"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"

lunes, 27 de octubre de 2014

Say something

Say something
I'm giving up on you


And I'm sorry
I couldn't get to you

lunes, 13 de octubre de 2014

Cambiando de década



Faltan pocos días para mi cumpleaños número 30. Esta semana será el festejo y es la primera vez que me siento con la ilusión de niña chiquita ante la idea de mi fiesta. Mi hermana y mi prima han estado organizando con ayuda de mis amigos y hay cosas que son sorpresa. A mí nunca me ha disgustado cumplir años, pero sentirme ansiosa porque ya sea el día e ilusionada porque llegue hacía mucho que no me pasaba.

Estaba meditando al respecto y me di cuenta de que en realidad los últimos cumpleaños han tenido notas agridulces. Pleitos minutos antes de que llegaran invitados que derivaron en preguntas en corto "¿Por qué tu novio está de un lado de la casa y tú del otro?". Hubo un año en que yo estuve enferma y de verdad no quería celebrar. Disfruté el festejo, peor me dejó exhausta porque no acababa de recuperarme del todo. Otro año en el que las cosas estaban tan tensas que no podía disfrutar. Después el año pasado en que estuve de lo más triste (y esa tristeza volcó en Navidad cuando en la cena con mis amigos me solté llorando a mares en la cocina, y mi mejor amiga me jaló para contenerme).

A veces no vemos lo mal que están las cosas hasta que ya pasó tiempo y dejamos atrás los pleitos. Reencontré mis diarios de 2009 y 2010 y me pasma leerme tan triste y tan dejada. Tampoco puedo decir que todo era horrible y que alabado Cristo se acabó. Es más bien que me extraña que los pleitos fueran siempre los mismos, particularmente en momentos que debían ser felices.

Sin embargo, contrario al año pasado que seguía muy triste y sin ganas de ver a nadie —suicida, incluso, lo que derivó en que hasta mi ex me buscase para ver que no fuera a cometer alguna locura— este año me emociona la perspectiva de mi cumpleaños.

He sabido rodearme de gente linda, que me quiere y me procura (y a G). "Uno cosecha lo que siembre" me dijo hoy una amiga. Algo bueno he hecho a lo largo de mi existencia. En mi cumpleaños siempre hay muchas personas a mi alrededor (irónicamente eso también fue motivo de pleito alguna vez), gente que me quiere ver bien y feliz. Soy muy afortunada. Y espero que cada año me dé tanto gusto como éste cumplir años y llegar a dar otra vuelta al sol.

Cambiar de década... me causa muchas sensaciones. Pero ante todo, me causa felicidad. Y eso es lo más importante de momento.

martes, 7 de octubre de 2014

Todo es mental



Let it go
Fly away
And say "Good-bye"
To yesterday
'Cause you're never alone
You just carry on
—A Great Big World

Hoy me traje un mood animado todo el día. Cantando, bailando, desde que me desperté hasta hace un rato. Se lo dije a mi jefa: "Estoy muy de buenas". Ocurrió que ayer Sibanshee estuvo medio de malas y medio grosera con todos en la oficina. En la noche me empezó a mensajear, para disculparse y me confesó algo que entiendo: se siente amargada y enojada y no sabe cómo salir de eso.

Le dije que todo depende de cómo quiera tomar las cosas. Uno no puede vivir atrapado en el pasado. Ni a la defensiva. "Si tienes broncas en la chamba, déjalas en la chamba. Si tienes broncas en casa, déjalas en casa. No se las cobres a quienes no la deben ni la temen". ¡Qué trabajo me costó a mí entender eso hace tiempo! De ahí me seguí con otras cosas, y conforme hablaba con ella, un gran peso se me quitaba de encima al tiempo que entendía que esas mismas cosas que le aconsejaba aplican a mi vida.

Hoy desperté feliz y tranquila. Ni siquiera un leve enojo al final de mi día en la oficina me empañó el día. Sí, no me cayó en gracia. Pero llegué a la casa y ya, mientras G se bañaba yo me desenajené con un video y a lo que sigue. 

Cantar y bailar me pone de buenas. Sacar mi trabajo y sonreír. Arreglarme: todo combinado, mi cabello bien peinado, mi maquillaje, mis labiales (¡cómo extrañaba usar labial!). Garabatear y hacer las cosas sin miedo a que me critiquen. ¡Sin miedo! Eso está padre. ¿Hace cuánto no me dejaba ser?

Y entonces una recuerda que todo es mental y la vida sigue. Que son nuestros pensamientos los que pueden mantenernos zen o enloquecernos y que nosotros tenemos elección sobre lo que pensamos, sobre la idea a la que le damos vueltas. Y es tan fácil sonreír. Es tan agradable, desentona tan bonito con la ciudad acelerada.

Así las cosas.

domingo, 5 de octubre de 2014

Emoción profunda

Cargando
Así el domingo. Shostakovich, mi amor <3

"La primera vez que vi a mi mamá llorar de felicidad fue en un concierto de violín. Yo no entendía qué pasaba. Ella estaba sentada, justo al filo de su asiento, su rostro apoyado sobre sus manos. Parecía incluso no respirar. El violinista estaba concentrado en su música y mi mamá, ausente para el resto del mundo, lloraba en silencio con una enorme sonrisa en el rostro. Por eso no me preocupé. Ya había visto llorar a mi mamá muchas veces, pero nunca de una forma tan profunda y feliz"

Mi mente de novelista descarriada no puede evitar pensar que algún día G dirá eso (o quizá lo escribirá), tras lo acontecido hoy en la Sala SIlvestre Revueltas, mientras escuchábamos el Concierto para violín de Dmitri Shostakovich. :')

miércoles, 1 de octubre de 2014

Dios SIEMPRE responde





"Saber que el conocimiento es provisorio, que los errores no se fijan y que todo lo que se aprende es objeto de sucesivas reorganizaciones permite aceptar con mayor serenidad la imposibilidad de controlarlo todo" —Delia Lerner

Como si a estas alturas yo no lo supiera, cada que le pido algo, Dios me responde. El asunto es que no responde como yo espero, sino como mejor sabe. Hace unos días decía que necesitaba colapsar ¡y tenga! Migraña. Ayer amanecí con una leve jaqueca, que al estar frente a las pantallas del trabajo desembocó en migraña de esa que me tumba bajo cuatro almohadas y dos cobijas para refugiarme del mundo sonoro. De paso, Martxie vino a caer en mi blog tras siglos de no hacerlo y me comentó de la forma violenta que sólo ella sabe hacerlo. No violenta de mala forma, violenta como "las cosas son así, Nerea, ya déjate de tonterías". Y eso está bien.




"Las chicas como nosotras necesitamos madrazos amables", me dijo por Whats. Y sí. No necesito más condescendencia. Le dije a ella que mi enojo es conmigo. Soy muy dura, siempre lo he sido, conmigo misma. La idea de ser mártir o víctima o necesitar que me rescaten nunca me ha gustado (y era uno de mis líos con Aru, que finalmente él buscaba rescatarme de una u otra forma y yo no me dejaba porque me tengo a mí misma),

Alguien más me decía que un novio no me iba a solucionar las cosas. Lo chistoso es que ni siquiera quiero un novio o una pareja (dejando de lado mi estado Grumpy Cat para con el sexo opuesto). Este mes cumplo 30 años. Le decía a Ladrón que de esos 30 años, los primeros 20 me los aventé soltera. A partir de que empecé a tener novio formal, sólo la relación con Aru fue estable. Me acuerdo mucho que enfurecí cuando al cortar Aru me dijo que no hiciera drama porque "Cuatro años no son nada" —en ese momento para mí era una forma de minimizar nuestra historia— pero visto en the big picture 4 años de relación contra 26 años de soltería en efecto no son nada (bueno, a menos de que contemos dos años on-and-off con el papá de G, but still). Es apenas un mínimo fragmento de mi existencia. No que no me haya dejado cosas buenas. Vaya, incluso Lord V me dejó cosas buenas, aprendizajes.

Lo que me ha tenido muy mal es tanto enojo. Porque si ni a Lord V lo odio, ¿por qué no puedo soltar lo demás con Aru? Alguna vez escribí, cuando di con una foto de Aru y elinauta juntos, que me daba emoción, porque hacía años que no veía a Aru sonreír así. Se me juntan muchas cosas, ese constante no sentirme suficiente... pero suficiente ¿según quién? A final de cuentas la única persona con la que estoy 24/7 es conmigo.

Curiosamente dos chicas de mi trabajo andan en encrucijadas y estaban platicando con varias personas, yo incluida. A ambas les dije lo que pienso fielmente: si no eres feliz contigo mismo, con lo que haces, no tiene caso. Pero eso debe aplicar a todos los rincones de nuestra vida. No sólo el trabajo. Yo lo he aplicado sólo al trabajo, pero no al resto de mi vida. Ahí el gran error.

Me acuerdo que cuando Aru empezó con "Vamos a vivir juntos" una parte mía (cada vez mayor conforme avanzaba el tiempo) pensaba "Ya nunca viví sola, en mi espacio y a mi ritmo" y me pesaba. El domingo pasado fui con Mel a acompañarla a comprar ropa y di con unas sábanas y un edredón hermosos. Los compré para mi cama y me ilusionaba la idea de conseguir otro juego la próxima semana. Ir juntando las cosas para mi casa. Mi vida a mi ritmo. 

Dios me contestó a través de mi migraña para un tiempo fuera y las palabras de Martxie. Madrazos amables (bueno, la migraña no es tan amable). Vamos a lo que sigue. Y dejar de tratar de tener el control absoluto, porque no se puede controlar todo en esta vida. Let it go, Nerea!