"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"

sábado, 11 de enero de 2014

"Me gusta cómo piensas"


Yo siempre fui la niña rara en la escuela, la que se juntaba con los nerds, antes de que ser geek se volviera algo bueno gracias a series como The Big Bang Theory. No me importaba demasiado, porque a final de cuentas siempre pude encontrar a los que, como yo, gustaban más de pensar que de ver deportes o pelear con los compañeros. Sin embargo, no siempre acabé de encajar y a veces llegué a pensar que era "demasiado rara".
También me pasaba que muy chica pensaba que era muy equis, aunque después descubrí que en realidad soy bonita. A veces pensé que era pésima combinación: inteligente y guapa. En dos o tres ocasiones deseé ser fea y tonta. Y es que a muchos hombres les llamé la atención por mi físico, pero al oírme hablar o no me entendían o se espantaban.
Me gustan las buenas pláticas, las lecturas, ir al cine y al salir comentar la película más allá de "me gustó", me gusta aprender y compartir lo que aprendo y que me compartan nuevos aprendizajes. Tengo la fortuna de que ahora los geek pueden serlo sin que los molesten (tanto) por series como TBBT o porque grandes personalidades como el creador de Facebook o Steve Jobs también fueron considerados "raros" en su momento.
Sin embargo, aunque me he rodeado de amigos inteligentes y de buenas pláticas, hace poco recordé que hay una frase que puede darle al traste con mis paredes: "Me gusta cómo piensas". Alguien que se emocione con mi intensidad y mi emoción, que no se altere cuando empiezo a hablar de algo apasionadamente, que me escuche (o lea) con verdadero interés y que no me dé el avión. Alguien que se sienta a gusto con una mujer inteligente. Eso es algo que busco. Lo puse en Twitter hace poco: enamorarse de cómo piensa alguien, de sus manías y obsesiones, aceptarlo con altas y bajas. Eso es el amor. 
Y es que la belleza física es futil. Algún día se acabará. Los hombres ya no voltearán a verme cuando paso por la calle porque ya no me veré hermosa. La persona que quiera compartir su vida conmigo debe saber enamorarse de mi mente y mis intensidades, porque ésas no creo que se vayan con la belleza física. Y si no me saben aguantar el paso y los desespero y nada más se amarran a mí por mi belleza, por mi hijo o porque alguna vez prometieron quedarse siempre, entonces la cosa no va bien. Eso ya me quedó muy claro.

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