"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"

miércoles, 1 de enero de 2014

Las flores volverán a crecer donde ahora lloramos



"Yo en tu vida fui un baile
sin canción"
—La Oreja de Van Gogh—

Ha iniciado el 2014. Dejó atrás un año duro para casi todos mis conocidos. Un año de fracturas y pérdidas para Clío, para Milo y Zoon, para, casi al final y de refilón, Karishto. Pero ¿de verdad hemos de llorar y ya? Mi hermana ayer puso en su Twitter "Gracias 2013 por las grandes oportunidades, todas las lágrimas y las carcajadas, las travesuras, porque hoy veo hacia atrás y no soy la misma".
Es una buena forma de verlo. Hoy hago un recuento y es cierto, no soy la misma. Hace exactamente un año despertaba en Querétaro, tras haber pasado unos días en Oaxaca con Aru. Aunque Oaxaca había sido maravilloso, lleno de nuevas promesas y esperanzas, en Querétaro desperté con malestar existencial. Muy preocupada. Ya llevaba desde por lo menos julio de 2012 con demasiada angustia. En mi diario había escrito que sólo esperaría a que pasaran las fiestas y terminaría mi relación con Aru porque ya era demasiado desgaste. Y porque, aunque no lo escribí ya lo sentía, sabía que se estaba enamorando de otra mujer.
Hoy no soy para nada esa mujer llena de angustias y dolores. Vivía llena de miedo, sí, pero miedo de ser Nerea frente a Aru. Contenía ya mis pensamientos, mis ideales, mi ser entero, para no hacerlo enojar, para que no me recriminara nada. En mi mente rondaban cosas como el que Aru se lamentaba de que yo hubiera empezado proyectos como la Revista en lugar de entrar a su Empresa "si nunca hubieras creado tu Revista y estuvieras en mi Empresa, tal vez iríamos para el mismo lado". Jamás me lo perdonó. ¿Eso es lo que debes esperar de tu pareja? ¿Recriminaciones por perseguir tus sueños?
Aru me dijo, ya en el declive de nuestra relación, que él no tenía un sueño propio y por eso tenía tantos conflictos. Dos veces después, ya siendo mi ex, nos vimos. La primera me dijo que ya sabía qué quería ser "Coleccionista de historias" (whatever that means) y la segunda me dijo que su problema era que tenía demasiados sueños. A mí me sigue sonando a que no tiene ni prostituta idea de lo que quiere hacer.
De mientras, sin importar lo mucho que me haya dolido la separación, yo retomé mis proyectos, mis amistades y mis libertades. De repente empecé a platicar de lo que me interesa, con quien yo quiero sin miedos ni remordimientos. Empecé a platicar mucho con Ladrón. Al principio le decía las cosas y me disculpaba con mucha frecuencia de lo que le decía, hasta que un buen día me preguntó que por qué me disculpaba tanto. "Creo que es costumbre. Aru se habría enojado, o habría entendido tal o cual cosa, o..." y Ladrón detuvo mi tren en seco. Se entendía perfecto lo que yo estaba diciendo, él no se ofendía con lo que le contaba, ni pensaba que yo fuera insoportable o complicada.
Con Crash me pasó lo mismo. Alguna vez me dijo "Haces drama como cualquier mujer, pero eres un amor, eres inteligente, eres una gran mamá y tienes mil proyectos enfrente". Crash llega y me pregunta "¿Cómo va la Revista? Platícame los planes". Ladrón, cada que le suelto un comentario sobre algo que me emociona, me dice "¡Cuéntame! :D"  y me lee con una paciencia asombrosa.
MiniBuda me pregunta por mis planes y me echa porras. Ximechan me lo dijo de las veces que nos vimos tras el rompimiento con Aru: "¡Ahí estás! Ya es platicar contigo de ti, no de la Empresa o las broncas de alguien más". Mis amigas de la escuela también me dijeron que ya me veían de nuevo, que había vuelto a arreglarme, en fin. 
Dejé de tener miedo. Y sin el miedo a ofender a alguien más, volví a ser Nerea. Y al ser Nerea empecé a fluir con trabajo, con ideas, con letras, escribiendo mucho, disfrutando, riendo. La relación con mi hermana mejoró notablemente, siendo de nuevo cómplices como antaño. Soy libre. Ya no soy quien era.
Hablando con Karishto le dije que entendía su sensación ahora que ella terminó con su novio. Y es que a ella también le pasaba, estar con alguien que no jalaba para donde ella iba y por el contrario, de repente era un lastre. Duele, duele mucho. Pero al pasar el dolor, una se redescubre. Y qué maravilla. Ya no tener miedo, ni migrañas, ni tener que comportarse. Let it go!


Viene el 2014 y será un gran año. De entrada porque es año par (amo los números pares) y mi bola de cristal ve muchas cosas buenas. Esperanza. Es la sensación con la que desperté. Nada de angustia. Nada de miedo ni resacas existenciales. Bienvenida esperanza, soy Nerea.


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