"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"

domingo, 17 de junio de 2018

Cuando caen los veintes


Cuando Aru y yo nos enamoramos, él me dijo que se le figuraba que éramos Sakura y Shaoran. La imagen con la que abre este post era para mí la representación de nuestra cursilería. De hecho, la tenía de fondo de pantalla en el celular.
Sakura era la protagonista de Sakura card captor, anime que a la fecha yo no he visto. Pero Aru decía que yo se la recordaba. Sin embargo, prefería usar a la Sakura y al Sharon de Tsubasa Chronicles. Normalmente me decía que le gustaban más esos personajes, unos personajes más grandes (porque Sakura es una niña en Card Captor) y con vestuarios más vistosos.

Curiosamente, hoy que buscaba con G el siguiente número de Seven Deadly Sins en el stand de Panini Manga, vi que salió el primer tomo de Tsubasa Chronicles y que lleva en la portada a Sakura y Shaoran. Tomé el volumen y leí la contraportada: Sakura ha perdido la memoria y depende de que Shaoran encuentre las plumas (?) para que ella recuerde que es una princesa. Es decir: Shaoran se vuelve el protagonista que debe rescatar a la damisela en peligro. Y entonces me cayó el veinte. Siempre estuvo ahí, presente, esa necesidad de ser el héroe, de ser él quien me salvase. Desde que nos conocimos, desde que le sacó de onda mi historia y el que yo siguiera hablando con el Mago Negro. 
No he visto Sakura ni compré hoy Tsubasa. Quizá más adelante logre hacerlo (conocer bien esas historias), pero Aru incluso cerró nuestra historia con una canción de Tsubasa (creo que justo con un ending o algo así). 
Cuando decidió cortarme, revistió nuestro blog privado con una imagen de Tsubasa, puso un listado de las cosas que le harían pensar en mí (imágenes de Sakura y Shaoran, claro, la palabra ohana, casi cada canción de Sister Hazel, las noches lluviosas, el té de mago y fresas...) y programó la última entrada como despedida. 
Probablemente una de las cosas que más le pegaron a nuestra relación fue el que yo no era una princesa (aunque él llegó a decirme self-rescuing princess) que necesitaba ser salvada, sino que era y soy una bruja guerrera. 
Quizá desde el cómo quería verme él se notaba que la relación no iba a funcionar... el tema es, ¿alguien en esta vida quiere a una bruja guerrera? ¿Es posible eso?

sábado, 16 de junio de 2018

Los cambios de la vida


Anoche fuimos al teatro. Invité a mi ma y a Mel al estreno de la obra Escritores Ebrios S.A. en Un Teatro.  Fue una gran velada, en la que reímos mucho. Mientras esperábamos a que Mel llegara, mi ma y yo platicamos de cuánto han cambiado nuestros hábitos desde la muerte de mi papá.
A mi papá no le gustaba salir. Sólo cuando era a comidas en casa de mis tíos. Pero ir de paseo, al cine, al teatro... como que no era su cup of tea. A veces me pregunto qué tanto eran las limitaciones económicas y qué tanto era la flojera. 
A raíz de la muerte de él, nosotros cambiamos muchas cosas, incluyendo nuestros hábitos de entretenimiento. Claro, yo ya salía con mis amigos y con G, pero ¿ir al cine con mi ma? ¿Salir a comer, a cenar, al teatro, a pueblear? Era algo que no acostumbrábamos. A veces siento que no lo hacemos tanto como deberíamos, y  justo quiero que logremos salir a algún pueblito al menos una vez al mes para conocer más.
Nos disfrutamos más como familia. Desde el ver Trollhunters a la hora de la comida cuando estamos G, mi ma y yo, hasta el escaparnos al cine los cuatro o, como ayer, ir al teatro. Salir de vacaciones. Reír, viajar, sorprendernos. Ha sido uno de los cambios positivos que trajo la partida de mi papá. Nos limitábamos mucho, fuera por dinero o por tener que cuidarlo en el declive de la enfermedad. Y es bueno saber que en el aftermath de su partida llegaron cosas buenas.
A final de cuentas, la vida sigue. La muerte es un cambio para los que nos quedamos detrás. Pero no significa que sea malo. 

viernes, 15 de junio de 2018

Nostalgia


La lluvia me gusta, siempre me ha gustado. Caminar bajo ella suele parecerme relajante. No todo el mundo opina lo mismo. Me acuerdo de cierta ocasión, hace 10 años o más, en que iba caminando bajo una lluvia torrencial con el Mago Negro. Nos metimos a un hotel para refugiarnos y quitarnos la ropa. Yo me moría de risa, él, no tanto. 
Me acuerdo de mí misma, en Cozumel, corriendo a la azotea del edificio en que vivía, para mojarme en la lluvia que caía en ese momento, los brazos abiertos en cruz, riendo, hasta que Lord V subió para llevarme al departamento: "¿Estás loca?", refunfuñó.
Me acuerdo de Aru, haciendo que me parara de la cama para salir al pasillo, cuando yo dormía en el cuarto de servicio, y aprovechar el que la lluvia espantaba a las personas para hacer el amor ahí, recargados contra el barandal.
Anoche pensaba en ese último recuerdo: la lluvia, sus besos, el volver a entrar al cuarto para refugiarnos bajo las cobijas, quedarme dormida escuchando la lluvia, envuelta por los brazos de Aru. Mi mente vagó a otro momento con lluvia: Aru y yo, sentados en una entrada de un edificio. Distancia entre nosotros, esperando que amainara un poco la lluvia. Yo sabía que él quería cortarme esa noche. Antes de eso, él y yo peleando, bajo el paraguas, porque él se empeñaba en que fuéramos los dos bajo el mismo paraguas pero, al ser un poco más bajo que yo, siempre me pegaba con la sombrilla en la cabeza y me ponía de malas. 
Anoche llovía. Yo estaba en la cama, escuchando la lluvia. Pensé en todas las veces en que ese sonido me ha servido de arrullo. Las lluvias de junio. Entonces mi mente se fue al momento en que, también en el cuarto de servicio en una noche de lluvia, Aru estaba encima mío y al momento de sentirlo en mí, me soltó:
Te amo
Y mi reacción casi caricaturesca: levantarme de golpe al tiempo que dije "¿Qué?", casi tirándolo de la cama. Era la primera vez que me decía eso (la primera vez que se lo decía a cualquier mujer).
Es un momento que recuerdo como algo gracioso, primero por mi reacción, luego porque él me preguntó "Cuando encuentre a la voz responsable de decirte eso ¿qué quieres que haga? ¿la entierro?" y empezó, como siempre, a analizar y tratar de racionalizar el sentimiento...
Empecé a llorar (anoche) abrazada a mi almohada (patético).

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Me siento triste y nostálgica. Ojo: no por Aru, sino por el hecho de ser amada. De tener compañía.
Anoche, con la lluvia, me pregunté si volveré a sentir eso: esa alegría idiota del enamoramiento, esa calidez del amor, eso que tiene tantos años que no siento y que cada vez parece más improbable.
Sé perfectamente que no se trata de ir buscando por la vida a ver si alguien quiere estar conmigo, pero dado lo mal que me ha ido en los últimos años, no puedo evitar pensar que algo estoy haciendo mal o que algo está mal conmigo.
De nuevo ese miedo, ese miedo idiota: no seré amada. Ese "alguien" no existe para mí. ¿Cómo se le llama a la nostalgia por algo que no ha ocurrido? ¿Cómo se le llama a ese extrañar algo que no existe?
El clima gris me tiene tristona. Ya lo dijo Male-san "vayamos a cazar un postre feliz". Sí, quizá lo que me falta en realidad es azúcar. Como sea, no puedo sacar esa espina de tristeza. Y suena Sleeping at last con su potente música inefable, haciendo que vuelva a llorar.


miércoles, 13 de junio de 2018

Soy

"Si te pasas la vida procurando no romperte, te aburrirás terriblemente"
Mathias Malzieu, La Mecánica del corazón



A veces parece que ser quien soy es un problema. Soy ese tipo de mujer que no espera a que le bajen la Luna y las estrellas. Hubo una época en la que sí pensaba "si tan sólo hubiera alguien que me consintiera". Ya no. Aprendí a trabajar por lo que quiero y eso incluye trabajar para consentirme. 
Desde que entré a la Agencia, tomo un día por mi cumpleaños y me "llevo" a desayunar. Yo solita. A veces incluso me llevo también a cenar. Si tengo antojo de algo, voy por ese algo.
Ser así implica no tener pelos en la lengua y decir las cosas como las pienso. Las indirectas no sirven. Eso puede ser "malo" al parecer. 
Recientemente conocí a alguien que me llamó la atención, mucho. Como hacía años no me pasaba. Alguien inteligente, simpático, con gustos en común conmigo pero con una forma de ver la vida diferente para algunas cosas, lo que daba margen para aprender con él. 
Bueno, en lugar de esperar a ver qué pasaba, tuve a bien (o a mal) escribirle una carta donde le decía que me gusta él y me gusta salir con él. "Ojalá podamos seguir saliendo más".
¡Puf! Desapareció. Dos semanas después de darle la carta pasaron sin que me dijera nada. Por lo que opté por preguntar (por WhatsApp) si la había leído. "I did but I really don't know how to answer and I really don't want to answer it via text".
¿Responder? No le propuse matrimonio, ni ser novios ni nada. Sólo dije un hecho: me gustas. Y en caso de que se requiera una respuesta, es sencilla: "tú también me gustas" o "no me gustas" y fin. Sin embargo, no responder es también en sí misma una respuesta. 
Esta sociedad nos ha acostumbrado a que es malo decir lo que queremos/sentimos. Debe haber indirectas, debemos ocultar los sentimientos y esperar que de forma telepática la gente que nos rodea nos entienda.
La Reina de los Conejos me dijo que no hice nada malo: "fuiste vulnerable y eso está bien. Sabes que conlleva un riesgo, pero ya no quedó en ti".
Si algo he aprendido desde que empecé con los ejercicios de meditación, es que hay pocas cosas que puedo controlar en esta vida: 
  • Mis emociones
  • Mis reacciones
  • Mis pensamientos

Nothing more, nothing less. Eso no quita que duela el que decir las cosas y ser vulnerable aleje a alguien. Tiene casi un mes que le di la carta a la persona en cuestión. Si bien me contestaba (hasta hace dos días) los mensajes de Whats, tampoco ha sido como para decir "vamos a vernos". Sus mensajes suelen ser confusos. Me da la impresión, por Twitter, que le interesa alguien... imagino por su falta de respuesta que es alguien más, no soy yo.
Tori me ofreció una disculpa por el hecho de que esta persona desapareciera, pues ella me lo presentó. Como se lo dije: no es su culpa, ni que ella fuera su mamá. A lo que agregó "Si eso le asusta, no aguanta mujeres echadas para adelante".
Parece que así será mi vida siempre

Soy una mujer que no se guarda lo que quiere. Alguien que persigue sus sueños e ideales. Estoy dispuesta a seguir aprendiendo. ¿Que soy muy intensa? Sí, quizá. A final de cuentas, si alguien se interesa en mí, debe poder con eso, con mi intensidad, con mi desbordamiento, con mi forma apasionada y falta de medias tintas.
Soy el tipo de persona que va tras lo que quiere. Lo más valioso que tenemos es el tiempo, por lo que no me siento con ganas de estarlo perdiendo. Si esta persona de plano decidió que yo era too much (yet again), ni modo.
Lástima que algo que prometía se desvaneció tan pronto.  Lo único que me queda es seguir yendo hacia adelante.
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sábado, 9 de junio de 2018

El Regreso

No había podido entrar a este espacio, porque parece que alguien quiso hackear la cuenta. Además, la vida. Pero como tiendo a enloquecer cuando la vida me sobrepasa y dejo de lado mis letras, he regresado. Espero que con constancia. 

Por mientras, una canción que me tiene obsesionada.