Nunca fui muy fan de la Navidad ni de Año Nuevo, lo confieso. Mi familia no estaba en una posición económica tan buena, así que recuerdo que Santa Claus y los reyes magos me frustraban, pues no traían cosas que les pidiéramos. Fui de esas niñas necias que pidieron durante años seguidos el mismo juguete en busca de que se lo trajeran y nada, jamás me llegó.