Se acaba el 2018 y veo a todos en redes sociales ponerse súper cursis. El recuento de sus años, en fotos y buenos deseos para el mundo. Creo que me causa un poco de ruido, porque durante casi todo el mes vi a la gente diciendo que qué bueno que se acaba el año porque fue horrible.
La verdad, 2018 ha sido por mucho uno de los mejores años de mi vida: viajé, reí, bailé, gocé con mis amigos y a pesar de mis momentos de muchísimo estrés en el trabajo, me siento orgullosa de mí misma y lo que he logrado en la chamba.
Topé con una charla TED que creo que me define lo que he logrado, algo que en su momento fue motivo de resentimientos ajenos: siempre he sabido hacia dónde voy. A veces parece que lo olvido, pero no lo pierdo, sigo teniendo un norte. Y mientras exista en mi vida y luche por ello un poco cada día, me habré salvado de la monotonía del olvido. Venga, 2019, estoy lista.