"The hardest part is over
Let your clarity define you
In the end we will only just remember how it feels
These little wonders
These twists and turns of Fate"
—Rob Thomas
La muchacha camina con él a su lado. El joven le pregunta si puede tomarle la mano, entrelaza sus dedos entre los de ellas y ella sonríe, tímida, mirando el piso. Siente la mirada de él clavada en ella. La muchacha voltea a verlo:
—¿Qué pasa?
—Nada— él sonríe vagamente, mientras la sigue observando.
—¿Qué pasa?
—Nada— él sonríe vagamente, mientras la sigue observando.
Generalmente ella camina muy rápido, pero él la hace bajar el ritmo. Caminan más lento, se detienen de repente, él no deja de contemplarla. La contempla con asombro, con dulzura. Y ella se siente una chiquilla, sonrojada y apenada. Es el poder que tiene él, con la mirada.
Se sientan en cualquier banca y empiezan a platicar, las manos entrelazadas. Ella de repente desvía la mirada porque sabe que se sonroja. Él no deja de observarla. A ella le parece irreal. "Ni que de verdad fuera yo la gran cosa"
Y entre charlar sobre todo y nada, el corazón de ella se exalta. Pequeños milagros: la mirada de él, la sonrisa de ella, la risa pícara de ambos. Y ojalá el momento no acabara nunca, aunque ella sabe que se habrá de disolver. Eso no será malo, si ellos saben cuidarse, cultivar la relación. Ah, pero qué maravilla el corazón humano. "Dios no nos odia, de odiarnos no habría hecho nuestros corazones tan fuertes". Tantas veces que se puede romper el corazón humano... ¡y sigue siendo capaz de amar! Si ése no es el milagro más grande del mundo, ella no sabe qué sea.
Y se siente en paz con el mundo porque vuelve a creer en la magia y en los milagros. Las cosas no vana ser sencillas pero, who cares? Los milagros existen. Cualquier cosa puede ocurrir. Ella camina a su lado, sonrojándose como una jovencita de preparatoria y él la contempla fascinado. Los milagros existen.


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