Durante cuatro años y cacho fui novia de Aru. Esa relación terminó hace siete meses. A partir del rompimiento, muchas personas me han dicho que no entendían cómo alguien como yo estaba con alguien como él. El más reciente en decírmelo fue Eti Unamuno, compañero mío del trabajo. Unamuno conoció a Aru porque en cierto punto de la vida a inicios de este año pensó en trabajar en la empresa de Aru. Sin embargo, por cuestiones personales, ya no trabajó con él y sus socios.
El sábado pasado, Unamuno me invitó una copa en uno de los bares de la librería El Péndulo. Mientras daba sorbitos a mi margarita de guanábana, Unamuno volvió a mencionar que no entendía por qué alguien como yo había sido novia de alguien como Aru. Del resto de mis amigos no me extrañaba, pues he descubierto en estos meses que mi ex no era precisamente santo de su devoción. Pero de Unamuno me sorprendía porque vio a Aru dos veces en su vida. Conseguí que me confesara que la vibra de mi ex no le latió nada, que era un tanto cuanto déspota y que la forma en que me trataba le molestaba, pues era grosero y prepotente.
Platicando con otro amigo mío, el buen Crashdrummer, y con su novia MiniBuda, ambos acabaron diciendo lo mismo. La verdad, Crash se enojó cuando le conté varios desencuentros y patanadas de parte de Aru. Lo peor del caso es que yo ni siquiera tenía pensado hablar mal de él. Tengo una regla de oro: nunca hablar mal de mis ex, puesto que si estuve con cualquier hombre como mi pareja fue por decisión, algo bueno les vi en algún punto a mis ex's. Sin embargo, Crash acabó molesto y terminó diciéndome "Ahora yo también me pregunto lo mismo, Nerea, ¿cómo alguien como tú andaba con alguien como él?".
Hoy que estaba buscando los mensajes con mi amiga Chela en FB para poder preguntarle algo, repasé mensajes antiguos. Precisamente a Chela, en 2011, le dije muy enojada que Aru me estaba desesperando. "Todo lo demás es más importante, antes que yo: su empresa, sus socios... y si no estoy 100% de acuerdo con lo que dice o hace, entonces estoy en su contra. La mala del cuento siempre soy yo y ya me cansé". Chela me contestaba que así no se podía, que hablara bien con él y que si de plano prefería quedarse con los malos entendidos, entonces era problema de Aru, no mío. "Tú haces mucho, mujer, no puede exigirte más". En esa época yo trabajaba en un call center para que Aru se dedicara a sacar avante su empresa... y era común que me dijera que yo no lo apoyaba para nada, que tenía que ir contra mí y contra el mundo para hacer lo que quería con su vida. No importaba que yo estuviera en un trabajo que detestaba para sacar dinero mientras él se dedicaba a crear su empresa sin preocuparse por el ingreso.
Fue una cubetada de agua helada leer que desde hace dos años ya había pleitos que se fueron haciendo reiterativos. Sin importar lo que yo dijera o hiciera, Aru veía más problemas que soluciones, más enemistad que apoyo en mí. Lo peor del caso es que, por el amor que le tenía, yo solía acabar cediendo, aunque fuera ceder ante patanerías y menosprecio de su parte. Se volvió un terrible círculo vicioso.
La época navideña me ha tenido un poco aplatanada, puesto que me acosan los recuerdos. Hoy le platicaba justo eso a Unamuno: hace un año Aru me prometió que no me dejaría nunca. A veces, el eco de esa promesa me duele muchísimo. Unamuno me dijo "¡Bendito sea Dios que no cumplió esa promesa! Sin afán de ofender... estás mucho mejor así"
Muchos coinciden en eso: estoy mejor sin Aru. Rompió varias promesas... y es lo mejor que pudo pasar. Al menos eso me dicen mis cercanos. Yo sigo sin terminar de ver claramente, pero dicen que tiempo al tiempo. En esta bruja, lo racional no siempre empata con lo sentimental, y si bien estoy consciente de todo el daño que nos estábamos haciendo, mi corazoncito aún se estruja de vez en vez pensando en Aru.
Pero si hay algo en lo que confío es en que al final, todo cambio es para mejorar. Si bien soy producto de mis elecciones, también creo en el Plan Mayor del Señor de Allá Arriba y que algo bueno viene en camino.
Las promesas que se cumplen son las que vale la pena cumplir. Y sé que al final, no quedó en mí cumplir con las promesas hechas entre esta bruja y aquel muchacho.

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