"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"

jueves, 29 de enero de 2015

¿Y ahora?

"The Balance" by Christian Schloe


No estoy acostumbrada a que me cortejen. No estoy acostumbrada a que me digan qué linda me veo y que quieren invitarme a salir a hacer lo que yo quiera, con tal de conocerme más. No estoy acostumbrada a que pongan atención a lo que les digo y que se aprendan mi signo del zodiaco y me digan que dicen los horóscopos que mi signo y el suyo son la pareja ideal (cosa que sí, casualmente es cierto que juran los astrólogos que mi signo y el suyo son un match made in Heaven). 

No estoy acostumbrada a que memoricen los detalles de cómo cae mi cabello, o qué historias me gustan, cuál es mi agenda o la edad de mi hijo, no cuando son detalles sueltos en un café un miércoles cualquiera después de trabajar. 

No sé qué se hace cuando no me buscan exclusivamente por lo sexual, o de menos no tan de entrada. No sé qué demonios procede cuando me marcan por teléfono porque "prefiero escuchar tu voz a sólo leerte" ni qué decir cuando me comentan que el sonido de mi risa es agradable. 

No tengo idea de cómo funciona cuando las letras cursis de canciones románticas parecen haberse resbalado en la vida real y entonces hacen el esfuerzo por verme, invitarme un café, invitarme a salir, tratar de conocerme, como si fuera alguien interesante. 

No. No tengo la más remota idea de qué hacer. Sé cómo manejar a los hombres que me tiran los calzones de entrada porque quieren meterme en la cama. Conozco la desfachatez del coqueteo plenamente sexual. Sé cómo escaparme de esas tretas, e incluso lo hallo ameno. Pero ¿esto? ¿Esto?

No estoy acostumbrada a que me cortejen porque la única persona que lo hizo fue Viko, y aún así su cortejo fue express y al final me sentí traicionada.

No, no sé qué se hace. Y me choca no saber qué hacer.

sábado, 24 de enero de 2015

De evasiones y otros demonios

Le dije a mi papá que me enteré esta semana que el escritor Alberto Chimal me guardó un lugar en su taller de narrativa, pues la semana pasada me tomé un café con Raxxie y le comenté que quiero publicar este año sí o sí. Salió el comentario de que hace mucho que no ejercito mi pluma con guía. Claro, escribo mucho, pero sin alguien que me dé orientación. Mi momento más prolífico de textos fue cuando estuve en el Taller de Creación Literaria de la prepa (ya llovió), porque había una exigencia y una disciplina. 

Sin embargo, el taller es una de muchas otras cosas que quiero/tengo que hacer. Esta semana inicié un curso/diplomado de Teoría de la Imagen en el libro álbum y un seminario de creación de proyectos artísticos con niños. Al mismo tiempo tengo mi trabajo de fijo, la revista, un proyecto de traducción, un trabajo freelance de escribir notas para una blog, me pidieron un artículo sobre el canon literario para otra revista online... con mi trabajo actual salgo mucho de viaje, hay que acabar la tesis y liberar un par de materias en la escuela. Está G, por supuesto y mi vida social. 

—Cualquier pensaría que te estás evadiendo de la realidad—me dijo mi papá al notar el listado de cosas a las que me he apuntado.

Mi primera reacción fue pensar que por supuesto no me estoy evadiendo de nada. Hacía mucho que no me sentía tan plena y feliz. El 2015 me encontró bien y de buenas, con ganas de avanzar mucho y de romper cualquier cadena: no quiero quedarme con ganas de nada. Recibí el año con la apertura de aceptar todas las oportunidades que se me presentaran, y resulta que se me han presentado MUCHAS.

Empero, me acordé de lo que a finales del 2013 me dijera el adivino de las cartas: "Nada te asusta, a nada le dices que no, salvo al amor".

Quizá en cierta medida sí me estoy evadiendo, pero lo que estoy evadiendo es la posibilidad de que alguien quiera estar conmigo. Lo estuve pensando hoy, hace rato. Curiosamente, en esta semana noté cuánto le llamo la atención a los hombres que me rodean. Un chico de sistemas de donde trabajo me acompañó ayer al metrobús, haciéndome la plática y coqueteando conmigo. El jueves vino el niño que arregla las compus en mi casa y mi hermana me dijo que seguro le rompí el corazón porque el pobre chico casi me dijo "Nerea, te amo" y yo no le daba ni la hora del día. (exagerada mi hermana, claro). Uno de los editores de la oficina me marcó por teléfono para invitarme a salir "Haremos lo que quieras, yo sólo quiero consentirte este fin de semana". 

Al de sistemas lo espanté con la carta de "Soy madre soltera", al de las compus con mi carta de "platico contigo pero soy fría y cortante" y al editor con "tengo mucha tarea que sacar este fin de semana".

Me he ocupado mucho y es difícil que salga con alguien. Y el tiempo que sí llego a tener disponible lo ocupo o con mis lecturas o con mis amigos. Lo más curioso del asunto es que sí ando terriblemente coqueta. En cierto punto entre noviembre y ahora recordé que soy una mujer atractiva y he disfrutado mucho del simple placer de arreglarme y de sonreír. Escucho a los hombres que tratan de ligarme, con una sonrisa pícara en los labios, pero sin intención de nada con nadie, porque más allá de charlas de elevador o de metrobús, evito el contacto físico a toda costa. Más allá de haberle aceptado un café al editor, no he salido con nadie. Y el editor me causa un poco de preocupación: filósofo. ¿Por qué siempre me persiguen los filósofos?  "Nada te asusta, Nerea..." 

Volvemos a las ironías de la vida. Tengo esta idea insana de que como ya tengo 30 no me casaré ni tendré más hijos, y al mismo tiempo le huyo a cualquier posibilidad de abrirme con nadie que sea nuevo. Temo que una relación, además de que sea complicada por G, signifique volver a reprimirme o no ser yo misma. Temo que quieran volver a amarrar mis alas o me acaben diciendo otra vez que estoy loca o algo así. No quiero frenarme y estoy viviendo a una velocidad impresionante.

Viajo mucho, yo sola, y lo disfruto bastante. Estoy estudiando mucho y me gusta. No quiero frenarme. Al final, la vida son sólo las elecciones que tomamos. Al final, quizá sí me quede sola por elegir ser quien soy y no parar.

sábado, 3 de enero de 2015

2015

Esta bruja no cree en los propósitos de Año Nuevo. Siempre los he visto más como buenas intenciones que, tras la emoción de las primeras dos semanas del año, se van disipando. Yo suelo ponerme metas. La verdad, cuando inició 2014 sólo pedía sanar mis heridas y reconstruirme. Que saber de Aru ya no me doliera y, con mucha buena voluntad, conseguir volver a reírme. No pensé en mucho más cuando terminaba 2013. Por fortuna, 2014 me llenó de ánimo y bendiciones a pesar de mis altibajos y mi tristeza.

En octubre dejé de escribir acá, pero fue porque estaba muy reflexiva. MUY reflexiva. Ahora que inició ya el 2015 puedo ver que 2014 fue un año de mucho aprendizaje y crecimiento. Ya no soy para nada quien era al inicio del año recién concluido. Así que esta vez sí tengo mi listita de metas:

1. Bailar. Salsa. Bachata. Pole dance. 
2. Viajar. MUCHO. Chiapas, Oaxaca, Los Cabos, Cozumel, Guanajuato, Mérida y Campeche. Mínimo.
3. Publicar. Novela de preferencia. Cuentos como mínimo. Tirándole muy alto: ambos. 
4. Estudiar. Ya estoy inscrita en un diplomado de Teoría de la imagen y en un Seminario de Arte e Infancia. 
5. Titularme.
6. Tener mi espacio propio.
7. Bloguear con frecuencia. Acá y en el "oficial". Pero no depresiones. Mi idea es aportar cosas que valgan la pena.

Ante todo, para mí este año va a ser de disfrutar y ser feliz. Reír mucho. Gozar. Atreverme. Quiero mis tatuajes este año. Quiero no frenarme. Y claro, seguir trabajando muchísimo, como loca, porque sólo el día que me muera sabré estarme en paz.
No son propósitos: son metas y hay que trabajar por ellas. Pero está bien, nada que no nos cueste es valorado por nosotros. Así que a echarle todas las ganas posibles.

Así que a por un año simple, de debraye, de risas, y de diversión.