"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"

miércoles, 15 de junio de 2016

El monstruo invisible


Cuando la bruja llegó a la taberna de Artesano, Numa'hel acababa de entrar. 
—¡Ah!, Ahkire, llegas justo a tiempo, chiquilla mía. Ven, pasa, siéntense—Artesano sonreía afablemente, sus cachetes eternamente redondos y colorados coronando la barba rojiza alrededor de la sonrisa.
Ahkire saludó con un asentimiento de cabeza a Numa'hel y ambos tomaron asiento a la mesa en la que Artesano los invitaba a sentarse. 
—Hoy cazamos pato silvestre, me parece que les agradará el cómo lo he preparado.
—Seguramente quedará bien con la hidromiel y el Licor de los Bosques que he traído hoy, Artesano—dijo Numa'hel.
Ahkire sólo sonrió. Estas reuniones de comida y bebida en la taberna le agradaban, aunque ella no bebiera. La hidromiel, la cerveza y el Licor de los Bosques no eran bebidas de su preferencia. Pero disfrutaba enormemente ver al regordete Artesano hacer desfilar platillos inventados para la ocasión, mientras Numa'hel arqueaba las cejas asombrado por los sabores, buscando qué hidromiel, qué cerveza, qué Licor de los Bosques maridaba con las creaciones de Artesano.
En medio de la alharaca que se alzaba en la taberna, Ahkire alcanzó a distinguir la risa característica del mesero de la taberna. La bruja alada sondeó la multitud hasta que dio con los ojillos traviesos y brillantes de Olaf. El Gran Mesero de la taberna de Artesano caminaba blandiendo una deslumbrante sonrisa en el rostro moreno. Ahkire no se acostumbraba al rostro de gnomo en el cuerpo de un humano. Híbridos. Cada vez había más en las Cuatro Tierras.
—Olaf, querido, ven y salúdame bien—exclamó la bruja alada abriendo los brazos.
Olaf no necesitó que la invitación de la bruja alada se repitiera. Rodeó a la bruja con sus brazos, apretándola contra sí efusivamente, mientras le besaba ambas mejillas haciendo cuanto ruido y aspaviento le fue posible. La bruja alada dejó escapar una risa cristalina, cuajada de deleite por el gusto con que su amigo la saludaba.
El Gran Mesero cruzó miradas con Artesano, antes de volverse hacia Numa'hel:
—¡También tengo amor para ti, amigo mío, ven acá!—y antes de que Numa'hel pudiese reaccionar, Olaf lo levantó de su silla de un jalón y lo estrujó entre sus brazos con la misma efusividad, aunque sin besos, con que había saludado a la bruja alada.
Los cuatro seres empezaron a charlar, mientras degustaban los platillos que Artesano había cocinado para la velada. Olaf tuvo que levantarse un momento a atender a un parroquiano de la taberna. Numa'hel se excusó por un momento para ir a la letrina. Artesano aprovechó ese momento. Tomando por la muñeca derecha a la bruja alada, se inclinó para que nadie alcanzara a escuchar las palabras que iba a pronunciar:
—Querida mía, ¿me juras que Numa'hel no es tu amante?
La sorpresa dibujada en los violáceos ojos de la bruja alada fue mejor respuesta que el tartamudeo que escapó de sus labios:
—¿A...a...amante? ¿Amantes? ¿Numa'hel y yo? Pero, ¿qué cosas dices, Artesano?—la bruja tomó con ambas manos su copa de vino y se lo llevó a los labios.
—Ah, bueno... Olaf y yo teníamos la duda. Con ustedes nunca sabemos... ¡ea! No te enojes, chiquilla mía. Es sólo que a veces las miradas entre ustedes cargan más complicidad que la de los compañeros de trabajo. Además, la mirada con que fulminó a Olaf el joven Numa'hel cuando el pseud ognomo te abrazó... digamos que yo jamás pensaría en querer matar a nadie que abrazara a mis amigas, pero a mis amores...
Las palabras de Artesano quedaron en el aire por un segundo, pues Olaf venía de regreso a la mesa.
—¿Ves, pseudo gnomo? La chiquilla y el maese Numa'hel no mantienen relación alguna.
—Eso te dice, Artesano, pero yo sentí perfectamente al monstruo invisible alimentándose de la sorpresa que le provocó a Numa'hel verme abrazar y besar a Ahkire.
—¿El monstruo invisible?—la bruja no estaba segura de qué hablaban los dueños de la Taberna del Cerdo Feliz.
—Oh, por favor, Ahkire. No intentes mentirme a mí, a tu amigo Olaf. Sabes perfectamente de qué hablamos: esa criatura que surge de la envidia, del anhelo de lo que no nos pertenece, del miedo de perder a una persona especial por causa de un tercero...
Olaf no continuó con el juego de palabras, pues el joven Numa'hel volvía a la mesa. 
Ahkire dio otro sorbo a su copa de vino. Sabía que el joven sentado a su lado no tenía motivos para alimentar al monstruo invisible. Ellos ya lo habían hablado: si bien existía una atracción entre ambos, sabían que sus caminos no convergían. ¿Para qué arriesgarse a arruinar la amistad con un amorío? Aunque Ahkire recordó un antiguo dicho: "Puestas las reglas, puesta la trampa". ¿Acaso ahora ella era el fruto prohibido? Numa'hel no tenía pinta de ser de aquellos que repensaran sus decisiones y se echaran para atrás...

domingo, 12 de junio de 2016

La prisión de la mente


Ahkire abrió los ojos y supo que algo andaba mal.
—No, no otra vez...
Empezó a sentir su pulso acelerarse como si fuera en una carrera, la adrenalina empezaba a fluir por sus venas a una velocidad alucinante. ¿Dónde estaba el poder de llegar a la Iluminación de los antiguos emperadores de Ytor cuando una lo necesitaba?
—Maldita sea, Igur, Rhaz, ¡esto no es gracioso!—gritó la bruja alada caminando a tientas por la oscuridad.
Pero las risas de los demonios no resonaban por ningún lado. La bruja intuía que no era una broma. De nuevo estaba atrapada en ese lugar del carajo. Pero ¿cómo había caído aquí?
—El miedo, Ahkire, el miedo es el que siempre te trae aquí. Todo está en tu mente, ya lo sabes. 
El problema, y ella misma lo sabía, era que estaba atrapada en su mente: ese oscuro lugar donde acababa acorralada por sus mayores miedos cuando no desfogaba todo lo que acosaba su inquieto cerebro. ¿Cómo salir? Las últimas veces alguien más la había sacado. Pero esta vez ¿quién notaría su ausencia?
La bruja se había ido a dormir, ella sola, como llevaba ya años haciéndolo. El problema era que llevaba meses pensando en la soledad que la acosaba, en esa inquietud. Recordaba a Ryo, esa soledad que él experimentó por años, con la inquietud palpitante. Ella no quería sentirse acorralada por la soledad, no quería tomar malas decisiones por ella. 
Ya había visto cómo el miedo a la soledad había destruido a Rhaz, o cómo había nublado el juicio de Ryo, de Kito, de Lena... el propio, incluso, más veces de los que su orgullo le permitía admitir.
Sin embargo, ¿qué hacer si sí se quedaba sola para siempre? La mágica y encantadora bruja alada, demasiado imponente, demasiado libre como para que alguien la amara. Ser ella la hacía indigna del amor y por esa razón...
—¡Basta!—gritó la bruja a la nada—No voy a dejar que estas ideas me traicionen. Las personas no son sus ideas. No soy indigna del amor.
Ah, pero sí lo era. Ryo no había querido quedarse con ella. Con deprecio y cierta nota déspota le había dicho a forma de despedida: "Si yo pude enamorarme de ti, quizá alguien más lo haga". Quizá. No seguramente. Quizá. Nada de seguridades mientras él le arrancaba la esperanza de una forma más cruel de la que Armand nunca había sido capaz.
—¡Que no!
¿En qué momento acabó de rodillas? La bruja se levantó. Debía haber luz en algún lado. Ella ya sabía anclarse a las cosas que no estaban en ese pequeño infierno personal. Oh, al Señor de la Noche le encantaba atrapar a las criaturas desprevenidas ahí. Pero ella no iba a ceder.
Pensó en los piratas del Yazegheri. Las risas desquiciadas que no necesitaban del vino para florecer. Pensó en las veladas ella sola, cuando la música del mundo sonaba a todo lo que daba y ella danzaba, sin miedos, cantando a todo pulmón: sus pies descalzos, las larga cabellera libre, el viento seduciéndola. Pensó en las noches junto a las fogatas, en los abrazos sinceros del hada Cial. Recordó a Yvaine y el espíritu Hopes. No. No estaba, nunca había estado, sola. 
Su mente no tenía argumentos veraces, porque los hechos desmoronaban todo. 
La luz entró. Ahkire la vio. Sonrió. Se negaba a ser prisionera en su mente. La luz debía seguir brillando en sus ojos violetas. Sabía que cuando los abriera en el plano terrenal, vería una chispa. Y mientras la chispa existiera, el Señor de la Noche no podría aprisionarla, ni siquiera con el artilugio de las voces internas. No de nuevo, nunca más.

Escribir

Escribir es una de las mejores terapias que conozco
Llevo un rato sin escribir con la frecuencia que me gustaría. Iba a poner "que debería" pero tampoco es como que sea una obligación. Mi diario no ha sido abierto en casi un mes, o quizá ya pasó el mes, no sé. En serio, no lo he abierto. Cuando inicié mi trabajo en la agencia y no teníamos ni computadora ni nada qué hacer, aproveché mi cuaderno para escribir: seguí trazando cosas de las Cuatro Tierras, terminé un cuento (que mandé a un concurso, ¡dioses!). Pero ahora que voy agarrando el ritmo de volver a trabajar, me acomete una flojera tremenda los fines de semana.

El viernes pensé "este fin sí voy a escribir". Quería escribir posts para mi blog público—éste también es público, pero me refiero en el que sí firmo con mi nombre y no como Nerea—, columna para la revista, avanzar con las dos novelas... ¿y qué hice? Me la pasé viendo películas. Bueno, también hice ejercicio, platiqué con G y fui al cine con mi hermana.

Platiqué un poco por mensaje con Greats. Vamos a ir por un café en dos semanas. Le pasé por mail lo que llevo de las Cuatro Tierras. Ella también escribe, tiene su blog en Medium. Me gusta leerla, la verdad. Lo mismo que a Yoko, que tiene un blog bastante chistoso desde hace algún tiempo y ahora he empezado a seguirla. También he estado leyendo un poco de Mortinatos. Y me entra la culpa. ¿No debería estar escribiendo más? Si lo que quiero es ser escritora con al menos un par de libros publicados...

Vaya, al menos he regresado a estos lares, No estoy dejando de escribir del todo, en realidad. No puedo hacerlo porque entonces de verdad enloquezco.

"Todos tenemos cierto tipo de locura. Yo escucho voces en mi cabeza, por ejemplo.
Todos tenemos cierta forma de justificar nuestra locura. Yo les llamo a mis voces "personajes" y escribo historias con ellos, por ejemplo."

Si dejo de escribir, me angustio. Me acabo quedando atrapada en otro lugar del que me cuesta trabajo regresar. Pero me entra la culpa cuando no aprovecho mis momentos de ocio a algo más "productivo". ¿Tan clavada estoy en esa onda del workaholismo? Escucho a Raxxie regañándome, con justa razón.

Tal vez por ese afán de escribir con constancia es que he buscado más espacios. Hoy me enteré que mi propuesta de columna para Penumbria le gustó a Mortinatos. Esta semana me deben publicar como "autómata invitada". Y una vez que mande mi texto para el próximo mes, puedo colaborar como columnista mensual.

Me debo disciplinar para esto de escribir. Lo mismo que para leer. Son etapas y sé que uno no siempre tiene ganas de leer o de escribir o de hacer esas cosas que hace por gusto. Pero estoy en batalla contra la depresión, y sé que si me descuido, me puede agarrar por el pescuezo y aventarme a un sitio oscuro al que no quiero regresar jamás. Por eso lo de la disciplina. Bueno, por eso y porque en serio quiero ser publicada.

Veremos.

martes, 7 de junio de 2016

Emociones

Utan ansvar
Vi förstörde (vårt liv)
Med vår vänskap
Men jag ångrar ingenting av det vi gjorde
Du kan komma dit du vill om du tror på det
Varje tanke varje dröm varje hjärtslag
Kommer eka mycket högre i en död stad

[We destroyed our lives
With our friendship
But I regret nothing of what we did
You can go where you want if you believe in it
Every thought every dream every heartbeat
Will echo so much louder in a dead town]

Kent, Andromeda




Estaba tratando de dormir (el día de hoy fue laaaaaargo en el trabajo), pero mi mente que no sabe estarse en paz decidió que no, que no me iba a dejar dormir aún. Pensaba en varias cosas.Empecé a repasar a los hombres que han hecho mella en mi vida. En las emociones. En lo que las emociones provocan.

No podría explicar el tren de pensamiento original, el por qué llegué a donde llegué. Pero creo que me han amado varios hombres en diversos puntos de sus vidas. Así, tal cual. La intensidad de las emociones que he visto reflejadas en los ojos de varios de los hombres de mi vida (novios o amantes)  ha dejado una huella que equivale a detener el tiempo por un breve instante: ese momento que se congela y se guarda para darle un bonito replay cuando es necesario volver a creer en la magia que guardo bajo la manga. 

C, diciéndome por mensaje que nos fuéramos a Australia "Hagamos de eso un objetivo y trabajemos juntos para llegar a él". Su mirada llena de emoción cuando me contemplaba mientras nos tomábamos un café o cenábamos. Su ternura al abrazarme. Momentos breves de una promesa que jamás habría de cumplirse, porque ambos sabíamos que no podía ser. Pero por un instante él creyó enamorarse de mí, él creyó que podíamos hacernos promesas de un futuro a construir.

La sorpresa de la bella emoción de descubrir a alguien similar, a alguien que sorprende, que llama la atención, reflejada en los ojos del Chico de las Sombras fungía de espejo que me mostraba mi propio asombro. A la fecha sé que de repente lo sigo sorprendiendo (y que en cierto nivel me respeta). Pienso en él, en nuestro último evento, diciéndome "Tú también sabes un montón" como respuesta a que le dijera que disfrutaba esos eventos porque aprendía mucho de él. Respeto y admiración. 

El Mago Negro reencontrándose conmigo hace dos años y diciéndome al oído "Te lo diré ahora porque es lo que siento: te amo", dos palabras que sé que se guardó por casi una década porque estaba prohibido que me lo dijera. Y cuando me lo soltó fue a destiempo, burlándose de la curva que nos hacía sentir como si fuéramos pareja nueva cuando ya había pasado nuestro momento. 

El único que creo que llegó a mentirse a sí mismo y a mí en el ínter fue el innombrable, Lord V, cuando me decía que me amaba. Pero después de él... después de él sí he creído que por un breve momento los hombres que han cruzado camino conmigo sí han dicho las cosas creyéndolas.

Que hayan cuajado los asuntos o no, ya es otro boleto. Pero me da esperanza. Porque si he podido encender una chispa de emoción en alguien (en varios) más en estos años, significa que la magia sigue vive y que con alguien funcionará. Y de mientras, I regret nothing.



sábado, 4 de junio de 2016

Ansiedad social

O la maldita historia de mi estrés pre-bodas de mis amigos




No quiero morir sola. Y aviso que al baboso que me diga que tengo a G y por eso no estaré sola lo golpearé. Digo, sí, claro tengo a mi hijo, pero es otro tipo de soledad al que temo. Es no encontrar a una persona para compartir mi vida. Lo peor es que la gente para "animarme" me dice que no hay bronca, que sola me va bien, que conforme vaya pasando más el tiempo más exigente me haré y menos probable es que aguante las estupideces de otro papanatas... y por lo mismo menos probable es que encuentre pareja. Say what?! Si así es como me quieren animar, mejor no hablamos.

Sí, claro, llevo tres años soltera. Podemos decir sin temor a equivocaciones que de ese tiempo, la mitad de menos fue de reconstrucción de mi autoimagen que nunca ha sido la mejor, pero que tras la partida de Aru estaba simple y llanamente jodida y hecha añicos. Sentía que la canción Hand me down de Matchbox Twenty me describía a la perfección (lloren conmigo):





En este periodo tuve un break down en casa de Ximechan y Karasu en el que les dije ese temor de "voy a quedarme sola" y "no merezco el amor" y "¿por qué si todos dicen que soy bien mágica y musical no hay un solo hombre que no sea un cabrón que quiera estar conmigo?", junto con todas esas boberías que me ponen de malas porque no soy una princesa en desgracia: ¡soy una bruja! ¡Soy una guerrera! Y creo que ahí está el problema.

En el cumple de Ximechan salió el comentario "A los hombres no les gustan las mujeres inteligentes, les dan miedo". Karasu nos contempló a Ximechan y a mí y nos dijo:
—Pero a mí me gusta estar con estas dos mujeres tan inteligentes.
A lo que al unísono ella y yo respondimos:
—Porque eres inteligente.

Claro, fue muy simplista el comentario, pero es lo que hemos visto. Una mujer inteligente parece ser un peligro para los hombres, los espanta en general. Ya me jodí. (Aunque, si tan inteligente soy, ¿por qué no dejo de meter la pata? You'll start to think you were born blimd)

Me he dado cuenta de que casi todos mis amigos tienen pareja. Normalmente eso no me pesa. Vaya, incluso las nuevas adquisiciones a la vida de esta bruja, como Rash y Greats (que, por cierto, están comprometidos...) vienen en pareja. Creo que sólo Malesan está soltera... Pero cuando se casaron Ximechan y Karasu este año... pfff. Empezó la ansiedad social. Mi crisis de los 30 vino por ese lado: la parte mala onda de mi cerebro empezó a susurrar con toda alevosía ya tienes más de 30, ni a novio llegas, el tiempo se va bien rápido, ya no te vas a casar, ya no vas a tener más hijos (sí, sí le faltaba la risa malévola al final de su discurso). Y conforme se fue acercando la boda, peor se ponía la desgraciada voz. Fui sola a la boda. Me aburrí bastante en muchos puntos porque no tenía con quien bailar. Meh.

Por más que mi parte racional me decía que aún soy joven, que mis amigos apenas empiezan a casarse y que de cierta forma les llevo una ventaja de diez años de ser mamá, esa maldita voz, a veces en chingado loop infinito me empezaba a joder con que no hay quién me aguante el paso.

Sobreviví esa boda. Y entonces Arimasen y Gillsama se comprometieron en abril. Me lleva el tren.  De nuevo la ansiedad y ahora con más de un año de anticipación. Yo sé que la vida cambia mucho y que no debería estar buscando una pareja "dejar que las cosas fluyan, que la vida me sorprenda" y bla bla bla, todas esas tonterías optimistas y psicomágicas a las que la sociedad está tan volcada hoy en día. 

Y honestamente tampoco es que esté desesperada por tener novio o algo así. La verdad es que disfruto mucho acomodar mi tiempo a mi gusto y a mi manera, sin tener que lidiar con alguien más para organizar eventos, para cuadrar tiempos, para buscar que me haga espacio en su agenda (well, fuck, qué jodidos antecedentes tengo ¿verdad?)

En fin. Debo hallar como callar a esa maldita voz. Porque no tiene caso que me estrese tanto por estas cosas. ¿Verdad?

viernes, 3 de junio de 2016

Ese bonito punto

Una breve nota feliz

Por primera vez en la vida estoy en una oficina en la que me siento a gusto, sin peros ni molestias. Claro, apenas llevo dos semanas de haber entrado pero el ambiente es bien agradable. Cada quien metido en su chamba, pero con momentos de relax, de platicar, de enfocarse en algo que distraiga para poder seguir con la chamba. No siento a la gente descontenta como en KuG, por ejemplo. Sí, claro en KuG había cierto relax, pero las personas no estaban totalmente contentas. Y de la temible Editorial, mejor ni hablamos. El ambiente acá es diametralmente opuesto.


Puedo ponerme mis audífonos, escuchar mi música y tener libre navegación. A nadie le importa qué demonios esté haciendo siempre que saque mi chamba. Y la verdad, el puesto para el que me contrataron está bastante bien. Estoy en uno de esos momentos en que te das cuenta de que todo lo que has vivido te ha preparado para este punto en particular de la existencia. Así de bonito. Fin.

miércoles, 1 de junio de 2016

Me dicen "la intensa"


Soy obsesiva. Los que me conocen seguro piensan "qué novedad" entornando los ojos. Soy de esas personas que si empiezan a ver una serie hoy en día, en la época de Netflix y Popcorn Time y demás medios de streaming, acaba de verla en tiempo récord (Frankie y Grace me la eché en un fin de semana, siendo 13 capítulos, mientras que Doctor Who las temporadas de 2005 a 2013 me las aventé en un mes, por ejemplo). A veces es terrible, porque de repente sí pienso "ya que se acabe esto" pero no paro, me obsesiono con terminar -.- 

Pero con lo que más obsesiva soy es con la música: tengo mis loops infinitos. Es decir: una canción se convierte en la obsesión del día (o de la semana o del mes) y la escucho en una repetición constante. En serio: un graaaaan loop. Cuando me fui a San Luis Potosí la primera para el Taller de la FNPI, por ejemplo, escuché una rola de 2 cellos todo el camino de ida y todo el camino de vuelta (6 horas, a razón de 5 minutos por canción, fueron 72 veces de ida y otras tantas de vuelta). ¡Benditos audífonos! Así el mundo no tiene que soplarse mis obsesiones. 

Alguien que entiende a la perfección eso es Rax—a quien le debo la obsesión más reciente que es la canción que abre este post: So what de P!nk.

Y si algo entiende ella también es la intenseada.  A ella le acabé contando el lunes todo el show con el Chico de las Sombras (a quien, casualmente, ella conoce también). Coincidió que cuando le conté yo estaba un poco molesta por unos ajustes del negocio que estamos trabajando juntos y le dije a Rax: "Lo que me preocupa es que él crea que si me molesté es porque 'me bateó' cuando no es el caso". 

Rax me ayudó a tranquilizar mi mente. A veces me siento culpable de andarle explayando mis problemas, pues a últimas fechas me he apoyado mucho en ella. Luego ella me recuerda que platicar las cosas nos ayuda a las intensas-obsesivas y se me pasa. La verdad, me entiendo muy bien con ella. Creo que cuenta que ella también es obsesiva e intensa. Ella también me cuenta lo que le ocurre en la vida—y un par de veces creo que he podido ayudarle un poquitín.

¿Intensear es malo? Depende. Acabo de empezar un nuevo trabajo. Intensear en el aspecto de cumplir fechas y corretear gente es parte vital de mi chamba. Así que ahí no es malo. Clavarme con una canción, mientras que tenga audífonos, no afecta a nadie. Tampoco es malo que me clave con mis temas y aprenda cada día más. ¿Entonces por qué lo he visto como algo malo?

Supongo que depende de quién viene el comentario (como el que salió mencionado en el post pasado acerca de "no volver a cometer ese error" para que no le intensee al Chico de las Sombras). 

En mi diario escribí que justo no quería ser una intensa con él cuando lo conocí. Pero, así como Anaïs Nin: no tengo freno en esta vida, me desbordo. Cuando algo me emociona, me emociona en serio. ¿Cómo se pone uno los frenos? 

He ido aprendiendo a no desbordarme cuando la emoción puede llevar a cosas negativas: enojarme o frustrarme, por ejemplo. Las contengo un ratito y luego voy y las saco en un ambiente seguro (como la azotea de la casa, gritando). Pero cuando son cosas positivas... parece que al mundo le cuesta tanto trabajo entenderlo como si fuera algo malo. O tal vez me he juntado con la gente incorrecta. 

Creo que voy a mandar hacer tarjetas de presentación: "Hola, soy Nerea y soy una intensa. Advertido estás"