No he tenido una vida fácil. Y justo hablando con Milo hoy (al confesarle algo que nadie, ni siquiera Aru, supo en su momento y que no viene a caso que él se entere ahora —ni el mundo, for that matter), salieron detalles de esa vida extraña casi telenovelesca que he vivido. Mi amiga me dijo algo muy raro tras mi confesión:
"Estoy impresionada y conmovida por lo que me acabas de decir. No sé cómo sigues de pie. Eres una de las mujeres más fuertes y necias que conozco. Y ahorita te quiero zapear y abrazar".
Sí. Soy necia. Soy muuuuuuy necia. A veces me imagino que en el diccionario, junto a la definición de "necedad" sale mi foto, y no es que eso sea algo positivo. Pero es lo que me ha ayudado a mantenerme en pie. Porque a final de cuentas, la mayor parte de mi vida sólo me he tenido a mí misma. Hoy en día cuento con muchos buenos amigos, por supuesto, pero durante mucho tiempo no me di cuenta de las grandes personas que me rodeaban y lo mucho que yo les importaba. Mi vida ha sido un constante estar en pie de lucha contra el mundo y contra mi propia familia (e incluso contra mí misma). Soy el tipo de persona a la que le han diagnosticado depresión y antidepresivos y se obligó a salir de la depresión a fuerza de voluntad —los antidepresivos me alentaban demasiado, me sentía en un continuo letargo — y que a pesar de eventos horribles en su vida, ha sabido seguir adelante y no amargarse la existencia. No me gusta verme como una víctima y de hecho, odio llorar. No considero malas a las lágrimas, pero desde hace mucho me causa enojo llorar. Y mis amigos saben que eso igual es malo.
Me ha tocado tener que defenderme de mi propia familia y justo en estos días he estado en una batalla pasiva-agresiva. Mi hermana se ha comprado el discurso de mi papá de que de todo me quejo y me siento víctima, mientras que mi madre está de mi lado, por lo que, a grandes rasgos, mi familia está dividida en pro-Nerea y contra-Nerea. Pasa un fenómeno curioso: todo lo que hago está mal para mi papá. Ya me ha echado en cara en querer vivir de lo que me gusta y no preocuparme por ganar más dinero aunque ello signifique no hacer algo que amo. No le parece bien que me falte otro año más para poder titularme. Cuando le enseñé el nuevo diseño de la revista me miró con una cara de desilusión tal que parecería que le había enseñado el sitio donde yo figuraba como la estrella porno número 1. El listado podría seguir. Al mismo tiempo, mi hermana anda en un crosspoint en el que debe elegir trabajo y mi papá le dijo que se dedique a lo que ama, que no importan tanto el dinero. Mi hermanita extendió el tiempo de su licenciatura para poder entrar a trabajar donde trabajó como becaria dos años y eso a mi padre no le pareció mala idea. Y así podría seguir la comparación.
El punto es que nada de lo que yo hago es suficiente para mi padre. Y eso, obviamente, me ha causado grandes problemas, incluso en la relación con Aru (lo veo ahora) en que muchas veces he querido un poco de reconocimiento (tal cual un "Estoy orgulloso de ti y lo que haces") sin obtenerlo jamás, frustrándome sobre manera.
Por eso, tras una vida en pie de lucha, es que soy necia y guardo muchas cosas. Y al decir muchas es en serio muuuuchas. He pasado por momentos que nadie debería pasar sola, completamente sola. Ya me pasó que cuando le conté a mi papá unos dos años después de ocurrido un evento traumático en mi vida, él me dijo que seguro me lo estaba inventando. Años después me pasaria con Aru que él también me diría mentirosa, aunque un poco más velado ("Es el problema contigo: siempre hay dobles versiones de todo y sólo leyéndote sé la verdad, no se puede confiar en ti" —on his behalf, we've already broken up when he said that to me). Así que hay muchas cosas que he pensado que no tiene caso compartir con el mundo, mayoritariamente las negativas, y las he cargado a cuestas yo solita.
Así mismo es como casi siempre, yo solita, he ido sacando mis proyectos, que no son pocos. La grandeza que quiero para mi revista me ha metido en más de un atolladero, sobre todo con mi familia, que piensa que sueño demasiado y trabajo muy poco. De que me compré al computadora, me la paso diseñando cosas para salir adelante.
Ladrón me decía que debería sentirme orgullosa de tener un proyecto donde hay más de 30 changos (sin ser peyorativa) trabajando conmigo ¡gratis! Y Crash me decía que es trabajo paulatino: sí, hago lo que quiero, y apenas voy cosechando el fruto de mi trabajo, sembrado desde hace tiempo. Paciencia.
Mis padres no tienen idea de todo lo que hago porque ni me ponen mucha atención ni es suficiente para ellos. Y no, no me estoy tirando al drama, es una verdad llana. Pero es cierto que empiezo a vislumbrar el fruto de años de friega y peleas. Y quizá por eso ahorita la situación es menos agresiva y más pasiva (aunque igual de desencantada) con mi familia. Al final, son las acciones las que me van a recompensar. Por eso trabajar como workaholic. Entre más pronto saque resultados, más pronto me iré de este lugar y menos tensiones existirán en mi haber.

Suele suceder... y pienso que eres una mujer muy fuerte.
ResponderBorrar(I had depression too... mis padres no creen en la terapia y me llevaron a un médico para ver si tenía algo hormonal o así. Indirectamente, él me dio terapia. Pero nunca quise tomarme los antidepresivos... me rebotaba el efecto y es un recuerdo espantoso para mí...)
A veces me pregunto si las personas son fuertes per se o porque la vida las endurece... me cae que es la segunda.
ResponderBorrarY aún asó:
"Go doesn't hate us. If he did, He wouldn't have made our hearts so brave"