Yo siempre fui la niña rara en la escuela, la que se juntaba con los nerds, antes de que ser geek se volviera algo bueno gracias a series como The Big Bang Theory. No me importaba demasiado, porque a final de cuentas siempre pude encontrar a los que, como yo, gustaban más de pensar que de ver deportes o pelear con los compañeros. Sin embargo, no siempre acabé de encajar y a veces llegué a pensar que era "demasiado rara".
También me pasaba que muy chica pensaba que era muy equis, aunque después descubrí que en realidad soy bonita. A veces pensé que era pésima combinación: inteligente y guapa. En dos o tres ocasiones deseé ser fea y tonta. Y es que a muchos hombres les llamé la atención por mi físico, pero al oírme hablar o no me entendían o se espantaban.
Me gustan las buenas pláticas, las lecturas, ir al cine y al salir comentar la película más allá de "me gustó", me gusta aprender y compartir lo que aprendo y que me compartan nuevos aprendizajes. Tengo la fortuna de que ahora los geek pueden serlo sin que los molesten (tanto) por series como TBBT o porque grandes personalidades como el creador de Facebook o Steve Jobs también fueron considerados "raros" en su momento.
Sin embargo, aunque me he rodeado de amigos inteligentes y de buenas pláticas, hace poco recordé que hay una frase que puede darle al traste con mis paredes: "Me gusta cómo piensas". Alguien que se emocione con mi intensidad y mi emoción, que no se altere cuando empiezo a hablar de algo apasionadamente, que me escuche (o lea) con verdadero interés y que no me dé el avión. Alguien que se sienta a gusto con una mujer inteligente. Eso es algo que busco. Lo puse en Twitter hace poco: enamorarse de cómo piensa alguien, de sus manías y obsesiones, aceptarlo con altas y bajas. Eso es el amor.
Y es que la belleza física es futil. Algún día se acabará. Los hombres ya no voltearán a verme cuando paso por la calle porque ya no me veré hermosa. La persona que quiera compartir su vida conmigo debe saber enamorarse de mi mente y mis intensidades, porque ésas no creo que se vayan con la belleza física. Y si no me saben aguantar el paso y los desespero y nada más se amarran a mí por mi belleza, por mi hijo o porque alguna vez prometieron quedarse siempre, entonces la cosa no va bien. Eso ya me quedó muy claro.

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