"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"

miércoles, 1 de junio de 2016

Me dicen "la intensa"


Soy obsesiva. Los que me conocen seguro piensan "qué novedad" entornando los ojos. Soy de esas personas que si empiezan a ver una serie hoy en día, en la época de Netflix y Popcorn Time y demás medios de streaming, acaba de verla en tiempo récord (Frankie y Grace me la eché en un fin de semana, siendo 13 capítulos, mientras que Doctor Who las temporadas de 2005 a 2013 me las aventé en un mes, por ejemplo). A veces es terrible, porque de repente sí pienso "ya que se acabe esto" pero no paro, me obsesiono con terminar -.- 

Pero con lo que más obsesiva soy es con la música: tengo mis loops infinitos. Es decir: una canción se convierte en la obsesión del día (o de la semana o del mes) y la escucho en una repetición constante. En serio: un graaaaan loop. Cuando me fui a San Luis Potosí la primera para el Taller de la FNPI, por ejemplo, escuché una rola de 2 cellos todo el camino de ida y todo el camino de vuelta (6 horas, a razón de 5 minutos por canción, fueron 72 veces de ida y otras tantas de vuelta). ¡Benditos audífonos! Así el mundo no tiene que soplarse mis obsesiones. 

Alguien que entiende a la perfección eso es Rax—a quien le debo la obsesión más reciente que es la canción que abre este post: So what de P!nk.

Y si algo entiende ella también es la intenseada.  A ella le acabé contando el lunes todo el show con el Chico de las Sombras (a quien, casualmente, ella conoce también). Coincidió que cuando le conté yo estaba un poco molesta por unos ajustes del negocio que estamos trabajando juntos y le dije a Rax: "Lo que me preocupa es que él crea que si me molesté es porque 'me bateó' cuando no es el caso". 

Rax me ayudó a tranquilizar mi mente. A veces me siento culpable de andarle explayando mis problemas, pues a últimas fechas me he apoyado mucho en ella. Luego ella me recuerda que platicar las cosas nos ayuda a las intensas-obsesivas y se me pasa. La verdad, me entiendo muy bien con ella. Creo que cuenta que ella también es obsesiva e intensa. Ella también me cuenta lo que le ocurre en la vida—y un par de veces creo que he podido ayudarle un poquitín.

¿Intensear es malo? Depende. Acabo de empezar un nuevo trabajo. Intensear en el aspecto de cumplir fechas y corretear gente es parte vital de mi chamba. Así que ahí no es malo. Clavarme con una canción, mientras que tenga audífonos, no afecta a nadie. Tampoco es malo que me clave con mis temas y aprenda cada día más. ¿Entonces por qué lo he visto como algo malo?

Supongo que depende de quién viene el comentario (como el que salió mencionado en el post pasado acerca de "no volver a cometer ese error" para que no le intensee al Chico de las Sombras). 

En mi diario escribí que justo no quería ser una intensa con él cuando lo conocí. Pero, así como Anaïs Nin: no tengo freno en esta vida, me desbordo. Cuando algo me emociona, me emociona en serio. ¿Cómo se pone uno los frenos? 

He ido aprendiendo a no desbordarme cuando la emoción puede llevar a cosas negativas: enojarme o frustrarme, por ejemplo. Las contengo un ratito y luego voy y las saco en un ambiente seguro (como la azotea de la casa, gritando). Pero cuando son cosas positivas... parece que al mundo le cuesta tanto trabajo entenderlo como si fuera algo malo. O tal vez me he juntado con la gente incorrecta. 

Creo que voy a mandar hacer tarjetas de presentación: "Hola, soy Nerea y soy una intensa. Advertido estás"


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