Volar de la mano de alguien más, sin pleitos que separen. Volar de la mano de alguien que acepte todo de uno y que sepa que no se trata de la pena, sino de la recompensa. Alguien en quien confiar de verdad, no a medias tintas, no con secretos guardados en el silencio del miedo y la desconfianza. Amar de verdad y en plenitud. Quizá, algún día.

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