"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"

domingo, 2 de febrero de 2014

Ataque Atami




—Están muy cerca, Ahkire. Y son demasiados.
—Gracias, Lunna— contestó ella con voz ácida, —los aullidos ya me habían dado una idea.
—No, —estaba tratando de no gritar— no hagas caso de los aullidos. Sin para engañarnos. Están más cerca de lo que escuchas, Ahkire. Y nos están llevando a una trampa.
Seguían corriendo, lo más rápido que podían, aunque era una carrera a ciegas. No podían adivinar dónde estaban realmente los Atami. Eso era lo angustiante de ser la presa de los más peligrosos cazadores de las Cuatro Tierras.
—Muy bien, Lunna, entonces ¿qué sugieres?—preguntó Ryo.
—Defendernos. Tal vez dar media vuelta. Si seguimos de frente caeremos en su trampa. Nos esperan en la colina.
—Muy bien, entonces daremos media vuelta y...
—No.
—¿Perdón?—Ryo volteó a ver a Ahkire.
—Tenemos que atacar.







—No hay tiempo. Es la única alternativa— les urgió Ahkire.
Ryo se negaba a obedecer.
—No— aseveró neciamente, —no te lo puedo permitir, es demasiado arriesgado. No te dejaré sola.
Un aullido atrozmente salvaje rasgó la noche. Ahkire volteó a ver a Lunna; la súplica asomaba en sus purpúreos ojos. Lunna no soportó esa mirada y, suspirando vencida, asintió y alzó ambas manos hacia las estrellas.
—¿Lunna...?— pero la pregunta quedó incompleta en los labios de Nauj. La bruja ya se había encerrado junto con los caballeros en una burbuja de humo que los estaba transportando al pie de la colina, dejando a Ahkire sola con los atami.
—¡Pero, Lunna, ¿qué has hecho?! ¡¿Cómo has podido dejar a Ahkire sola?!— Nauj no entendía.
—Era la única forma de salvarnos.
—¡Los Atami la matarán! Era mejor pelear los cuatro.
—Y eso es exactamente lo que haremos si... ¡Ryo!—se interrumpió Lunna al ver al caballero corriendo, colina arriba— ¡Oh, maldición! No, Nauj, ni lo pienses. Escúchame y haz lo que te diga, o moriremos.

Ryo corría a toda velocidad colina arriba. Tenía que llegar a la cima antes de que masacraran a Ahkire. Pero ¿cómo se le pudo ocurrir semejante suicidio? Llevaba la katana dispuesta para hacer puré a cualquier Atami que se atravesar en su camino. No le preocupaba el riesgo. Confiaba en su velocidad. Dependía de ella.

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