"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"
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lunes, 1 de octubre de 2018

Octubre


Inicia mi mes favorito. Por supuesto, lo amo por ser mi cumpleaños, pero también porque a partir de mi cumple, llegan Día de Muertos y todo la época de festejo decembrina. Vi una imagen hoy que decía que octubre, noviembre y diciembre son viernes, sábado y domingo y no encuentro mejor descripción. Para mí, son meses de fiesta, de alegría, de cambios en el ambiente. Entre esos cambios está el cielo. Si bien odio el frío, los cielos de otoño e invierno siempre se me han hecho más prístinos, con las noches más despejadas y las lunas más bellas. Es como si la magia fluyera más libremente. 
Quizá por eso me identifico bruja: la magia de Halloween, de Día de Muertos, de Navidad, todo electrificando el ambiente. 
Al mismo tiempo, me siento en una encrucijada, y quizá que inicie en octubre es buen augurio. Hoy inició un taller de Raxxie al que no pude ir por dolor en el tobillo. Veré si me dicen que aún me aceptan la próxima semana, el sí ir. Me siento mal porque un par de veces Rax me ha echado en cara que le digo que voy a sus actividades y a la mera hora no llego. Jamás ha sido de mala onda y mucho menos me gustaría que mi amiga pensara que lo hago porque no me importa. En serio he tenido mala pata, hoy de forma muy literal, pues el tendón del tobillo de nuevo se inflamó (¡hola, baños de agua de agua helada alternados con agua caliente! No los pinches extrañaba). Además, una de las cosas que más necesito para mí misma es el espacio para escribir y he tenido ganas de tomar un taller con Rax desde hace años. 
Hoy también, retomé el escribir en el blog público-público. No he logrado definir una estrategia (debo hacerlo en estos días) y tampoco he hablado con Charly de ponerlo chulo (el blog, no vayan a pensar que poner chulo a Charly), pero si no me obligo a escribir diario, no lograré nada. ¡La novela, los cuentos! Ya estuvo bueno de dejar que la vida me pase a un lado y decir que no puedo controlar las cosas.
En efecto, hay cosas que no controlo, como el pie lastimado. Pero hay otras que sí puedo controlar, como darme mis tiempos para escribir, así sea a la hora de la comida en la oficina.
También sigo con la búsqueda de un mejor horizonte, porque la agencia cada vez me parece menos opción para lo que quiero hacer con mi vida. Claro que se necesita el dinero (maldito dinero), así que... no queda más que seguir trabajando y buscando mejores opciones.
Total que recibo octubre feliz, aunque no contenta con mi salud, pero buscando estar en paz conmigo misma y con las situaciones laborales. Suena enredado, pero creo que no lo es tanto.

via GIPHY

domingo, 12 de junio de 2016

Escribir

Escribir es una de las mejores terapias que conozco
Llevo un rato sin escribir con la frecuencia que me gustaría. Iba a poner "que debería" pero tampoco es como que sea una obligación. Mi diario no ha sido abierto en casi un mes, o quizá ya pasó el mes, no sé. En serio, no lo he abierto. Cuando inicié mi trabajo en la agencia y no teníamos ni computadora ni nada qué hacer, aproveché mi cuaderno para escribir: seguí trazando cosas de las Cuatro Tierras, terminé un cuento (que mandé a un concurso, ¡dioses!). Pero ahora que voy agarrando el ritmo de volver a trabajar, me acomete una flojera tremenda los fines de semana.

El viernes pensé "este fin sí voy a escribir". Quería escribir posts para mi blog público—éste también es público, pero me refiero en el que sí firmo con mi nombre y no como Nerea—, columna para la revista, avanzar con las dos novelas... ¿y qué hice? Me la pasé viendo películas. Bueno, también hice ejercicio, platiqué con G y fui al cine con mi hermana.

Platiqué un poco por mensaje con Greats. Vamos a ir por un café en dos semanas. Le pasé por mail lo que llevo de las Cuatro Tierras. Ella también escribe, tiene su blog en Medium. Me gusta leerla, la verdad. Lo mismo que a Yoko, que tiene un blog bastante chistoso desde hace algún tiempo y ahora he empezado a seguirla. También he estado leyendo un poco de Mortinatos. Y me entra la culpa. ¿No debería estar escribiendo más? Si lo que quiero es ser escritora con al menos un par de libros publicados...

Vaya, al menos he regresado a estos lares, No estoy dejando de escribir del todo, en realidad. No puedo hacerlo porque entonces de verdad enloquezco.

"Todos tenemos cierto tipo de locura. Yo escucho voces en mi cabeza, por ejemplo.
Todos tenemos cierta forma de justificar nuestra locura. Yo les llamo a mis voces "personajes" y escribo historias con ellos, por ejemplo."

Si dejo de escribir, me angustio. Me acabo quedando atrapada en otro lugar del que me cuesta trabajo regresar. Pero me entra la culpa cuando no aprovecho mis momentos de ocio a algo más "productivo". ¿Tan clavada estoy en esa onda del workaholismo? Escucho a Raxxie regañándome, con justa razón.

Tal vez por ese afán de escribir con constancia es que he buscado más espacios. Hoy me enteré que mi propuesta de columna para Penumbria le gustó a Mortinatos. Esta semana me deben publicar como "autómata invitada". Y una vez que mande mi texto para el próximo mes, puedo colaborar como columnista mensual.

Me debo disciplinar para esto de escribir. Lo mismo que para leer. Son etapas y sé que uno no siempre tiene ganas de leer o de escribir o de hacer esas cosas que hace por gusto. Pero estoy en batalla contra la depresión, y sé que si me descuido, me puede agarrar por el pescuezo y aventarme a un sitio oscuro al que no quiero regresar jamás. Por eso lo de la disciplina. Bueno, por eso y porque en serio quiero ser publicada.

Veremos.

miércoles, 1 de junio de 2016

Me dicen "la intensa"


Soy obsesiva. Los que me conocen seguro piensan "qué novedad" entornando los ojos. Soy de esas personas que si empiezan a ver una serie hoy en día, en la época de Netflix y Popcorn Time y demás medios de streaming, acaba de verla en tiempo récord (Frankie y Grace me la eché en un fin de semana, siendo 13 capítulos, mientras que Doctor Who las temporadas de 2005 a 2013 me las aventé en un mes, por ejemplo). A veces es terrible, porque de repente sí pienso "ya que se acabe esto" pero no paro, me obsesiono con terminar -.- 

Pero con lo que más obsesiva soy es con la música: tengo mis loops infinitos. Es decir: una canción se convierte en la obsesión del día (o de la semana o del mes) y la escucho en una repetición constante. En serio: un graaaaan loop. Cuando me fui a San Luis Potosí la primera para el Taller de la FNPI, por ejemplo, escuché una rola de 2 cellos todo el camino de ida y todo el camino de vuelta (6 horas, a razón de 5 minutos por canción, fueron 72 veces de ida y otras tantas de vuelta). ¡Benditos audífonos! Así el mundo no tiene que soplarse mis obsesiones. 

Alguien que entiende a la perfección eso es Rax—a quien le debo la obsesión más reciente que es la canción que abre este post: So what de P!nk.

Y si algo entiende ella también es la intenseada.  A ella le acabé contando el lunes todo el show con el Chico de las Sombras (a quien, casualmente, ella conoce también). Coincidió que cuando le conté yo estaba un poco molesta por unos ajustes del negocio que estamos trabajando juntos y le dije a Rax: "Lo que me preocupa es que él crea que si me molesté es porque 'me bateó' cuando no es el caso". 

Rax me ayudó a tranquilizar mi mente. A veces me siento culpable de andarle explayando mis problemas, pues a últimas fechas me he apoyado mucho en ella. Luego ella me recuerda que platicar las cosas nos ayuda a las intensas-obsesivas y se me pasa. La verdad, me entiendo muy bien con ella. Creo que cuenta que ella también es obsesiva e intensa. Ella también me cuenta lo que le ocurre en la vida—y un par de veces creo que he podido ayudarle un poquitín.

¿Intensear es malo? Depende. Acabo de empezar un nuevo trabajo. Intensear en el aspecto de cumplir fechas y corretear gente es parte vital de mi chamba. Así que ahí no es malo. Clavarme con una canción, mientras que tenga audífonos, no afecta a nadie. Tampoco es malo que me clave con mis temas y aprenda cada día más. ¿Entonces por qué lo he visto como algo malo?

Supongo que depende de quién viene el comentario (como el que salió mencionado en el post pasado acerca de "no volver a cometer ese error" para que no le intensee al Chico de las Sombras). 

En mi diario escribí que justo no quería ser una intensa con él cuando lo conocí. Pero, así como Anaïs Nin: no tengo freno en esta vida, me desbordo. Cuando algo me emociona, me emociona en serio. ¿Cómo se pone uno los frenos? 

He ido aprendiendo a no desbordarme cuando la emoción puede llevar a cosas negativas: enojarme o frustrarme, por ejemplo. Las contengo un ratito y luego voy y las saco en un ambiente seguro (como la azotea de la casa, gritando). Pero cuando son cosas positivas... parece que al mundo le cuesta tanto trabajo entenderlo como si fuera algo malo. O tal vez me he juntado con la gente incorrecta. 

Creo que voy a mandar hacer tarjetas de presentación: "Hola, soy Nerea y soy una intensa. Advertido estás"


domingo, 23 de marzo de 2014

Carry on!

May the past be
The sound of your feet upon the ground
And carry on!


'Cause here we are
We are shining stars
We are invincible
We are who we are
On our darkest day
When we’re miles away
Sun will come
We will find our way home

If you're lost and alone
Or you're sinking like a stone.
Carry on.

Tras apachurrarme un poco, el fin de semana ha transcurrido con alegrías y sorpresas. Ayer fue cumple de mi mamá, y vino mi familia de China para festejar (bueno, coincidió pero, who cares! estuvieron acá ye so es lo chido). Mis amigos me han estado echando porras, Crashdrummer me mensajeó en la madrugada para animarme y hoy Raxxie me escribió respondiendo un mail en el que le explayé varias de mis tristezas.