"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"
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miércoles, 19 de septiembre de 2018

El Mago Negro y el adiós nunca dicho


"Now you're just a scar
A story I tell 
Such an ugly mark, I wear it so well
Now you're just a scar
Of the time I fell 
For someone who didn't love me" 

Dice Arimasen que todos en esta vida tenemos una así: relación con una persona que es como kriptonita, pero una kriptonita mezclada con drogas duras. Sabemos que nos está matando, pero no podemos soltarla. Para mí era el Mago Negro.
Nos conocimos cuando G iba a cumplir un año, trabajábamos en el mismo equipo en el callcenter. Él era callado, taciturno, aunque después me enteraría de que le decían El Perv por su humor negro y por historias de las que jamás me enteré (no sé si la gente del callcenter me quería proteger con la ignorancia). Me llamó la atención principalmente porque fue el único hombre que no me miraba lascivamente ni me hacía malas bromas (más tarde entraría otro chico al equipo que era buena persona, pero con él nunca me llevé). Empezamos a platicar el día de su cumpleaños, justo porque él no quería que lo festejaran. Me extrañó que alguien no quisiera celebrar su cumpleaños, particularmente porque no era un tema de "me estoy haciendo viejo". Muchos años después me enteraría que ni sus hijos sabían la fecha de su cumpleaños, tanto desprecia ese festejo...
Por culpa del Mago Negro soy Nerea. En nuestras charlas salió que a él le encantaba el anime y los videojuegos; a mí, las letras y los mundos de fantasía. Le compartí el primer borrador de Erdán, novela de fantasía escrita por mí donde sale un personaje llamado Nerea. El nombre (aparentemente común en Galicia) lo había escuchado a mis 16 años, cuando fui animadora de fiestas infantiles. Me gustó tanto que lo usé para un personaje. El Mago Negro, al leer la novela, me dijo que yo era Nerea. Por esas fechas empecé a bloguear y decidí ponerme Nerea a modo de nickname. Poco a poco se convirtió en mi segunda piel y mi tercer nombre. 
El que el Mago jamás me tirara la onda se convirtió en mi reto personal. Empecé a ser yo quien lo buscaba, tratando de lograr que se fijara en mí. Lo conseguí un día en que nos hicieron vestirnos de súper héroes (en el callcenter tenían días temáticos, supongo que por "amenizar" la chamba). Ese día, yo llevaba unos leggings y una playera larga pegada. Le pedí que me acompañara a casa porque no podía sacar mis jeans de mi locker y me daba miedo ir sola en transporte público. Me acompañó. Nos besamos en el trolebús. Llegó hasta mi casa conmigo y bajamos al estacionamiento donde, en la penumbra, nos seguimos besando. 
A partir de ese día inició un tórrido romance, en el estricto sentido de la palabra fuimos amantes. Él tenía dos hijos, el menor de la edad de G, y vivía con la madre de ellos. Si bien siempre me la planteó como una relación fallida, él no tenía interés en dejarla por no perder a sus hijos. 
Lo que para mí era una aventura, se fue transformando en algo más. Platicábamos mucho y sentía que podía contarle mis planes e ideales. Él me admiraba, porque me veía como una mujer inteligente y fuerte. Eso, a su vez, hizo que siempre se sintiera menos a mi lado. No entendía qué veía yo en él, por qué alguien como yo querría estar con alguien como él. No había forma de explicarle que el enamoramiento es absolutamente irracional. No había lógica detrás del profundo cariño que le tenía. 
Por él conocí Cowboy Bebop y me enamoré de la música de Yoko Kanno. También conocí el mundo de Final Fantasy, del que le pedía que me contara más. Nos escribíamos mails y me mandaba imágenes del juego, donde su personaje principal era un Black Mage.
Lo despidieron un día de septiembre y el que ya no estuviera en el callcenter me hizo deprimirme tanto que opté por renunciar un mes después. Durante el tiempo que él no tuvo trabajo, nos podíamos ver poco, porque él vivía al norte de la Ciudad Monstruo y yo, más hacia el sur.
Harta de mi casa y el alcoholismo de mis padres, un día decidí irme con el padre de G a Cancún. Se lo dije al Mago Negro, quien me vio con tristeza. Sé que le partí el corazón, aunque él era muy cuidadoso de no decirme que me quería ni, mucho menos, que me amaba. 
Me preguntó si amaba al papá de G y le dije que no. "Entonces, ¿por qué vas para allá?". Le respondí, aludiendo a Spike, "Voy para ver si sigo viva". Esa tarde me sentí muy triste. 
Estando en Cancún, le marcaba por teléfono y le escribía mensajes con frecuencia. En mis días y mis tardes de soledad, el único contacto que ansiaba hasta casi sentir dolor era el del Mago Negro. Cuando regresé de Cancún, fue a él a quien busqué primero. 
Él había entrado a trabajar en un sitio en la Roma, muy cerca de Álvaro Obregón. Fui a verlo y lo abracé, emocionada. Él mantenía cierta distancia, supongo que temeroso de que le volviera a romper el corazón. Pero retomamos el vernos. Me seguía leyendo en mi blog (en aquel entonces, en la plataforma de Hotmail) y así supo cuando Aru entró a mi vida. 
Aru y yo empezamos a andar. El Mago Negro y yo nos seguíamos viendo. Un día fuimos por un café y le dije "Aru no es como tú, no me besa igual y jamás será quien eres para mí". El Mago me jaló en ese momento y me besó, con la pasión que lo caracterizaba. Ahí decidí que no podía volver a verlo si quería serle fiel a Aru. Corté comunicación con él durante todo mi noviazgo.
Un año después de haber terminado con Aru, le escribí al Mago Negro en su cumpleaños. Extrañado, me respondió. Él seguía trabajando en el mismo sitio cerca de la Roma. Quedamos en vernos. 
Pasó por mí al metrobús de por mi casa y caminamos al parque de Nápoles, donde nos sentamos a platicar. Él mantenía cierta distancia. Regresamos a mi casa y me pidió acompañarlo a comprar algo a la tienda. Me dejó para luego marcarme por teléfono. Hablamos una hora por teléfono. Supe en ese instante que no me quería dejar ir. 
Él había terminado su relación hacía también un año. Ahora era libre, por primera vez podíamos vernos sin que fuera a escondidas, sin que traicionáramos a alguien.
Empezamos a salir. Me acompañó, incluso, a una comida con mis amigos. Un día, se hincó a mi lado y me dijo al oído: "Te lo diré ahora porque me nace, pero no esperes que lo diga seguido: Te amo". Fue el mismo día que me dijo que quería que fuéramos novios, pero que me lo pediría bien eventualmente. Ese "pedírmelo bien" nunca llegó.
Al principio, con nuestro reencuentro, pensé que era al fin nuestro momento. Él estaba emocionado de poder estar conmigo, me contó cómo había regresado a estudiar "Quise cambiar y prepararme para que estuvieras orgullosa de mí". Me escribía por Facebook Messenger, sacándome sonrisas tontas. Es la única persona a la que he dejado que me llame "mi princesa". 
Para mí era la misma emoción del inicio, sin el temor a que alguien nos cachara. Volví a clavarme con él...maaaaaal.
Llegó a quedarse a dormir en mi casa, lo trataba como si fuera mi novio. Me preocupaba por él, buscaba sorprenderlo, le escribía diario, mi primer mensaje del día, mi último mensaje del día. Él igual tuvo detalles. Me regalaba libros, me tomaba de la mano, se preocupaba por mí...
Y entonces, después de que pasar una noche conmigo, una noche en la que me quedé su camisa (¡ah, cómo me gustaba su olor!) yo empecé a sentirme mal. Y lo supe: estaba embarazada. Él ya no quería más hijos, yo sabía que no quería. Me acuerdo que me dijo "Lo importante es que estés... estén bien". ¡Dioses! Que hablara en plural, sobre mí y quien se estaba formando... cómo me partió. Le pedí ayuda a Malesan, un préstamo que el Mago prometió pagar (nunca lo hizo) y me fui a una clínica. Todo eso fue a finales del año en que murió mi papá. 
Después de eso, las cosas cambiaron. Podría decir que fue porque no quise ser mamá de otro pequeño sin padre, pero en realidad fue porque el Mago se fijó en otra chica. Tardó en decírmelo y me lo dijo a mediados de 2016 porque yo le mandé un mail donde le decía una vorágine de cosas que sentía por su distanciamiento. Me contestó contándome que había echado a perder las cosas con una chica con quien sí se veía casado y con otro hijo. El corazón me dolió horriblemente, porque claramente esa chica no era yo. Yo, que me sentía como si fuera mi pareja de cierta forma aunque oficialmente no fuéramos nada. Y él, haciéndole la ronda a alguien más.
Así me sentí un buen rato

De ahí, se volvió un ciclo vicioso horrible: semanas en las que él actuaba como novio, me buscaba, me invitaba a desayunar, nos íbamos a un hotel, se comportaba cursi y me decía que me quería, para pasar a semanas en las que era frío, evitaba verme y tardaba en responderme los mensajes, para volver a ser tierno conmigo.
Me acuerdo mucho que, por ejemplo, fuimos un domingo temprano al cine a ver Ghost in the shell. Fuimos a Reforma 222, me compró un café, vimos la peli abrazados, me fue a dejar a mi casa y ahí me dijo que ya no quería nada conmigo. Me acuerdo que se me salieron las lágrimas y le pedí que se fuera, porque no quería que mi mamá me viera llorando. Se fue. Ese día le conté a mi mamá cómo llevaba años saliendo con él y cómo él no era realmente mi pareja. Estaba dolida, fragmentada, traicionada.
Pero me volvió a buscar y volvimos a salir. Se volvió una constate fuente de ansiedad y angustia. De medir mis palabras y mi efusividad para no asustarlo. De sacarme de onda cuando me decía que ya no quería que nuestra relación fuera sólo sexo "seamos amigos", para luego besarme con pasión y llevarme a un hotel.
Tuvimos buenos momentos: quedarnos atrapados en el centro cuando fue el primer desfile de Día de Muertos, él, regañándome porque no me estaba en paz cuando sólo quería estar sentado en la Alameda abrazando a su chica, o llevándome a ver libros para elegir cuál regalarme porque eran mi pasión. Sin embargo, eventualmente, lo malo superaba a lo bueno, por mucho. Cuando empecé a subir de peso (después del aborto) él empezó a ser más distante. Alguna vez le pregunté si era porque estaba gorda y me dio a entender que en parte ya no le parecía tan atractiva. Me empecé a acomplejar bastante.

La extraña ocasión en que quiso que nos sacáramos una foto juntos

A finales del año pasado me fui a Campeche y a Mérida. Ahí tomé un tour con mi familia a los cenotes y, mientras flotaba en la tranquilidad de un cenote en el fondo de un cráter, rodeada sólo por la naturaleza, le regalé a la vida mi dolor y mis malas decisiones. "Dejo aquí lo que me hace daño, dame la fuerza para soltar todo lo que no me construye".
En enero de este año, no recuerdo bien el motivo (borré ese chat), el Mago Negro me respondió que yo esperaba que me dijera algo que no le nacía "No me molesta tu compañía pero no es como que te extrañe".
Le dije que era todo lo que necesitaba saber y eliminé el número y el chat. No lo bloqueé, podría haberme buscado, pero no lo hizo.
Ese día le escribí a Tori: "Dime que no vale la pena que derrame una sola lágrima por este idiota" y le conté. Tori me dijo que si necesitaba llorar, lo hiciera, pero que en efecto, no necesitaba a ese tarado en mi vida.
Los primeros meses fueron complicados. Estaba muy acostumbrada a contarle mi vida a Ratt (así se hacía llamar el Mago), pero justo por eso borré su número, para no caer en la tentación de escribirle. 
Nunca le expliqué realmente el porqué necesitaba sacarlo de mi vida. Nunca hubo una despedida como tal, ni cartas (¡cuántas cartas le llegué a escribir en su momento!), nada digno de novela. Simplemente lo saqué de golpe. Este año ha sido una larga rehabilitación para mí. 
Todavía hay muchas cosas que me hacen pensar en él, pero si bien tuvo sus momentos de infatuación conmigo, la verdad es que creo que nunca me amó. Creo que no se ama a sí mismo y así, es imposible que pueda amar a alguien más. 
Este post es para mí ese adiós que nunca le dije. Es un verdadero soltar, porque creo firmemente que con ciertas energías bloqueamos lo que el Universo o Dios tiene para nosotros. Acá suelto las últimas hebras de esa energía que nada me construye. Sí, podríamos haber construido una bella historia. Pero sus miedos infundados (¿qué hace una chica lista como tú con un troglodita como yo?) no lo permitieron. Para una relación se necesitan dos.
Estoy convencida de que el amor es una cosa que se construye en pareja y que implica caminar hacia el mismo lado, con proyectos (de vida) similares y con proyectos (personales) que mantengan la personalidad de cada quién. Hoy me abro de brazos para recibir lo nuevo, sea lo que eso sea.
Gracias por los aprendizajes. Adiós, Kuro Madoushi. 

viernes, 15 de junio de 2018

Nostalgia


La lluvia me gusta, siempre me ha gustado. Caminar bajo ella suele parecerme relajante. No todo el mundo opina lo mismo. Me acuerdo de cierta ocasión, hace 10 años o más, en que iba caminando bajo una lluvia torrencial con el Mago Negro. Nos metimos a un hotel para refugiarnos y quitarnos la ropa. Yo me moría de risa, él, no tanto. 
Me acuerdo de mí misma, en Cozumel, corriendo a la azotea del edificio en que vivía, para mojarme en la lluvia que caía en ese momento, los brazos abiertos en cruz, riendo, hasta que Lord V subió para llevarme al departamento: "¿Estás loca?", refunfuñó.
Me acuerdo de Aru, haciendo que me parara de la cama para salir al pasillo, cuando yo dormía en el cuarto de servicio, y aprovechar el que la lluvia espantaba a las personas para hacer el amor ahí, recargados contra el barandal.
Anoche pensaba en ese último recuerdo: la lluvia, sus besos, el volver a entrar al cuarto para refugiarnos bajo las cobijas, quedarme dormida escuchando la lluvia, envuelta por los brazos de Aru. Mi mente vagó a otro momento con lluvia: Aru y yo, sentados en una entrada de un edificio. Distancia entre nosotros, esperando que amainara un poco la lluvia. Yo sabía que él quería cortarme esa noche. Antes de eso, él y yo peleando, bajo el paraguas, porque él se empeñaba en que fuéramos los dos bajo el mismo paraguas pero, al ser un poco más bajo que yo, siempre me pegaba con la sombrilla en la cabeza y me ponía de malas. 
Anoche llovía. Yo estaba en la cama, escuchando la lluvia. Pensé en todas las veces en que ese sonido me ha servido de arrullo. Las lluvias de junio. Entonces mi mente se fue al momento en que, también en el cuarto de servicio en una noche de lluvia, Aru estaba encima mío y al momento de sentirlo en mí, me soltó:
Te amo
Y mi reacción casi caricaturesca: levantarme de golpe al tiempo que dije "¿Qué?", casi tirándolo de la cama. Era la primera vez que me decía eso (la primera vez que se lo decía a cualquier mujer).
Es un momento que recuerdo como algo gracioso, primero por mi reacción, luego porque él me preguntó "Cuando encuentre a la voz responsable de decirte eso ¿qué quieres que haga? ¿la entierro?" y empezó, como siempre, a analizar y tratar de racionalizar el sentimiento...
Empecé a llorar (anoche) abrazada a mi almohada (patético).

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Me siento triste y nostálgica. Ojo: no por Aru, sino por el hecho de ser amada. De tener compañía.
Anoche, con la lluvia, me pregunté si volveré a sentir eso: esa alegría idiota del enamoramiento, esa calidez del amor, eso que tiene tantos años que no siento y que cada vez parece más improbable.
Sé perfectamente que no se trata de ir buscando por la vida a ver si alguien quiere estar conmigo, pero dado lo mal que me ha ido en los últimos años, no puedo evitar pensar que algo estoy haciendo mal o que algo está mal conmigo.
De nuevo ese miedo, ese miedo idiota: no seré amada. Ese "alguien" no existe para mí. ¿Cómo se le llama a la nostalgia por algo que no ha ocurrido? ¿Cómo se le llama a ese extrañar algo que no existe?
El clima gris me tiene tristona. Ya lo dijo Male-san "vayamos a cazar un postre feliz". Sí, quizá lo que me falta en realidad es azúcar. Como sea, no puedo sacar esa espina de tristeza. Y suena Sleeping at last con su potente música inefable, haciendo que vuelva a llorar.


martes, 7 de junio de 2016

Emociones

Utan ansvar
Vi förstörde (vårt liv)
Med vår vänskap
Men jag ångrar ingenting av det vi gjorde
Du kan komma dit du vill om du tror på det
Varje tanke varje dröm varje hjärtslag
Kommer eka mycket högre i en död stad

[We destroyed our lives
With our friendship
But I regret nothing of what we did
You can go where you want if you believe in it
Every thought every dream every heartbeat
Will echo so much louder in a dead town]

—Kent, Andromeda




Estaba tratando de dormir (el día de hoy fue laaaaaargo en el trabajo), pero mi mente que no sabe estarse en paz decidió que no, que no me iba a dejar dormir aún. Pensaba en varias cosas.Empecé a repasar a los hombres que han hecho mella en mi vida. En las emociones. En lo que las emociones provocan.

No podría explicar el tren de pensamiento original, el por qué llegué a donde llegué. Pero creo que me han amado varios hombres en diversos puntos de sus vidas. Así, tal cual. La intensidad de las emociones que he visto reflejadas en los ojos de varios de los hombres de mi vida (novios o amantes)  ha dejado una huella que equivale a detener el tiempo por un breve instante: ese momento que se congela y se guarda para darle un bonito replay cuando es necesario volver a creer en la magia que guardo bajo la manga. 

C, diciéndome por mensaje que nos fuéramos a Australia "Hagamos de eso un objetivo y trabajemos juntos para llegar a él". Su mirada llena de emoción cuando me contemplaba mientras nos tomábamos un café o cenábamos. Su ternura al abrazarme. Momentos breves de una promesa que jamás habría de cumplirse, porque ambos sabíamos que no podía ser. Pero por un instante él creyó enamorarse de mí, él creyó que podíamos hacernos promesas de un futuro a construir.

La sorpresa de la bella emoción de descubrir a alguien similar, a alguien que sorprende, que llama la atención, reflejada en los ojos del Chico de las Sombras fungía de espejo que me mostraba mi propio asombro. A la fecha sé que de repente lo sigo sorprendiendo (y que en cierto nivel me respeta). Pienso en él, en nuestro último evento, diciéndome "Tú también sabes un montón" como respuesta a que le dijera que disfrutaba esos eventos porque aprendía mucho de él. Respeto y admiración. 

El Mago Negro reencontrándose conmigo hace dos años y diciéndome al oído "Te lo diré ahora porque es lo que siento: te amo", dos palabras que sé que se guardó por casi una década porque estaba prohibido que me lo dijera. Y cuando me lo soltó fue a destiempo, burlándose de la curva que nos hacía sentir como si fuéramos pareja nueva cuando ya había pasado nuestro momento. 

El único que creo que llegó a mentirse a sí mismo y a mí en el ínter fue el innombrable, Lord V, cuando me decía que me amaba. Pero después de él... después de él sí he creído que por un breve momento los hombres que han cruzado camino conmigo sí han dicho las cosas creyéndolas.

Que hayan cuajado los asuntos o no, ya es otro boleto. Pero me da esperanza. Porque si he podido encender una chispa de emoción en alguien (en varios) más en estos años, significa que la magia sigue vive y que con alguien funcionará. Y de mientras, I regret nothing.



jueves, 22 de octubre de 2015

Pensamientos


Mi mente últimamente vaga hacia una persona en particular. Y es... molesto. Molesto porque de los pensamientos uno no se escapa. Si fuera una cosa física, cierro los ojos y ya (ok, no es tan sencillo, pero es menos complicado que huir de la mente).

Muchas de mis relaciones iniciaron por un profundo sentimiento de soledad o de poca satisfacción conmigo misma. Un no saber hacia dónde ir o qué hacer con mi vida  pensar que acompañada iba a ser más fácil definir. Me acuerdo que cuando inicié la relación con Aru le dije que una de mis metas era escribir y él se puso como meta hacer que yo escribiera (backfired, of course: llegó un punto en que me dijo "Escribes demasiado" amén de que su eterna curiosidad lo llevó a leer cosas que nunca debió leer, cosas privadas, que nos trajeron muchos problemas).

Poco más de dos años de estar soltera me han ayudado a darle una definición a mi vida por mí y por nadie más. Empecé a construir varias cosas y retomar lo que muchos conocieron en mí, ese ímpetu que me hacía sacar las cosas. El Mago Negro me lo dijo en algún momento de este año:

"That's totally you: nunca conforme, always pushing further", la bruja que contagia locura y leva sus proyectos a cabo contra viento y marea. Más de una vez le he dicho tanto al Mago como a Arimasen que temo que justamente por esa forma mía de ser, me quedaré sola en el sentido de pareja, porque sola como persona no estoy: tengo un montón de amigos y familia que me acompañan en este peregrinaje llamado vida. En general, incluso mis amigos me dicen que hago demasiadas cosas. La palabra "demasiado" ha llegado a tener para mí una connotación peyorativa. Ese "eres demasiado" generalmente ha sido la antesala de socas negativas...

Bien, hace meses conocí al Chico de las Sombras. Qué ironías. Lo conocí en una conferencia de prensa, donde su cara de fastidio ante preguntas repetitivas— preguntas que a mí misma ya me habían hastiado— me hizo pensar en que era alguien un tanto prepotente. Sin embargo, resultó ser a quien me acerqué a tenderle mi teléfono tras la conferencia de prensa con la idea de hacerle una entrevista y ver posibilidades de negocio entre la revista y su empresa. Me acuerdo que pensé "Ojalá no me vaya a caer mal o va ser complicado trabajar juntos".

Ese mismo día él me marcó, aunque se cortaba mucho la llamada. Por mensaje de WhatsApp quedamos en charlar al día siguiente. En efecto, platicamos al día siguiente y nos pusimos de acuerdo para vernos y charlar de las posibilidades entre la revista y su empresa. Ese fin de semana me mandó un mensaje: "Ojalá sea un buen fin de semana. Eso". Mi mente se sobresaltó. Claro, no es un mal mensaje, pero viniendo de alguien que había hablado escasos 5 minutos conmigo por teléfono, me sonaba extraño.

La primera vez que me senté a charlar con el Chico de las Sombras fue en una librería y supe que él estudió letras, ha leído como si no hubiera mañana y que su charla me gusta. Me gusta mucho. En ese momento tuve un crush intelectual muy severo con él. Comparó su trabajo (el que nos había llevado a vernos) con la experiencia de las letras. Cuando menos esperaba, llevábamos cuatro horas charlando.

Ello derivó en pláticas por WhatsApp, en mensajes del tipo "Las extrañas ganas de también acompañarte esta noche", en un coqueteo velado entre nosotros.

Han pasado meses. Lo he visto si acaso una vez por mes, y aunque no estamos charlando tanto como al inicio (él trabaja igual o más que yo), me hallo fascinada con él. Y me desespera. Esa capacidad de pensar de más, ése saber que le han tocado momentos muy cabrones en mi vida (dos breakdowns míos por lo de mi papá, otro breakdown por mis desatinos) y pensar "¿y si se espanta?".

Claro: si se espanta él se lo pierde. And yet...  Mi mente vaga hacia él, hacia las ganas de pasar más tiempo con él. Sé que prefiere estar al margen, por ello pertenece a las Sombras. Sé que observa y analiza. Sé que hay algo... algo...


No sale de mi mente... ¿qué hacer?



domingo, 10 de agosto de 2014

Where do you go?



Where do you go,
what do you do
When you lose everything you ever knew?
—Sister Hazel

Mi hermana ha estado con la canción de Sister Hazel "Where do you go?" clavada en la mente y a veces la tararea. A mí también me gusta mucho esa canción, aunque es tristísima y la verdad durante el último año que estuve al lado de Aru, sentía que representaba mi sensación al respecto de nosotros como pareja. En los últimos meses de relación la parte que dice "I can't believe she even find a way inside to drown us" me hacía pensar con rabia acerca de elinauta, que para mí fue la gota que derramó el vaso y nos ahogó. 

A fechas recientes la canción me ha dado muchas vueltas, en esta tristeza latosa que pareciera infinita. Hay algo roto dentro de mí y no me deja estar en paz.


Sin embargo existe otra canción que igualmente me ha estado dando muchas vueltas en la cabeza, también de Sister Hazel: 


Cuando la escuché la primera vez le dije a Aru que me imaginaba siempre un video con ella, un video de animación corría en mi mente: dos monitos de bolitas y palitos encontrándose en un risco, donde pegan las olas y al final del mismo te das cuenta que es sólo en la mente de uno de ellos. Aru me dijo medio molesto, antes de que le explicara lo que veía en mi mente, que ya se imaginaba en quién pensaba con esa canción. Ante mi gesto de extrañeza, me dijo "Seguro piensas en el Mago Negro".

La verdad era que no, pero a raíz de eso, sí: escuchaba la canción y a veces por un segundo, a veces por la canción completa, pensaba en el Mago Negro. Ahora que regresó y volvió a salir de mi vida, escucho la canción y pienso en él, caught up in the heart, on the other side of the Earth. Particularmente por un par de cosas que mi parte romántica sigue repitiendo: que de cierta forma mi recuerdo le sirvió de motivación para ser mejor y crecer. 

Lo que es cierto es que ando en mi fase de andar descorazonada y no creer en los hombres y pensar que me quedaré sola en esta vida y guácala con ser tan drama queen. Pero si no lo escupo en algún lado, seguirá dándome vueltas en la cabeza. 

Así las cosas por el momento. Mñe.

jueves, 26 de junio de 2014

A keeper!



Razones para decir "Yeah, he's a keeper":

1. No tiene una película favorita. Esto es muy importante porque ¡yo tampoco tengo película favorita! No se puede limitar entre tantos géneros y moods a una sola cosa (es como si me pidieran mi libro favorito, no se puede). Es la primera persona que me responde eso cuando le pregunto por su película favorita.
2. No quiere salvarme, quiere acompañarme... y que yo lo acompañe. Quiere que sea la mejor versión de mí misma, que alcance lo que me propongo y que le acompañe a alcanzar lo que él se propone.
3. Se malviaja pensando en el futuro muy, muuuy lejano... just like me.
4. Rantea apasionadamente sobre los videojuegos y el arte en ellos. El brillo en sus ojos al hablar de ello es cautivador.
5. Me incita a que yo rantee apasionadamente sobre mis gustos, como mis libros, y me pregunta al respecto. Nada de "es que tú y tus libros", es un genuino interés.
6. Me hace reír. ¡Oh, dioses! Me hace reír tanto. Con cosas bien bobas, pero tiene esa capacidad de tomarse las cosas con humor, so delightful.
7. Los pequeños detalles... esos que marcan la diferencia, como llegar tan sencillo a dejarme en una USB la última película de Miyazaki, just because. Lo amé.
8. Sabe perfecto que en mi cabeza pasan mil cosas, y me pregunta por ellas.Por lo mismo, entiende perfecto cuando me pierdo dentro de mi cabeza, dentro de mis historias.


9. Comparte sus pasiones conmigo y sabe que quizá no nos apasionan las mismas cosas, pero que estoy dispuesta a escucharlo y entender sobre lo que le gusta.
10. Esa forma de verme a los ojos...
11. Es geek, yeah, he is.
12. No es fan de los deportes, eso de ver el Mundial, por ejemplo, well, not his thing.

Above all: it's him, it's always been him! As before, but better. Thank you, God!

viernes, 20 de junio de 2014

Viejas historias 2



—¡Corre!
—¿Qué cosa?
—¡Que corras! Yo los detendré lo más que pueda, ¡anda! ¡Corre!
—Estás loco, Mago, no te voy a..—la bruja salió volando antes de acabar la frase. El Mago volteó a verla una fracción de segundo y al ver que se estaba levantando, le dio la espalda para enfrentarse a los bandidos del desierto.
"Corre de una maldita vez", pensó el Mago mientras se concentraba para invocar el hechizo de fuego. Estaba furioso.
—¡Mago!— la bruja le gritó desde atrás— Podemos detenerlos entre los dos.
—¡No me obligues a lanzarte más lejos! Por favor, bruja, por lo que más quieras, ¡corre! Yo estaré bien.
La bruja sabía que no lo iba a convencer. Se levantó y empezó a correr, a regañadientes, lejos del sitio de batalla. El Mago Negro suspiró al sentir la presencia de la bruja alejándose.
—Bien, ahora, concéntrate, Rata, o esto no va a funcionar— se dijo en voz baja. Toda su energía se enfocaba en crear la bola de fuego. Los bandidos del desierto estaban muy cerca ya. La nube de arena que levantaban sus camelgos los delataban. 
El Mago se puso en posición defensiva mientras los Bandidos del Desierto lo rodeaban, haciendo gran alharaca. Él no abrió los ojos, concentrado como estaba, en la magia fluyendo hacia sus manos.
—Miren, miren, qué cosa tan valiente. Uno contra veinte. ¿Creen que pueda?—la voz sonaba burlona.
—No parece tener nada de valor, ¿podemos matarlo sólo por diversión?
—Algo debe tener entre las manos, ¡vean cómo no las suelta!
—¿Las manos?— era la primera voz, un poco alarmada— ¡Ea! ¡Alguien! ¡Deténgalo antes de que!
"Demasiado tarde", pensó el Mago Negro con una sonrisa socarrona, al tiempo que abría los ojos y gritaba:
—Siónploex
La bola de fuego que explotó en las manos del Mago Negro mandó a los Bandidos del Desierto volando por los aires, dejándolos aturdidos. El Mago se preparó para salir corriendo y alcanzar a la bruja. No llegó lejos, acaso unos cuantos metros antes de que el látigo se enredase en su tobillo izquierdo. Alcanzó a sentirlo pero su reacción fue lenta: el jalón lo tiró de bruces en el lodo.
—¡Agh!— el golpe le sacó el aire. Tres látigos más se enredaron en sus piernas.
"Concéntrate, Rata, de peores cosas has salido" se dijo mientras repasaba sus hechizos lo más rápido que podía.
Los látigos lo jalaron hacia los aturdidos Bandidos del Desierto. Lo obligaron a ponerse bocarriba. Alcanzó a notar que la explosión había dejado noqueados a dos de los bandidos y a otros cuatro fuera de combate. Sin embargo, eso seguía dejando más de diez en pie, por muy aturdidos que estuvieran.
"No debí gastar energía en lanzar a la bruja lejos", se recriminó.
—Así que te crees muy listo, ¿no? Ah, no, no, ni lo intentes— se notaba que era el jefe de los bandidos. Chasqueó los dedos y dos harapientos bandidos le detuvieron las manos.—Sin movimientos misteriosos, joven viajero.
Maniatado, el Mago Negro fue levantado por los bandidos para ponerlo frente a su jefe. 
—Veamos ¿qué traes de valor en tu talega?
De debajo de la capa de viaje, el jefe de los bandidos le arrancó la talega al Mago Negro.
—Un mendrugo de pan, una bota con, veamos... puagh... agua—dijo al tiempo que escupía el pequeño trago que había tomado de la bota— ¿ni siquiera una moneda partida a la mitad? ¿Nada de oro, plata? ¡Eres más pobre que nosotros! ¿Sabes cuál es la pena por no cargar algo que podamos robar?
—¡Muerte, muerte, muerte!— canturrearon los demás bandidos. El Mago Negro intuía que aún trayendo riquezas querrían matarlo, por el simple hecho de haberlos mandado por los aires con la explosión.
Bueno, no iba a irse sin dar una buena batalla. Aparte de montoneros, los bandidos eran estúpidos, por mucho que le detuvieran las manos, mientras fuera libre de pronunciar el hechizo correcto tenía una oportunidad. El asunto era ¿qué clase de hechizo usar para alejarlos? La explosión y el lanzar a la bruja ya habían consumido parte de su energía. Mientras pensaba en eso, el jefe de los bandidos se acercó a él, daga en mano.
—Creo que lo mejor es hacer esto con calma, ¿no, extranjero?

jueves, 19 de junio de 2014

Little Wonders




"The hardest part is over
Let your clarity define you
In the end we will only just remember how it feels

These little wonders
These twists and turns of Fate"
—Rob Thomas

La muchacha camina con él a su lado. El joven le pregunta si puede tomarle la mano, entrelaza sus dedos entre los de ellas y ella sonríe, tímida, mirando el piso. Siente la mirada de él clavada en ella. La muchacha voltea a verlo:
—¿Qué pasa?
—Nada— él sonríe vagamente, mientras la sigue observando.
Generalmente ella camina muy rápido, pero él la hace bajar el ritmo. Caminan más lento, se detienen de repente, él no deja de contemplarla. La contempla con asombro, con dulzura. Y ella se siente una chiquilla, sonrojada y apenada. Es el poder que tiene él, con la mirada.
Se sientan en cualquier banca y empiezan a platicar, las manos entrelazadas. Ella de repente desvía la mirada porque sabe que se sonroja. Él no deja de observarla. A ella le parece irreal. "Ni que de verdad fuera yo la gran cosa"
Y entre charlar sobre todo y nada, el corazón de ella se exalta. Pequeños milagros: la mirada de él, la sonrisa de ella, la risa pícara de ambos. Y ojalá el momento no acabara nunca, aunque ella sabe que se habrá de disolver. Eso no será malo, si ellos saben cuidarse, cultivar la relación. Ah, pero qué maravilla el corazón humano. "Dios no nos odia, de odiarnos no habría hecho nuestros corazones tan fuertes". Tantas veces que se puede romper el corazón humano... ¡y sigue siendo capaz de amar! Si ése no es el milagro más grande del mundo, ella no sabe qué sea.
Y se siente en paz con el mundo porque vuelve a creer en la magia y en los milagros. Las cosas no vana ser sencillas pero, who cares? Los milagros existen. Cualquier cosa puede ocurrir. Ella camina a su lado, sonrojándose como una jovencita de preparatoria y él la contempla fascinado. Los milagros existen.


miércoles, 18 de junio de 2014

El mundo en una mirada

"Good things for good people, you see
Good things they all seem to workout"
—Sister Hazel

Él me contempla y hace que me sonroje. Esa mirada de asombro y embeleso que no acabo de comprender. He sees me beautiful. Sólo atino a pensar "Gracias Dios por tus respuestas". Bien me dijo Unamuno "Somos desesperados pero Dios, como es eterno, se toma su tiempo". No puedo decir si fue mucho o fue poco, sólo puedo decir que me siento agradecida en este momento.
Él me contempla y mi mundo se sacude. Pienso en cómo no puedo dejar de sonreír o lo fácil que me hace reír. Hay muchas cosas en las que aún no consigo ser totalmente libre, pero la risa... me gusta reír. Y con él es tan sencillo, Podemos estar hablando de algo serio, pero de repente me hace cosquillas o dice un chiste o lo que sea, y me río.
Claro, se puede pensar que es el estado de enamoramiento intenso, cuando todo es miel sobre hojuelas. Pero saber que ambos estamos conscientes de que no va a ser una camino sencillo, que ambos hemos estado pensando en las posibilidades, en los caminos, los sacrificios... eso me da paz. No es sólo el rush intenso del momento, el enamoramiento pasa. ¿Se puede guardar un enamoramiento y hacerlo madurar con los años y la distancia? ¿De qué otra forma se explica este sentir mío?
Él deja que me pierda en su mirada y me siento tranquila, sin importar el corazón acelerado. Este ando-como-adolescente-emocionada me causa un poquito de estrés, ¿dónde quedó estar en control? Pero no, no puedo estar en control de todo. Aún no rompo del todo las cadenas. No hay mayor perfección que la de dos seres humanos siendo imperfectos juntos, trabajando por una ilusión en común. Sí, sí, es una novela, pero es mi novela, su novela, nuestra novela. 
El mundo siempre cupo en su mirada. Podía pasar lo que fuera, pero lo veía a los ojos y ¡pum! el único mundo era el que estaba entre sus pupilas. Lo primero que me desconcertó de volver a verlo fue el cómo me contemplaba con embeleso y cómo esa mirada me arrastraba, inevitablemente, a seguirlo a donde fuera.
Los tiempos de Dios son misteriosos para mí, jamás los entenderé, pero confío en que son precisos. Quiero disfrutar cada instante, con lo bueno y lo malo que venga, siempre que reencuentre el mundo en su mirada.
Tantas cosas, tantos secretos que puedo guardar en mi corazón. Ése saber que él me contempla e intuye que pasan mil cosas por mi cabeza. Esa confianza, esa apertura, comunicación y respeto. Sí, estoy feliz. 

martes, 17 de junio de 2014

Overfly

Ajá: darle a Nerea algo con qué obsesionarse, total que ella no es obsesiva ¿verdad?


Original / Romaji LyricsEnglish Translation
Takaku takaku  kono te wo nobashite
Kitto kitto tte mou ichido negau kara
I reach out my hand higher and higher
Saying "Surely, surely...", I wish one more time
Tomedonai omoi wa  nichijou ni nomarete
Yurameki nagara mata katachi wo kaeteitta
These endless thoughts are swallowed up by normal days
They flickered and changed their shape again
Soredemo kono sekai de ikiru imi sagashite
Mayoi tachidomari kizutsuite wa namida suru
Nevertheless I search for a reason to live in this world
When I realize I'm lost or halted I cry
Imasara mou osoi kana? Henji no nai jimon jitou
Subete wa sou jibun shidai owari mo hajimari mo
Is it already too late now? I wonder to myself without an answer
Everything depends upon me, even the beginning and the end
Takaku takaku  kono te wo nobashite
Yasashii hikari wo mezashite habataku yo
Kokoro ni tomoshita jounetsu wo daite
Kitto kitto tte mou ichido negau kara
I reach out my hand higher and higher
And fly out towards the kind light
Embracing the passion that has turned on in my heart
Saying "Surely, surely...", I wish one more time
Takanaru kono kodou ni kizukanai furishite
Tsuyogari no egao itsunomanika umaku natta
Pretending not to notice my throbbing heart beat
Before I knew it I became good at faking a smile
Kazoekirenai hodo egaita
Kibou ni michita ano mirai wa
Kono omoi to urahara ni  mata sukoshi iroaseta
The future full of hope
that I've depicted countless times
Faded a little again, contrary to my feelings
Tsuyoku tsuyoku  nigitta kono te ga
Hakanaku hodokeru sadame da toshite mo
Kokoro ni nokotta tashika na kioku de
Zutto zutto tte  tsunagatteireru kara
Even if my tightly clenched hand
Is destined to let go of yours so easily
We can forever be connected
By the definite memories remaining in my heart
Fureru koto no dekinai
Chikakute tooi kyori wo
Umeraretara tte
Nijimu sora wo mita...
If only I could cover
The untouchable short yet great
distance between us
I say as I look up at the blurry sky
Takaku takaku  kono te wo nobashite
Yasashii hikari wo mezashite habataku yo
Kokoro ni tomoshita jounetsu wo daite
Kitto kitto tte
Nando mo negau kara
I reach out my hand higher and higher
And fly out towards the kind light
Embracing the passion that has turned on in my heart
Saying "Surely, surely...", 
I will wish again and again



lunes, 16 de junio de 2014

Sword Art Online




Empecé anoche a ver el anime Sword Art Online por recomendación de Ratt, (aka el Mago Negro). Originalmente estaba viendo Samurai X, pero Ratt me dijo tan emocionado que tenía que verla que anoche la busqué.
Hay que decirlo, si Ratt no me hubiera explicado cosas sobre FFXI y los RPG's no habría entendido los primeros dos capítulos. La trama gira en torno a jugadores de RPG en el año 2022 que estrenan un nuevo juego, el Sword Art Online con una consola exclusiva que los lleva a otro nivel de realidad virtual. Los jugadores están inmersos en este otro mundo cuando el creador del mismo les avisa que no hay forma de salir, no hay un log-out ni los pueden desconectar de la consola. La única salida es llegar al último nivel del juego y vencer al jefe de ese nivel para poder regresar a la realidad. Y no, morir no es opción, porque en caso de morir dentro del juego, morirán en la vida real.

Viejas historias




—Siempre supe que una chica de cabello rojo sería mi perdición— le dijo el muchacho.
Ella sólo atinó a sonreír.
—Es sólo una ilusión, y tú deberías saberlo mejor que nadie.
En efecto, el color cobrizo de la cabellera de la bruja era sólo un embrujo, un pequeño cambio en su apariencia. Nada real. Nada como esa sensación de tranquilidad al estar sentada en medio del bosque con el taciturno chico. ¿Qué era lo que le atraía tanto de él? Ella percibía la magia, aunque él mismo se nombrara como mago, ella veía el potencial: era un hechicero, pero él no lo notaba aún. "Algún día notará su poder, y ese día no tendré hacia dónde huir" pensó la primera vez que se fijó en él.
Lo recordaba claramente. Ella caminaba, con su capa de viaje bien ajustada sobre sus hombros. Varios de los caballeros y plebeyos de la taberna volteaban a verla, pero ella los ignoraba tajantemente. Conocía bien era mirada de deseo. Era lo que ella menos necesitaba. Al acercarse a la barra escuchó las dagas volando y volteó. Ahí lo vio, sentado, contemplando el juego de tiro al blanco con dagas. Dos enanos, un ogro y un caballero jugaban por otra ronda de cerveza. Pero él... él contemplaba, con una sonrisa de lado en el rostro y la mirada fija en la daga que él sostenía en una mano.
La mirada de la muchacha se quedó fija en las manos de él. Varoniles. De movimientos precisos. Empezó a examinarlo con cuidado: vestía todo de negro, sus botas de viaje estaba llenas de lodo y la capa escurría un poco. Seguramente no tenía tanto de haber llegado a la taberna para, como ella, refugiarse de la tormenta de afuera.
—Eh, cantinero, ¿quién es aquel entre los enanos, el ogro y el caballero?
El cantinero volteó a ver a la joven. La mirada arisca se tornó en una cálida al posarse en los ojos profundos y violáceos. 
—¡Benditos los ojos que te contemplan, chiquilla! 
La muchacha sonrió
—¡Vaya, vaya! Artesano, no creí hallarte aquí.
—La vida da muchas sorpresas, niña mía.
—Sin duda,—ella le ofreció la mejor de sus sonrisas e inclinó la cabeza en dirección al juego de dagas—¿entonces...?
Artesano volteó a ver a los jugadores un momento antes de voltear a ver a la chica de nueva cuenta:
—Se hace llamar el Mago Negro, a veces pasa por acá. Habla poco con las personas de acá, pero es inofensivo. 
—Mago Negro— susurró ella.
—Ea, chiquilla, ¿por qué el interés?— Artesano arqueó una ceja.
Ella clavó sus ojos en los del cantinero. Sabía que él no iba a entenderlo. Si bien su corazón era amable, era un mortal y no entendía nada de sangre mágica. 
—Te apuesto una habitación a que clavará la daga, justo en el centro del blanco, a la primera—fue la respuesta.
—¿Pero qué dices, niña?
Uno de los enanos acababa de fallar el tiro. El Mago Negro se levantó, seguía contemplando la daga. Se quedó a veinte pasos del blanco. Cerró los ojos, las manos juntas sobre la daga. Inclinó un poco la cabeza. Cualquier pensaría que estaba rezando o invocando a los hados. Abrió los ojos y lanzó la daga dando justo en el centro del blanco.
El ogro gruñó algo que parecía una acusación, pero ante la mirada del Mago Negro, dejó de rezongar para ofrecerse a ir por la ronda de cervezas. El Mago Negro volvió a su asiento y cerró los ojos, el semblante serio, cual si estuviera en profunda meditación,
—Niña mía, tienes que...
—Luego, Artesano, luego— le guiñó un ojo mientras dirigía sus pasos hacia él.
[...]