocí un par. Nunca me he preocupado mucho por leer lo que hay en las letras de nuestro país. Tampoco es que me haya preocupado por saber mucho de las letras de alguna nación en particular: mi brújula literaria ha ido siempre según el latir de mi inquieto corazón. Pero este chico sí ha puesto una misión y a partir de los autores nacido en 1960 inició un estudio a conciencia de lo que ofrecen las plumas mexicanas.

Es inteligente. Muy inteligente. Y emprendedor, puesto que da clases, tiene un negocio—que fue el que propició el que nos reuniéramos— y está metido en las letras, en lo editorial. Ha viajado y ha leído, mucho. MUCHO. Saber que el año pasado leyó más de 100 libros, me dejó atónita. No lo hizo más que por reto personal. Creo que hasta él mismo se sorprendió al ver cuánto había leído. Estamos cocinando un negocio juntos. Pero es un chico que me llama de una forma inquietante.

El día que lo conocí lo escuché con atención y en el momento en que empecé a pensar en las posibilidades de lo que podíamos armar, me decidí a llamar su atención. Pero no imaginé que él me iba a llamar tanto la atención. Es extraño. Rara vez alguien me llama la atención de esa forma tan completa: lo que dice, lo que hace, el cómo se expresa.

Es más chico que yo. Mucho más chico que yo. Me provoca una sensación confusa, porque lo siento mucho más grande que yo en cuanto a algunas cosas (¿cómo sabe tanto? estoy acostumbrada a que los que me llevan más años hayan leído más que yo, pero él ¿cómo diablos le ha hecho?) me siento pequeña y a la vez cómoda. Me sorprende. Platico con él, o lo escucho platicar, y me envuelve en su charla. Sonrío, asiento, a veces suelto una risa que me agarra desprevenida porque me hace reír. Es lindo reír. Me habla de cosas felices, de buscar lo que es feliz y de libros, de autores, de proyectos, de trazos, mapas y rutas por descubrir. ¿Cómo es esto posible?

Dos cafés, largas charlas por Whatsapp y me siento sorprendida. Hace poco vi un video de un stand up en el que decían que después de los 30 años ya nada sorprende, y yo me encuentro aquí, sorprendida por la vida. ¿Por qué? 

Yo debería estar triste con las noticias de mi casa, con la enfermedad, con el sueño en el que dos de mis tíos se pelean para entregarme en mi boda (porque mi papá no está, no estará, lo siento... aunque puede ser que nunca me case y sea eso lo que proyecto) y sin embargo, paso tiempo con él y me siento etérea. Río. Sonrío. No son nervios. Es una calidez agradable que se desprende de este no saber qué demonios pasa, pero tampoco querer controlarlo. Vivir en el momento. Es sorprendente, y obviamente, tras todo lo que esta bruja ha vivido, atemorizante. Es de dar terror que alguien me escuchó un ratito y se sorprendió "haces muchas cosas, es agradable". Y de ahí hablar de encuentros que sorprenden y que uno agradece. Quiero quedarme parada en este momento, extenderlo, saborearlo. Quiero mantener esta sorpresa para que sea un lugar feliz al cual regresar, porque voy a necesitar esa felicidad, así, en pequeñas dosis y embotellada. Me salvará más adelante, lo sé.

sábado, 24 de enero de 2015

De evasiones y otros demonios

Le dije a mi papá que me enteré esta semana que el escritor Alberto Chimal me guardó un lugar en su taller de narrativa, pues la semana pasada me tomé un café con Raxxie y le comenté que quiero publicar este año sí o sí. Salió el comentario de que hace mucho que no ejercito mi pluma con guía. Claro, escribo mucho, pero sin alguien que me dé orientación. Mi momento más prolífico de textos fue cuando estuve en el Taller de Creación Literaria de la prepa (ya llovió), porque había una exigencia y una disciplina. 

Sin embargo, el taller es una de muchas otras cosas que quiero/tengo que hacer. Esta semana inicié un curso/diplomado de Teoría de la Imagen en el libro álbum y un seminario de creación de proyectos artísticos con niños. Al mismo tiempo tengo mi trabajo de fijo, la revista, un proyecto de traducción, un trabajo freelance de escribir notas para una blog, me pidieron un artículo sobre el canon literario para otra revista online... con mi trabajo actual salgo mucho de viaje, hay que acabar la tesis y liberar un par de materias en la escuela. Está G, por supuesto y mi vida social. 

—Cualquier pensaría que te estás evadiendo de la realidad—me dijo mi papá al notar el listado de cosas a las que me he apuntado.

Mi primera reacción fue pensar que por supuesto no me estoy evadiendo de nada. Hacía mucho que no me sentía tan plena y feliz. El 2015 me encontró bien y de buenas, con ganas de avanzar mucho y de romper cualquier cadena: no quiero quedarme con ganas de nada. Recibí el año con la apertura de aceptar todas las oportunidades que se me presentaran, y resulta que se me han presentado MUCHAS.

Empero, me acordé de lo que a finales del 2013 me dijera el adivino de las cartas: "Nada te asusta, a nada le dices que no, salvo al amor".

Quizá en cierta medida sí me estoy evadiendo, pero lo que estoy evadiendo es la posibilidad de que alguien quiera estar conmigo. Lo estuve pensando hoy, hace rato. Curiosamente, en esta semana noté cuánto le llamo la atención a los hombres que me rodean. Un chico de sistemas de donde trabajo me acompañó ayer al metrobús, haciéndome la plática y coqueteando conmigo. El jueves vino el niño que arregla las compus en mi casa y mi hermana me dijo que seguro le rompí el corazón porque el pobre chico casi me dijo "Nerea, te amo" y yo no le daba ni la hora del día. (exagerada mi hermana, claro). Uno de los editores de la oficina me marcó por teléfono para invitarme a salir "Haremos lo que quieras, yo sólo quiero consentirte este fin de semana". 

Al de sistemas lo espanté con la carta de "Soy madre soltera", al de las compus con mi carta de "platico contigo pero soy fría y cortante" y al editor con "tengo mucha tarea que sacar este fin de semana".

Me he ocupado mucho y es difícil que salga con alguien. Y el tiempo que sí llego a tener disponible lo ocupo o con mis lecturas o con mis amigos. Lo más curioso del asunto es que sí ando terriblemente coqueta. En cierto punto entre noviembre y ahora recordé que soy una mujer atractiva y he disfrutado mucho del simple placer de arreglarme y de sonreír. Escucho a los hombres que tratan de ligarme, con una sonrisa pícara en los labios, pero sin intención de nada con nadie, porque más allá de charlas de elevador o de metrobús, evito el contacto físico a toda costa. Más allá de haberle aceptado un café al editor, no he salido con nadie. Y el editor me causa un poco de preocupación: filósofo. ¿Por qué siempre me persiguen los filósofos?  "Nada te asusta, Nerea..." 

Volvemos a las ironías de la vida. Tengo esta idea insana de que como ya tengo 30 no me casaré ni tendré más hijos, y al mismo tiempo le huyo a cualquier posibilidad de abrirme con nadie que sea nuevo. Temo que una relación, además de que sea complicada por G, signifique volver a reprimirme o no ser yo misma. Temo que quieran volver a amarrar mis alas o me acaben diciendo otra vez que estoy loca o algo así. No quiero frenarme y estoy viviendo a una velocidad impresionante.

Viajo mucho, yo sola, y lo disfruto bastante. Estoy estudiando mucho y me gusta. No quiero frenarme. Al final, la vida son sólo las elecciones que tomamos. Al final, quizá sí me quede sola por elegir ser quien soy y no parar.

martes, 16 de septiembre de 2014

Morir (2da Parte)

Hace mucho tiempo conocí el dicho/proverbio/superstición de que la Muerte se los lleva de tres en tres. Llámenme crédula, pero tristemente la vida me ha comprobado que es cierto.

Hoy falleció Hashio. Él estudió Ciencias de la Comunicación conmigo, y era el mejor amigo, hermano, roomie de mi adorado Arafat. Alguna vez Aru y yo fuimos al fin del mundo a escuchar a Ara tocar y Hashio me tomé una foto "No sabía que te gustaba el rock" puso cuando la posteó en FB.
Cuando entramos a Comunicación, el grupo de primer semestre resultó muy unido. A pesar de yo no encajar ahí, Ara me quiso desde el principio y atesoró los mensajes y cartas que nos pasábamos entre clases. Hashio, distante y serio, también me quiso. El grupo se volvió una familia donde yo era la adoptada. Con el paso de los años y la vida, ellos seguían mis peripecias aunque fuera a través de las redes sociales. La última vez que me vino a ver Ara, Hashio comentó en FB que esperaba que la siguiente nos viéramos los tres. 
Ya no habrá una siguiente.
La muerte y la vida están entrelazadas. Lo importante es lo que hacemos en el periodo entre nacer y morir. Y no dejar las cosas importantes para después, porque no sabemos cuánto tiempo tenemos ni quién se nos va a adelantar.
Hashio, gracias por cruzar tu camino con el mío. Gracias por amar a mi querido Ara y ser un hermano para él. Por las bromas y por las fotos. Cuídate y cuida de Ara y tus demás hermanos de Politicas desde donde estés.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Morir

La muerte es parte de la vida. Decía Miguel de Unamuno que lo único cierto en esta vida es la muerte. Y eso a medias, porque nadie sabe cuándo se le acaba el tiempo. Entre la prepa y hoy en día me ha tocado vivir el que mis amigos pierdan a sus padres ya en cuatro ocasiones (cinco si contamos a uno de mis profesores, cuya hija fue compañera mía de clase). Primero se fue la mamá de Pat. Luego el papá de Pat. Hace un par de años se fue el papá de Karasu (Aru todavía estaba conmigo y atendió al sepelio a mi lado). Esta semana se fue la mamá de J. Es extraño. Simplemente abrí mi Facebook y lo primero era una foto de la señora con una nota de la hermana mayor de J. Se me fue el alma a los pies.
Karasu me contó en la noche que, al igual que mi papá, la mamá de J tenía cáncer. Eso me pegó aún más. Salí de mi cuarto con los ojos arrasados por las lágrimas y mi papá me vio. 
—¿Qué pasa?
—La mamá de J... —le expliqué. 
Mi papá se sacudió y me abrazó, con la voz quebrada:
—No te preocupes, a mí no me va a llevar. Voy a pelear contra esto de nuevo y le voy a volver a ganar.

Cuando le dijeron a mi papá que era cáncer de nuevo, me acuerdo que le dije:
—Te lo prohíbo. No te puedes morir. Tienes que estar el día que me case.
Claro que no le añadí que ando de pesimista tremenda y ya no creo casarme ni tener más hijos, pero ése es otro cuento. 
La muerte ha rondado toda mi vida. O el presagio de. Sea familia, sean personas que ya han vivido su vida o personitas que fueron sólo la promesa de una vida ("Si esos sobris no llegaron fue por algo", resuena en mi cabeza, y aún así duele, duele mucho... la promesa no cumplida, el estúpido hubiera, lo que nunca tendré). Ahora con lo de mi papá es constante el temor. Ha habido dos fines de semana que he despertado sobresaltada porque estoy segura de que mi padre ya no respira. 
Al mismo tiempo, comprendo que es natural: la muerte es parte de la vida. Lo que se ha cambiado son algunos modelos. Hoy pensaba "pero los papás se nos están yendo muy jóvenes". Casi no me han tocado bodas de amigos míos. Mucho menos hijos. Y por lo mismo pienso que están muy jóvenes para morir. Luego recuerdo que no: somos nosotros los que nos estamos haciendo viejos. Somos nosotros los que ya no vivimos en la sociedad en la que saliendo de la universidad todos se casan y tienen hijos. Mis padres a mi edad ya tenían dos hijas. La mayoría de los padres de mis amigos ya era papás a nuestra edad. Nosotros apenas estamos en el construir carrera, let alone thinking about weddings.
Chance y mi papá no va a mi boda. Ay.

lunes, 30 de junio de 2014

Trenzar la tristeza


"Longing" by Christian Schloe


"Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello, de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas. Que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa.Y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza.
Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…
Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello. " 
(Paola Klug, La Pinche Canela http://paolak.wordpress.com/2014/03/04/trenzare-mi-tristeza/ )

"Rapunzel" de Tangled reinterpretada por Heather Theurer

Aunque a estas alturas del día ya estoy tranquila, encontré este texto y me gustó mucho. Creo que lo voy a intentar la próxima vez que la tristeza me quiera ganar la batalla.

sábado, 21 de junio de 2014

Y por añadidura lo demás se te dará



Una de las canciones que más me gustaba que cantáramos en el Coro de misa de 1:00 p.m. era la que decía:

"Busca primero el reino de Dios
y su justicia divina
Y por añadidura lo demás se te dará
Aleluya, Aleluya"

Pero claro, el que me gustara no significaba que forzosamente lo entendiera. Hoy leí que el evangelio del día dice:

Evangelio según San Mateo 6,24-34.
Dijo Jesús a sus discípulos: Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.
Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta.
¿No valen ustedes acaso más que ellos?
¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?
¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer.
Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.
Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
No se inquieten entonces, diciendo: '¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?'.
Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.
Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura.No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

Es una cosa curiosa, pero me parece que al fin, 10 años después, entiendo esa letra que tanto me movía el corazón. El fin de semana pasado, mi hermana me acompañó a pelear a Telcel por algo de mi celular. Saliendo vimos una góndola de McDonald's su stand de postres y mi hermana me dijo "Se me antojó el helado", así que le invité el helado. Al guardar el cambio en mi cartera le comenté "Éste es todo mi capital"
Mi hermana volteó a verme con una cara que denotaba entre desconcierto, sorpresa y tantita culpa:
—Entonces, ¿por qué el helado?
—Porque las cosas fluyen. 
—¡?
—He notado que entre más despreocupada ando por el dinero, las cosas mejor van. No que se trate de despilfarrarlo, pero un helado nos alegra el corazón y el dinero que gasté en eso no me hace más rica o más pobre.
Mi hermana me miró y sonrió. El helado de verdad nos supo muy bien y nos aligeró el bochorno de la tarde cálida con amenaza de lluvia (de verdad me sentí de nuevo en Cancún con ese clima).
En la noche de ese día una amiga mía vía FB me preguntó cómo iban las cosas y le platiqué que ahorita es la época ruda del año para mí: vacaciones de la EEE, sin talleres en puerta hasta julio (y eso pensando que sí se inscriban, ojalá, ojalá), ni trabajo en la agencia de medios. No que esté sentada sobre mis laureles y sigo buscando cosas, pero todo hasta el momento son proyectos que están en "veremos", nada es un hecho. Eso hace años me habría causado una angustia tremenda.
Pero a últimas fechas no me causa estrés —ni migrañas, ni nada similar— yo estoy trabajando y confiando. Y lo demás por añadidura se te dará.
Supongo que al fin voy viviendo a la altura de las cosas que mi corazón comprendía pero mi necia mente no. La constante angustia no servía para nada y el vivir negándome a darme el lujo más sencillo (un helado, por ejemplo) sólo me amargaba un poco más la existencia. Sin embargo, confiando, dejando fluir las cosas, y claro, trabajando, siempre trabajando, lo demás llega en su preciso momento. Menos mal que no me tomó la vida entera aprenderlo. Espero no olvidarlo nunca.

miércoles, 28 de mayo de 2014

They see me beautiful




"You see me differently 
than I've ever seen myself
[...]
But you say I don't know 
what I'm talking about this time
that I keep myself from flying"


"Semblanza de Nerea: Una mujer fuerte. Creativa e inteligente. Tenaz. Una amiga para toda la vida. Si hay una mujer que respeto, ésa eres tú. Qué chido conocer a alguien tan fuerte como tú."

Karolus me dijo "Ésa es la mirada, la pasión que siempre he visto en ti y al fin la capté"


"Inside I'm dying, 
I hide from the light
But you see me beautiful
I roar like a lion
An unlovable sight
But you see me beautiful"

"¡En verdad que admiro todo lo que haces! Estudias, trabajas y trabajas y trabajas, tienes tiempo para nosotros y lo más importante, haces un excelente papel como mamá... ¡¡¡y papá!!! No por nada G es así. Sin duda tu mejor trabajo es ése, ser mamá de un niño tan increíble."

"Amas lo que haces y eso se desborda, nunca he conocido a alguien tan apasionada como tú"

"Mujer de sueños, de fantasías, de realidades, de perfección para la persona que tenga a bien realizar el hermoso oficio de amarte"

Yo soy Nerea. Soy esa Nerea que todos ven. Es hora de que yo la vea.


martes, 29 de abril de 2014

Hand me down


They're gonna break your heart
From what I've seen
You're just one more hand me down
'Cause no one's tried to give you
What you need


Un par de zapatos usados. Úsese y deséchese. One more hand me down. Ha vivido con esa sensación constante en su vida. En quienes más ha confiado la han traicionado una y otra vez y, mientras llora una vez más en la oscuridad de su cuarto o en la regadera para ahogar el sonido de su dolor, se pregunta ¿cuántas  veces más se va a atrever a confiar?

domingo, 23 de marzo de 2014

Decidir decidirse


Nice try, for these games
I do not have the time
If you want me, call me
Come and take a risk 
Kiss me somewhere deep below the surface

I just need a little of your time
A little of your time
To say the words I never said

Con tres personajes diferentes me ha tocado hablar en los últimos días sobre tomar decisiones. Dicen que lo difícil en esta vida no es hacer lo que uno quiere, sino saber lo que quiere y ¡qué cosa más cierta es!