"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"

lunes, 2 de febrero de 2015

Ironías de la vida

Catrin Welz Stein



C'mon on and send a sign
I'll be your dirty little secret
And you'll be mine
—Bon Jovi

Algún día, quizá, me gustaría casarme y tener más hijos, a pesar de que me CHOCA la idea de que G se lleve 10+ años con cualquier posible hermano/hermana. Sin embargo, ahorita, AHORITA estoy disfrutando mi soltería.

Lo curioso del asunto es que justo en el punto en que dejé de estar de luto, en que retomé quién soy y hacia dónde voy, justo en ese punto de "Wow, ya no me acordaba lo que era andar soltera y me gusta", hay chicos a mi alrededor que buscan algo un poco más serio conmigo.

Ya sea que me quieren hacer "set-up's" con chicos que "piensan muy parecido a ti, además de que es guapo y se me hace tu tipo" (¿mi tipo? ¿eso qué significa? porque mi historial de ex's no me deja bien parada) o que alguien me busque con insistencia para salir conmigo, invitarme a comer o a cenar... ¡me causa no terror sino lo que le sigue!

Justo lo hablaba con un amigo: prefiero cosas no serias. Me es fácil salir con quienes sé que no buscan una relación seria conmigo. Y no por ser parte de la modernidad líquida de la que tanto habla Bauman. No que no crea en el amor. Simplemente NO QUIERO involucrarme con nadie. Porque a final de cuentas me da miedo. 

Pienso en Mar diciéndome que ella, hace muchos años, cuando le rompieron el corazón, optó por quedarse sola. Y lo cumplió a raja tabla. "Tal vez tú decidas hacer lo mismo, y se vale". No me imagino soltera (ni mucho menos célibe) por el resto de mis días. Igual, irónicamente, siento que si dejo pasar mucho tiempo ya no voy a querer casarme porque ya no me toca, porque ya es muy tarde o por cualquier absurdo pretexto.

Creo que en gran medida ya me cansé de acabar con el corazón hecho añicos y confío muy poco en mis propias elecciones de pareja. Y el juego de las relaciones informales me lo conozco muy bien. De cierta forma (a really twisted way, probably) es mi zona de comfort. No hay expectativas con los flings porque ya sé que no son "para toda la vida". Chance por eso hace tiempo me salía tan bien el ser mistress, al fin y al cabo no había riesgos ahí. Cada vez que fue el affaire de alguien, yo lo hacía sin intención de que dejaran a la "Mujer oficial", sino con el afán de pasar bien el rato. Era un punto seguro de la vida. No había riesgos de que me rompieran el corazón, porque de alguna forma sabía ponerme límites muy claros y nunca me entregaba del todo. Salvo el Mago Negro, pero ésa es otra historia.

Hoy estoy igual, poniéndome pretextos para no salir con nadie que parezca medianamente buen tipo. Mucho trabajo, muchas cosas qué hacer, la responsabilidad de G. Proteger mi corazón a toda costa de que me lo madreen de nueva cuenta. Finalmente es eso. Evitar un madrazo, uan traición, yet again. Porque yo no sé hacer las cosas a media tintas, porque si me enamoro es con todo y es un riesgo tremendo. Y ahorita no quiero riesgos.

jueves, 29 de enero de 2015

¿Y ahora?

"The Balance" by Christian Schloe


No estoy acostumbrada a que me cortejen. No estoy acostumbrada a que me digan qué linda me veo y que quieren invitarme a salir a hacer lo que yo quiera, con tal de conocerme más. No estoy acostumbrada a que pongan atención a lo que les digo y que se aprendan mi signo del zodiaco y me digan que dicen los horóscopos que mi signo y el suyo son la pareja ideal (cosa que sí, casualmente es cierto que juran los astrólogos que mi signo y el suyo son un match made in Heaven). 

No estoy acostumbrada a que memoricen los detalles de cómo cae mi cabello, o qué historias me gustan, cuál es mi agenda o la edad de mi hijo, no cuando son detalles sueltos en un café un miércoles cualquiera después de trabajar. 

No sé qué se hace cuando no me buscan exclusivamente por lo sexual, o de menos no tan de entrada. No sé qué demonios procede cuando me marcan por teléfono porque "prefiero escuchar tu voz a sólo leerte" ni qué decir cuando me comentan que el sonido de mi risa es agradable. 

No tengo idea de cómo funciona cuando las letras cursis de canciones románticas parecen haberse resbalado en la vida real y entonces hacen el esfuerzo por verme, invitarme un café, invitarme a salir, tratar de conocerme, como si fuera alguien interesante. 

No. No tengo la más remota idea de qué hacer. Sé cómo manejar a los hombres que me tiran los calzones de entrada porque quieren meterme en la cama. Conozco la desfachatez del coqueteo plenamente sexual. Sé cómo escaparme de esas tretas, e incluso lo hallo ameno. Pero ¿esto? ¿Esto?

No estoy acostumbrada a que me cortejen porque la única persona que lo hizo fue Viko, y aún así su cortejo fue express y al final me sentí traicionada.

No, no sé qué se hace. Y me choca no saber qué hacer.

sábado, 24 de enero de 2015

De evasiones y otros demonios

Le dije a mi papá que me enteré esta semana que el escritor Alberto Chimal me guardó un lugar en su taller de narrativa, pues la semana pasada me tomé un café con Raxxie y le comenté que quiero publicar este año sí o sí. Salió el comentario de que hace mucho que no ejercito mi pluma con guía. Claro, escribo mucho, pero sin alguien que me dé orientación. Mi momento más prolífico de textos fue cuando estuve en el Taller de Creación Literaria de la prepa (ya llovió), porque había una exigencia y una disciplina. 

Sin embargo, el taller es una de muchas otras cosas que quiero/tengo que hacer. Esta semana inicié un curso/diplomado de Teoría de la Imagen en el libro álbum y un seminario de creación de proyectos artísticos con niños. Al mismo tiempo tengo mi trabajo de fijo, la revista, un proyecto de traducción, un trabajo freelance de escribir notas para una blog, me pidieron un artículo sobre el canon literario para otra revista online... con mi trabajo actual salgo mucho de viaje, hay que acabar la tesis y liberar un par de materias en la escuela. Está G, por supuesto y mi vida social. 

—Cualquier pensaría que te estás evadiendo de la realidad—me dijo mi papá al notar el listado de cosas a las que me he apuntado.

Mi primera reacción fue pensar que por supuesto no me estoy evadiendo de nada. Hacía mucho que no me sentía tan plena y feliz. El 2015 me encontró bien y de buenas, con ganas de avanzar mucho y de romper cualquier cadena: no quiero quedarme con ganas de nada. Recibí el año con la apertura de aceptar todas las oportunidades que se me presentaran, y resulta que se me han presentado MUCHAS.

Empero, me acordé de lo que a finales del 2013 me dijera el adivino de las cartas: "Nada te asusta, a nada le dices que no, salvo al amor".

Quizá en cierta medida sí me estoy evadiendo, pero lo que estoy evadiendo es la posibilidad de que alguien quiera estar conmigo. Lo estuve pensando hoy, hace rato. Curiosamente, en esta semana noté cuánto le llamo la atención a los hombres que me rodean. Un chico de sistemas de donde trabajo me acompañó ayer al metrobús, haciéndome la plática y coqueteando conmigo. El jueves vino el niño que arregla las compus en mi casa y mi hermana me dijo que seguro le rompí el corazón porque el pobre chico casi me dijo "Nerea, te amo" y yo no le daba ni la hora del día. (exagerada mi hermana, claro). Uno de los editores de la oficina me marcó por teléfono para invitarme a salir "Haremos lo que quieras, yo sólo quiero consentirte este fin de semana". 

Al de sistemas lo espanté con la carta de "Soy madre soltera", al de las compus con mi carta de "platico contigo pero soy fría y cortante" y al editor con "tengo mucha tarea que sacar este fin de semana".

Me he ocupado mucho y es difícil que salga con alguien. Y el tiempo que sí llego a tener disponible lo ocupo o con mis lecturas o con mis amigos. Lo más curioso del asunto es que sí ando terriblemente coqueta. En cierto punto entre noviembre y ahora recordé que soy una mujer atractiva y he disfrutado mucho del simple placer de arreglarme y de sonreír. Escucho a los hombres que tratan de ligarme, con una sonrisa pícara en los labios, pero sin intención de nada con nadie, porque más allá de charlas de elevador o de metrobús, evito el contacto físico a toda costa. Más allá de haberle aceptado un café al editor, no he salido con nadie. Y el editor me causa un poco de preocupación: filósofo. ¿Por qué siempre me persiguen los filósofos?  "Nada te asusta, Nerea..." 

Volvemos a las ironías de la vida. Tengo esta idea insana de que como ya tengo 30 no me casaré ni tendré más hijos, y al mismo tiempo le huyo a cualquier posibilidad de abrirme con nadie que sea nuevo. Temo que una relación, además de que sea complicada por G, signifique volver a reprimirme o no ser yo misma. Temo que quieran volver a amarrar mis alas o me acaben diciendo otra vez que estoy loca o algo así. No quiero frenarme y estoy viviendo a una velocidad impresionante.

Viajo mucho, yo sola, y lo disfruto bastante. Estoy estudiando mucho y me gusta. No quiero frenarme. Al final, la vida son sólo las elecciones que tomamos. Al final, quizá sí me quede sola por elegir ser quien soy y no parar.

sábado, 3 de enero de 2015

2015

Esta bruja no cree en los propósitos de Año Nuevo. Siempre los he visto más como buenas intenciones que, tras la emoción de las primeras dos semanas del año, se van disipando. Yo suelo ponerme metas. La verdad, cuando inició 2014 sólo pedía sanar mis heridas y reconstruirme. Que saber de Aru ya no me doliera y, con mucha buena voluntad, conseguir volver a reírme. No pensé en mucho más cuando terminaba 2013. Por fortuna, 2014 me llenó de ánimo y bendiciones a pesar de mis altibajos y mi tristeza.

En octubre dejé de escribir acá, pero fue porque estaba muy reflexiva. MUY reflexiva. Ahora que inició ya el 2015 puedo ver que 2014 fue un año de mucho aprendizaje y crecimiento. Ya no soy para nada quien era al inicio del año recién concluido. Así que esta vez sí tengo mi listita de metas:

1. Bailar. Salsa. Bachata. Pole dance. 
2. Viajar. MUCHO. Chiapas, Oaxaca, Los Cabos, Cozumel, Guanajuato, Mérida y Campeche. Mínimo.
3. Publicar. Novela de preferencia. Cuentos como mínimo. Tirándole muy alto: ambos. 
4. Estudiar. Ya estoy inscrita en un diplomado de Teoría de la imagen y en un Seminario de Arte e Infancia. 
5. Titularme.
6. Tener mi espacio propio.
7. Bloguear con frecuencia. Acá y en el "oficial". Pero no depresiones. Mi idea es aportar cosas que valgan la pena.

Ante todo, para mí este año va a ser de disfrutar y ser feliz. Reír mucho. Gozar. Atreverme. Quiero mis tatuajes este año. Quiero no frenarme. Y claro, seguir trabajando muchísimo, como loca, porque sólo el día que me muera sabré estarme en paz.
No son propósitos: son metas y hay que trabajar por ellas. Pero está bien, nada que no nos cueste es valorado por nosotros. Así que a echarle todas las ganas posibles.

Así que a por un año simple, de debraye, de risas, y de diversión.

lunes, 27 de octubre de 2014

Say something

Say something
I'm giving up on you


And I'm sorry
I couldn't get to you

lunes, 13 de octubre de 2014

Cambiando de década



Faltan pocos días para mi cumpleaños número 30. Esta semana será el festejo y es la primera vez que me siento con la ilusión de niña chiquita ante la idea de mi fiesta. Mi hermana y mi prima han estado organizando con ayuda de mis amigos y hay cosas que son sorpresa. A mí nunca me ha disgustado cumplir años, pero sentirme ansiosa porque ya sea el día e ilusionada porque llegue hacía mucho que no me pasaba.

Estaba meditando al respecto y me di cuenta de que en realidad los últimos cumpleaños han tenido notas agridulces. Pleitos minutos antes de que llegaran invitados que derivaron en preguntas en corto "¿Por qué tu novio está de un lado de la casa y tú del otro?". Hubo un año en que yo estuve enferma y de verdad no quería celebrar. Disfruté el festejo, peor me dejó exhausta porque no acababa de recuperarme del todo. Otro año en el que las cosas estaban tan tensas que no podía disfrutar. Después el año pasado en que estuve de lo más triste (y esa tristeza volcó en Navidad cuando en la cena con mis amigos me solté llorando a mares en la cocina, y mi mejor amiga me jaló para contenerme).

A veces no vemos lo mal que están las cosas hasta que ya pasó tiempo y dejamos atrás los pleitos. Reencontré mis diarios de 2009 y 2010 y me pasma leerme tan triste y tan dejada. Tampoco puedo decir que todo era horrible y que alabado Cristo se acabó. Es más bien que me extraña que los pleitos fueran siempre los mismos, particularmente en momentos que debían ser felices.

Sin embargo, contrario al año pasado que seguía muy triste y sin ganas de ver a nadie —suicida, incluso, lo que derivó en que hasta mi ex me buscase para ver que no fuera a cometer alguna locura— este año me emociona la perspectiva de mi cumpleaños.

He sabido rodearme de gente linda, que me quiere y me procura (y a G). "Uno cosecha lo que siembre" me dijo hoy una amiga. Algo bueno he hecho a lo largo de mi existencia. En mi cumpleaños siempre hay muchas personas a mi alrededor (irónicamente eso también fue motivo de pleito alguna vez), gente que me quiere ver bien y feliz. Soy muy afortunada. Y espero que cada año me dé tanto gusto como éste cumplir años y llegar a dar otra vuelta al sol.

Cambiar de década... me causa muchas sensaciones. Pero ante todo, me causa felicidad. Y eso es lo más importante de momento.

martes, 7 de octubre de 2014

Todo es mental



Let it go
Fly away
And say "Good-bye"
To yesterday
'Cause you're never alone
You just carry on
—A Great Big World

Hoy me traje un mood animado todo el día. Cantando, bailando, desde que me desperté hasta hace un rato. Se lo dije a mi jefa: "Estoy muy de buenas". Ocurrió que ayer Sibanshee estuvo medio de malas y medio grosera con todos en la oficina. En la noche me empezó a mensajear, para disculparse y me confesó algo que entiendo: se siente amargada y enojada y no sabe cómo salir de eso.

Le dije que todo depende de cómo quiera tomar las cosas. Uno no puede vivir atrapado en el pasado. Ni a la defensiva. "Si tienes broncas en la chamba, déjalas en la chamba. Si tienes broncas en casa, déjalas en casa. No se las cobres a quienes no la deben ni la temen". ¡Qué trabajo me costó a mí entender eso hace tiempo! De ahí me seguí con otras cosas, y conforme hablaba con ella, un gran peso se me quitaba de encima al tiempo que entendía que esas mismas cosas que le aconsejaba aplican a mi vida.

Hoy desperté feliz y tranquila. Ni siquiera un leve enojo al final de mi día en la oficina me empañó el día. Sí, no me cayó en gracia. Pero llegué a la casa y ya, mientras G se bañaba yo me desenajené con un video y a lo que sigue. 

Cantar y bailar me pone de buenas. Sacar mi trabajo y sonreír. Arreglarme: todo combinado, mi cabello bien peinado, mi maquillaje, mis labiales (¡cómo extrañaba usar labial!). Garabatear y hacer las cosas sin miedo a que me critiquen. ¡Sin miedo! Eso está padre. ¿Hace cuánto no me dejaba ser?

Y entonces una recuerda que todo es mental y la vida sigue. Que son nuestros pensamientos los que pueden mantenernos zen o enloquecernos y que nosotros tenemos elección sobre lo que pensamos, sobre la idea a la que le damos vueltas. Y es tan fácil sonreír. Es tan agradable, desentona tan bonito con la ciudad acelerada.

Así las cosas.

domingo, 5 de octubre de 2014

Emoción profunda

Cargando
Así el domingo. Shostakovich, mi amor <3

"La primera vez que vi a mi mamá llorar de felicidad fue en un concierto de violín. Yo no entendía qué pasaba. Ella estaba sentada, justo al filo de su asiento, su rostro apoyado sobre sus manos. Parecía incluso no respirar. El violinista estaba concentrado en su música y mi mamá, ausente para el resto del mundo, lloraba en silencio con una enorme sonrisa en el rostro. Por eso no me preocupé. Ya había visto llorar a mi mamá muchas veces, pero nunca de una forma tan profunda y feliz"

Mi mente de novelista descarriada no puede evitar pensar que algún día G dirá eso (o quizá lo escribirá), tras lo acontecido hoy en la Sala SIlvestre Revueltas, mientras escuchábamos el Concierto para violín de Dmitri Shostakovich. :')

miércoles, 1 de octubre de 2014

Dios SIEMPRE responde





"Saber que el conocimiento es provisorio, que los errores no se fijan y que todo lo que se aprende es objeto de sucesivas reorganizaciones permite aceptar con mayor serenidad la imposibilidad de controlarlo todo" —Delia Lerner

Como si a estas alturas yo no lo supiera, cada que le pido algo, Dios me responde. El asunto es que no responde como yo espero, sino como mejor sabe. Hace unos días decía que necesitaba colapsar ¡y tenga! Migraña. Ayer amanecí con una leve jaqueca, que al estar frente a las pantallas del trabajo desembocó en migraña de esa que me tumba bajo cuatro almohadas y dos cobijas para refugiarme del mundo sonoro. De paso, Martxie vino a caer en mi blog tras siglos de no hacerlo y me comentó de la forma violenta que sólo ella sabe hacerlo. No violenta de mala forma, violenta como "las cosas son así, Nerea, ya déjate de tonterías". Y eso está bien.




"Las chicas como nosotras necesitamos madrazos amables", me dijo por Whats. Y sí. No necesito más condescendencia. Le dije a ella que mi enojo es conmigo. Soy muy dura, siempre lo he sido, conmigo misma. La idea de ser mártir o víctima o necesitar que me rescaten nunca me ha gustado (y era uno de mis líos con Aru, que finalmente él buscaba rescatarme de una u otra forma y yo no me dejaba porque me tengo a mí misma),

Alguien más me decía que un novio no me iba a solucionar las cosas. Lo chistoso es que ni siquiera quiero un novio o una pareja (dejando de lado mi estado Grumpy Cat para con el sexo opuesto). Este mes cumplo 30 años. Le decía a Ladrón que de esos 30 años, los primeros 20 me los aventé soltera. A partir de que empecé a tener novio formal, sólo la relación con Aru fue estable. Me acuerdo mucho que enfurecí cuando al cortar Aru me dijo que no hiciera drama porque "Cuatro años no son nada" —en ese momento para mí era una forma de minimizar nuestra historia— pero visto en the big picture 4 años de relación contra 26 años de soltería en efecto no son nada (bueno, a menos de que contemos dos años on-and-off con el papá de G, but still). Es apenas un mínimo fragmento de mi existencia. No que no me haya dejado cosas buenas. Vaya, incluso Lord V me dejó cosas buenas, aprendizajes.

Lo que me ha tenido muy mal es tanto enojo. Porque si ni a Lord V lo odio, ¿por qué no puedo soltar lo demás con Aru? Alguna vez escribí, cuando di con una foto de Aru y elinauta juntos, que me daba emoción, porque hacía años que no veía a Aru sonreír así. Se me juntan muchas cosas, ese constante no sentirme suficiente... pero suficiente ¿según quién? A final de cuentas la única persona con la que estoy 24/7 es conmigo.

Curiosamente dos chicas de mi trabajo andan en encrucijadas y estaban platicando con varias personas, yo incluida. A ambas les dije lo que pienso fielmente: si no eres feliz contigo mismo, con lo que haces, no tiene caso. Pero eso debe aplicar a todos los rincones de nuestra vida. No sólo el trabajo. Yo lo he aplicado sólo al trabajo, pero no al resto de mi vida. Ahí el gran error.

Me acuerdo que cuando Aru empezó con "Vamos a vivir juntos" una parte mía (cada vez mayor conforme avanzaba el tiempo) pensaba "Ya nunca viví sola, en mi espacio y a mi ritmo" y me pesaba. El domingo pasado fui con Mel a acompañarla a comprar ropa y di con unas sábanas y un edredón hermosos. Los compré para mi cama y me ilusionaba la idea de conseguir otro juego la próxima semana. Ir juntando las cosas para mi casa. Mi vida a mi ritmo. 

Dios me contestó a través de mi migraña para un tiempo fuera y las palabras de Martxie. Madrazos amables (bueno, la migraña no es tan amable). Vamos a lo que sigue. Y dejar de tratar de tener el control absoluto, porque no se puede controlar todo en esta vida. Let it go, Nerea!