Nice try, for these games
I do not have the time
If you want me, call me
Come and take a risk
Kiss me somewhere deep below the surface
I just need a little of your time
A little of your time
To say the words I never said
Con tres personajes diferentes me ha tocado hablar en los últimos días sobre tomar decisiones. Dicen que lo difícil en esta vida no es hacer lo que uno quiere, sino saber lo que quiere y ¡qué cosa más cierta es!
Estuve platicando con varios amigos esta semana y cuesta trabajo saber qué quiere uno. Ya sea que se sienta llamado a hacer algo en particular con su vida, que uno no sepa si vale la pena estar con alguien, o si de plano ya se dieron por vencidos en el ámbito amoroso. Saber qué queremos es bien che difícil. Pero es necesario para poder avanzar en esta vida. Como bien dice Karasu, la vida es tan buena maestra que si no aprendes la lección, te la repite. Pero qué flojera estar repitiendo la misma lección una y otra y otra vez.
El gran problema, y lo viví con mi ex, es cuando son otras las personas involucradas en el no saber qué se quiere hacer con la vida. Cuando a otro lo tienen esperando a ver si se deciden. Ahí sí está de la fruta el asunto.
Pero me parece que realmente, ante las dudas, el primer paso es decidir a decidirse, a tomar una decisión. Siempre, cada elección, implica una renuncia. Y tenemos que estar conscientes de ellos, para no arrepentirnos. Yo pienso que arrepentirse no sirve de nada. Pero en fin, el punto es atreverse a tomar una decisión, y vivir a la altura de ella y sus consecuencias. Siempre. Con mayor importancia cuando afectamos a otras personas.
Es duro, sí. Pero vale la pena.

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