Yo, al iniciar con este blog, dije que veía varias cosas venir, incluyendo algo que escribí con cierto escepticismo, por muy extraño que parezca, puesto que en cuanto lo vislumbré me sonó muy raro.
Dije que vendrían viajes, de menos dos, inesperados, si es que era posible que dicha cosa pasara si los estaba prediciendo. Bueno, pues hoy abrí mi correo electrónico y estaba un mail de una doña miembro de la coordinación de la Tercera Feria Nacional e Internacional del Libro Infantil y Juvenil en Campeche. Me quieren allá. Para dar un taller. Quieren que yo sea una de las talleristas de la Feria.
Por un momento pensé si no era la fiebre por la gripe que me aqueja, la que me hacía leer semejante cosa. Pero no, no estaba con fiebre en ese momento. Dieron conmigo por mi sitio web.
Pensé en mi papá que justo hoy temprano que yo estaba afónica dijo que eso no era problema porque mi vida es básicamente virtual. Aunque sé que lo dice para burlarse, también sé que guarda de cierta forma cierta envidia porque él no acaba de comprender al 100% todo lo que trae la World Wide Web. Claro, cuando le di talleres de uso de redes sociales no se quejaba de que mi vida es virtual ¿verdad? Pero ése es otro boleto.
Quizá sí paso demasiado tiempo (más del que me gustaría) ante la computadora. Pero es justamente el haberme creado una presencia virtual lo que hizo llegar a los de CC conmigo el año pasado y ahora *esto*
Dar un taller en una Feria Internacional del Libro es un sueño hecho realidad para mí. Claro, no estoy diciendo que sea la FILIJ pero ¡ey! es la antesala.
Además... no es en la Ciudad. Es fuera. Es un viaje. Inesperado. Totalmente inesperado.
Así que ahí van mis predicciones. Veremos qué otras sorpresas me presenta mi bola de cristal que parece no estar tan oxidada como yo creía.

Vas!
ResponderBorrarY hey, la vida virtual fue la que me hizo encontrarme con mi ex. Y fue una relación 90% virtual, y aún así creo que es, hasta ahorita, la mejor que he tenido.