"Good things for good people, you see
Good things they all seem to workout"
—Sister Hazel
Él me contempla y hace que me sonroje. Esa mirada de asombro y embeleso que no acabo de comprender. He sees me beautiful. Sólo atino a pensar "Gracias Dios por tus respuestas". Bien me dijo Unamuno "Somos desesperados pero Dios, como es eterno, se toma su tiempo". No puedo decir si fue mucho o fue poco, sólo puedo decir que me siento agradecida en este momento.
Él me contempla y mi mundo se sacude. Pienso en cómo no puedo dejar de sonreír o lo fácil que me hace reír. Hay muchas cosas en las que aún no consigo ser totalmente libre, pero la risa... me gusta reír. Y con él es tan sencillo, Podemos estar hablando de algo serio, pero de repente me hace cosquillas o dice un chiste o lo que sea, y me río.
Claro, se puede pensar que es el estado de enamoramiento intenso, cuando todo es miel sobre hojuelas. Pero saber que ambos estamos conscientes de que no va a ser una camino sencillo, que ambos hemos estado pensando en las posibilidades, en los caminos, los sacrificios... eso me da paz. No es sólo el rush intenso del momento, el enamoramiento pasa. ¿Se puede guardar un enamoramiento y hacerlo madurar con los años y la distancia? ¿De qué otra forma se explica este sentir mío?
Él deja que me pierda en su mirada y me siento tranquila, sin importar el corazón acelerado. Este ando-como-adolescente-emocionada me causa un poquito de estrés, ¿dónde quedó estar en control? Pero no, no puedo estar en control de todo. Aún no rompo del todo las cadenas. No hay mayor perfección que la de dos seres humanos siendo imperfectos juntos, trabajando por una ilusión en común. Sí, sí, es una novela, pero es mi novela, su novela, nuestra novela.
El mundo siempre cupo en su mirada. Podía pasar lo que fuera, pero lo veía a los ojos y ¡pum! el único mundo era el que estaba entre sus pupilas. Lo primero que me desconcertó de volver a verlo fue el cómo me contemplaba con embeleso y cómo esa mirada me arrastraba, inevitablemente, a seguirlo a donde fuera.
Los tiempos de Dios son misteriosos para mí, jamás los entenderé, pero confío en que son precisos. Quiero disfrutar cada instante, con lo bueno y lo malo que venga, siempre que reencuentre el mundo en su mirada.
Tantas cosas, tantos secretos que puedo guardar en mi corazón. Ése saber que él me contempla e intuye que pasan mil cosas por mi cabeza. Esa confianza, esa apertura, comunicación y respeto. Sí, estoy feliz.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario