"May my heart be kind, my mind fierce and my spirit brave"

domingo, 3 de julio de 2016

En otra vida

There is a light you can't always see
And there is a world we can't always be
[...]
And this is a song for someone

—No estoy segura de qué pensar. A veces creo que existen amores reales, pero que se equivocan de vida: no puede ser en este tiempo, sino que será en el próximo.
—¿No estás enamorada?
—¿De él? De cierta forma siempre lo he amado, de cierta forma siempre he sido suya... y al mismo tiempo, sé que jamás seré de él.—la sonrisa de la bruja estaba un tanto torcida, sus ojos brillaban con una chispa extraña.
—¿Entonces?
—Es complicado... él me nombró ¿sabes? Existe un nombre con el que me presento ante todos, pero él me lo dio. Él notó mi fuerza, quién soy en realidad, desde el momento en que empezamos a ser amigos. Llevamos una década de conocernos, no siempre nos hemos visto pero... siempre está ahí, de alguna forma.
La bruja sonrió pensando en él, diciéndole que ya no quería ser su amante. "Podemos seguir como amigos, platicar, salir, beber juntos el té o incluso compartir la comida, sólo ya no la cama"
Ella quería una explicación, pero sabía que él no se le daría, así que aceptó, sonriendo y sin quejarse aunque por dentro lloraba.
Fueron a una posada donde almorzaron juntos. Platicaron de cualquier cosa, como buenos amigos. Pero cuando estaban a punto de irse, ella lo abrazó. Esperaba que él se pusiera distante, arisco, pero en realidad abrió los brazos y la envolvió. Nunca se lo dijo, pero ella se sentía protegida cuando él la abrazaba. A veces él le decía "pequeña" (una vez en particular, cuando estaban en la cama y la inundó con un orgasmo que la dejó temblando de pies a cabeza él sólo susurró "Así, pequeña, así..." y ese susurro se había tatuado en el fondo de la cabeza de ella) y en efecto junto a él ella se sentía pequeña, una niña, protegida y querida cuando él la abrazaba y cuando le daba besos en la cabeza en ademán protector. Y justo eso estaba haciendo él en ese momento y ella se sentía feliz. Aunque supiera que ya no iban a estar en la cama.
Sin embargo, salieron de la posada y él la jaló hacia sí y la besó. Ella intentó recordar otro momento en el que él la hubiera besado con tal fuerza, tal necesidad, pero no encontró otro beso similar ni de parte de él ni de cualquier otro que la hubiera besado antes. 
—Soy un monstruo—le había dicho él en algún momento y la bruja lo desmintió: ella intuía que no era un demonio, era un ente que se había perdido tiempo ha. ¿Se habían encontrado antes? ¿Por qué él era esa fuerza gravitacional que siempre la jalaba, de forma inexorable?
Justo como en ese instante, en que el beso de él le quitaba el piso y la jalaba hacia un sitio en el que sólo existían ellos dos. Él acabó llevándola a la cama, cubriéndola de besos, de caricias, de deseo. Ella no hizo preguntas, aunque no entendía qué pasaba. No quería cortar el momento preguntándole nada. Quería sentirlo una vez más, aunque fuera la última.
¿Y ahora? Al menos tenía un bello recuerdo. No entendía qué pasaba... quizá en otra vida podía estar con él. Sonrió al pensarlo. A final de cuentas, era mejor sonreír que llorar.