La música es de vital importancia para mí. Un ejemplo claro es el que para que una película me fascine, debo enamorarme de su música de entrada. Mucho de mi audioteca son soundtracks y es común que me los sepa de memoria. Yo narro las películas a través de su música y soy fan de personajes como Danny Elfman, John Powell y Alexander Desplat que se dedican a componer para películas.
Pero no sólo en las películas la música es importante: tengo mi banda sonora personal. Canciones que significan un momento en particular. Con Aru, esa banda sonora aumentó muchísimo. Cuando él me conoció, yo escuchaba mucha música de Evanescence, Nightwish y Paramore. Él me presentó canciones de Sister Hazel, U2 y Bon Jovi. Gracias a él me fui fijando más en quién cantaba qué, porque antes podía decir que la canción que sonaba me gustaba pero no podía decir ni título ni autor aunque mi vida dependiera de ello.
Yo me clavé mucho con Sister Hazel, al grado de que conseguí toda la discografía completa, cuando Aru sólo tenía algunas canciones de ciertos álbumes. Sin embargo, U2 y Bon Jovi eran cosa de él, U2 en particular se volvió un gusto adquirido para mí. No sólo esos grupos fueron significativos: fueron muchas canciones las que nos dedicamos en cuatro años. Para nuestro segundo aniversario, Aru me hizo dos CD's con las canciones que más le gustaban de todas las que nos habíamos dedicado.
Hace poco conseguí una computadora nueva y, aunque había respaldado mi información, hubo discos completos que se perdieron cuando hice el traslado de la información. En redes sociales les pedía a mis amigos que me ayudaran a recuperar música, en particular de U2 y Bon Jovi. Para ser honesta, es recuperación a largo plazo: no creo poder escuchar muchas canciones porque aún me hacen llorar. Me hacen pensar en lo que ya no fue, recordar momentos en particular, promesas, alegrías que ahora parecen inexistentes.
Ayer vinieron Milo y Zoon a verme, para darme un abrazo y mis regalos de Navidad. Zoon me obsequió un jaboncito perfumado con una nota de ánimo, recordándome que a veces consentirse un poco es todo lo que se necesita para recuperar la energía. Milo me regaló dos discos, unos de Sarah Brightman y otro de una cantante que no conozco: Emma Shaplin.La intención de mi querida amiga es que escuche música nueva, que no me haga pensar en momentos tristes, que me ayuden a crear nuevos significados y nuevos recuerdos. Me hizo un nudo en la garganta.
Soy una persona musical y es cierto, ahorita mucha de mi música me hace llorar. Así que el conseguir música nueva es importante. Yo había regresado a grupos que me gustan como Matchbox Twenty, Maroon 5 y Lifehouse. Milo no sabe que de Sarah Brightman me he alejado precisamente porque me hace pensar en Aru, pero el disco que me dio de ella no lo tenía él, así que puede ser una buena forma de retomar a Brightman.
Tengo muy buenos amigos, que se preocupan por mí. Eso es una enorme bendición. Seguiré buscando nueva música y nuevos significados, para ya no quedarme en la tristeza.

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