Me siento mareada, aturdida, tantas ideas y pasiones, tantos sueños y esperanzas, tanta pasión... siento que quiero gritar y correr pero las piernas no responden. Siento que mi cuerpo pide más y más, como si el amor fuera una droga, como si el conocimiento fuera adictivo, como si las letras fueran oxitocina y mi ser ya no funcionara sin ellas. Pero todos los excesos son malos ¿qué no? Cuántas veces puedo estar enredada en el cuerpo del hombre que tanto me apasiona, cuántas letras puedo hacerle escupir a mi pluma, cuánto tiempo más puedo estar borracha de pasión, deseo, anhelo, sueño, ¿cuánto es el límite? Vivo acelerada, cansada, aturdida, emocionada, excitada... todos mis sentidos están excitados, alertas, todo es más brillante, todo es más claro y a la vez más borroso. Ya no confío en mis sentidos. Me siento mareada. No dejo de pensar y todo tiene sentido. Y la pluma tiembla y se ríe y el mundo se tambalea y entonces... entonces...
"¿Entonces qué?" , se preguntó el muchacho, pero hasta ahí llegaba el escrito, el pedazo de papel que había llegado flotando hasta él en una hoja color jacaranda deslavada con esa letra fina y garigoleada. Olfateó el papel y sintió un aroma dulzón invadirlo, aturdiéndolo, era vino, era deseo, era la mujer que había escrito eso.
Las ideas empezaron a dibujarse en su mente como imágenes en la pantalla del cine. La muchacha dulce y serena pero ansiosa, sentada en la terraza de la cafetería ante una enorme pila de papeles jacaranda con olor a vino y mujer, y una pluma fuente de esas que sólo las personas singulares utilizan. Sonriendo con los ojos esmeralda y el cabello azabache, espeso como la noche. Una taza de café latte ante ella y la vida por delante. Miles de promesas no dichas a punto de cumpliarlas.
Y las ideas. Los poemas, los libros, la novela, la película. El muchacho estaba embriagado al tope. No podía dejar de pensar, de fantasear, de desear, de anhelar. Y el cerebro que había estado adormecido ahora corría a toda máquina y el mundo daba vueltas y se tambaleaba y él estaba borracho y entonces... entonces...

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